Calificación: 6/10. 3 estrellas de 5.
Como humanista que soy, siempre he
estado interesada en la Antigüedad Clásica, particularmente Grecia, Roma y
Egipto. Especialmente durante mi época de universitaria, que era cuando más en
contacto estaba con esas materias. Fue cuando me empezaron a gustar películas
como Troya, Pompeya, Furia de Titanes… y, por supuesto, Gladiator.
No me gustan los dramas ni los
finales infelices, pero aun así siempre he apreciado esa película, aunque no
creo haberla visto más de unas tres veces.
Desconocía completamente que
llevaban 24 años planeando una secuela. Realmente, la historia original no da
para más, teniendo en cuenta su final. Segundas partes nunca fueron buenas y
menos si resultan tan innecesarias. De milagro me enteré de su estreno y la
primera opinión que oí sobre ella no fue particularmente buena, pero aun así me
propuse ver esa secuela para salir de dudas por mí misma. Además, me salió
gratis gracias a una iniciativa juvenil del ayuntamiento de mi ciudad, que de
cuando en cuando regala entradas a los jóvenes. Así al menos no me dolería
tanto haber ido a verla si la película no me gustaba.
El caso es que la secuela empezó bien.
Dejando a un lado las licencias creativas que se toman haciendo creer que a una
mujer se la dejaría combatir en la guerra en aquella época, claro. La premisa
inicial está muy trillada (asesinan a la mujer del protagonista y en consecuencia
este desarrolla un odio visceral por sus enemigos y captores, contra los que
planea una venganza) y es bastante similar a la de la primera película. En general
en muchos aspectos se aprecia cómo tratan de recrear los eventos de la primera
(tras ese asesinato capturan al protagonista y lo convierten en esclavo para
posteriormente comprarlo como gladiador al servicio del entretenimiento de
Roma), hasta el punto en el que yo no comprendía por qué lo consideraban una
secuela si más bien parecía un remake contando
casi la misma historia de nuevo. Pronto entendí por qué.
[SPOILER: el protagonista es ni más ni menos que
Lucio Vero (protagonizado por Paul Mescal), el hijo de Lucilla, al que al
parecer su madre envió lejos tras los eventos de la primera película para que
no corriera peligro ante un posible intento de usurparle el gobierno de Roma. No
solo eso, sino que, para sumarle un dramatismo un tanto inverosímil a la historia,
también se inventan que es el hijo que tuvo con el mismísimo Máximo Décimo
Meridio, protagonista de la primera película. Hanno crece renegando de su madre
y su pasado, así como de Roma, y rechaza los intentos de su madre Lucilla de
acercarse a él. FIN
DEL SPOILER]
Supuestamente han transcurrido 16
años desde los eventos de la primera película. Esto no se lo creen ni ellos
porque se ve que por el rostro de Connie Nielsen han pasado bastantes más años.
Ella repite desempeñando de nuevo el papel de Lucilla, la hija de Marco Aurelio
y hermana de Cómodo (personajes de la primera película), quien trama con el
senador Graco (Derek Jacobi es el único otro actor que también repite en su
papel) para derrocar a los emperadores hermanos Geta y Caracalla, que están
como una cabra y están enviando a Roma a su perdición.
Como dije, la película empieza bien, parece tener una progresión digna. El problema es que poco a poco se va despeñando cuesta abajo y sin frenos. La trama está plagada de clichés que podríamos perdonar si no hubiese más elementos en contra. Pero el guión carece de la calidad que denotaba el de su predecesora. No cuenta con diálogos profundos ni frases brillantes, se han descuidado en favor de la acción. Y he de decir que a mí, tanto en la primera película como en esta, tanta batallita se me hace aburridísima. Es empezar a combatir y mi mente se distrae automáticamente. Al principio parecía que en esta se estaban cortando más con la sangre y la violencia que la primera, pero todo lo contrario, termina por ser más explícita.
Quizá los momentos que me dieron más
cringe y me hicieron poner los ojos
en blanco (metafóricamente), fueron aquellos en los que abusaban
innecesariamente de efectos especiales que no venían a cuento. ¿A santo de qué
ponen a Hanno a luchar en el Coliseo contra unos babuinos muy falsos que exudaban
CGI a kilómetros de distancia? En la primera película veíamos a Máximo luchar
contra felinos, pero en esta incluyen monos, rinocerontes… ¡hasta tiburones!
WTF??? Vale que sí es cierto que el Coliseo lo llenaban de agua en ocasiones,
pero ¿¿¿tiburones??? Ahí se pasaron siete pueblos.
Para colmo, está claro que la han dejado abierta para una posible continuación que espero que no se produzca. Y la película termina de una forma tan abrupta que me quedé casi hasta el final de los créditos en la sala por si acaso me perdía una escena post créditos que ampliara información. [SPOILER: aparte de cometer el tan consabido error de no rematar al malo malísimo para asegurarse plenamente su muerte, se nos deja sin un final cerrado en el que se aclare quién ascendió al trono, qué fue de Hanno, etc.]
En fin. Una lástima. No es rematadamente mala y tampoco descarto volver a verla, pero han tenido 24 años para preparar esta continuación, podían haberlo hecho mucho mejor porque no han ido contrarreloj precisamente, se han tomado su tiempo. Visto lo visto, se la podían haber ahorrado.
Fuentes de las imágenes:
https://hips.hearstapps.com/hmg-prod/images/gladiator-2-poster-2-66f18818a0141.jpg
https://www.today.com/popculture/movies/gladiator-ii-animals-rhinos-sharks-baboons-rcna180993