Hace
días fue que supe de este film que
adaptaba la vida de la escritora de una de las obras de terror más célebres: Frankestein o el moderno Prometeo. Ante la propuesta de una amiga de acompañarla
a verla, accedí gustosa e interesada en la historia; mas temerosa y reticente
de encontrarme con un dramón en estado puro, pues, tal y como pude leer
recientemente, la vida de Mary Shelley no fue precisamente fácil o exenta de
tragedias. Eso sí, se vio rodeada de personas casi igual de ilustres que ella: su madre,
la filósofa feminista Mary Wollstonencraft, que desafortunadamente murió al dar a luz; su padre, el filosofo de corte político William Godwin, y su
marido, el poeta Percy Shelley.

Aprecio
el hecho de que pasaran de puntillas y no se recrearan excesivamente en ciertas
escenas que podrían haber hecho al espectador derramar muchas lágrimas —como
la muerte de su primera hija o la posterior muerte de su marido, acontecimiento
que ya quedó fuera de la línea temporal de la película—. No obstante, aunque,
afortunadamente, no se tratara del dramón que yo temía ver, si es cierto que, en
ocasiones, se hacía uso de un acusado dramatismo y de un exceso de teatralidad.
Gustaban de hacer estallar las emociones de los protagonistas y pintar las
situaciones más tremendistas de lo que seguramente fueron en realidad. Estos excesos
no solo afectaban a la trama, sino también a la forma de ser de ciertos
personajes, que en algunos casos llegaba a ser realmente caricaturesca. En consecuencia,
espero que la desmesurada personalidad de Lord Byron no sea más que una
licencia creativa de la película, porque me desagradaría descubrir que este
gran poeta fue realmente el mujeriego demente, estrafalario, traidor y sin escrúpulos
que se muestra en el film.
Curioso
me pareció que la que vendría a ser la escena más importante de todas, aquella
en la que Lord Byron, durante una reunión en Ginebra, reta a sus huéspedes (Mary, Percy Shelley, la hermanastra de Mary y el médico y escritor John William Polidori) a escribir
la mejor obra de terror —situación que fue el desencadenante de la escritura de
la novela sobre el monstruo de Frankestein, para quien lo desconozca—, ocupara
un lugar tan nimio en la película. Yo esperaba que se recreara más en esta
escena, no que este reto fuera formulado tan “de pasada”.

Recomiendo leer la siguiente crítica de la película: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-230645/sensacine/
Fuentes de las imágenes:
http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-230645/
https://kinepolis.es/peliculas/mary-shelley
http://elpajaroburlon.com/cine-historico/mary-shelley/
https://kinepolis.es/peliculas/mary-shelley
http://www.diariodecine.es/nrcineclasico24.html
http://www.diariodecine.es/nrcineclasico24.html