domingo, 4 de enero de 2026

Reseña de "Antes de diciembre" (2021) de Joana Marcús


Calificación: 6'5/10

(Aviso: esta reseña contiene spoilers).

Llevaba años queriendo leerme este libro por Navidad. Esto es así porque el título me llevó a creer, erróneamente, que se trataba de un libro de temática navideña. Cuando se aproximan estas fechas suelo buscar libros que contengan palabras clave como “Navidad” o “diciembre” en el título. Dado que hace años no lo tenían en ninguna biblioteca de mi ciudad, yo misma lo solicité. Ese año tardaron en recibirlo y no le veía el sentido a leerlo si ya habían pasado las Navidades. El siguiente año, alguien más espabilado se lo llevó primero. Así llegó el 2025 y decidí no demorarme tanto por si acaso, y ya en noviembre fui a por él y su continuación, no fuera a ser que alguien se la llevara y me quedara sin poder leer la historia completa.

Su comienzo me resultó muy decepcionante y no me enganchaba nada, yo esperaba más. Sinceramente, la forma en la que estaba narrada la historia me parecía una tontería no muy bien escrita. De pronto me encajó que fuera un relato originalmente publicado en Wattpad, ya que ahí cualquiera puede escribir, por muy amateur que sea. Sí admitía que los diálogos tenían algún momento de intercambio de ocurrencias ingenioso, pero por lo demás me daba la sensación de estar leyendo algo de muy poca calidad. Revelo desde ya que esa impresión cambiaría más tarde para bien, con sus más y sus menos.

No esperaba demorarme tanto, pero me llevó tres semanas leérmelo (desde ls últimos días de Noviembre hasta. En parte por falta de tiempo y también porque tardó en engancharme.

La protagonista, Jenna, me resultaba sencillamente inaguantable. Detesto a las personas rancias a las que no les gusta nada, que no tienen aficiones: ni ha visto películas, ni series, ni ha leído libros, ni escucha música. ¿Se puede saber qué hace con su vida? ¿Para qué está en el mundo?

Para colmo, parecía que iba de feminista cuando resulta que se dejaba mangonear por su novio Monty que la convenció para mantener una relación abierta (Jenna ni sabía lo que era, es muy ignorante en general) y ella acepta un cambio tan enorme en la relación solo por no llevarle la contraria.

Con semejante comienzo, realmente me planteé abortar misión y devolver los dos libros. Pero decidí darle otra oportunidad. Me alegro de haberlo hecho.

Evidentemente, Lana me caía fatal, y no podía comprender cómo el resto del grupo la mantenía en sus vidas, y cómo Ross le permitía tratar así a Jenna si intuía que sus interacciones eran más malintencionadas de lo que parecían. Yo podía entender que Jenna se bloqueara cuando Lana le hablaba mal y no supiera responderle, lo que no podía comprender y me cabreaba aún más era que no les contara a Ross y a Naya todas las cosas que Lana le dijo para mostrarles lo mala persona que es. Así como que más adelante optara por “poner la otra mejilla” y ser amable con Lana. Incomprensible. Para mí otra prueba más de lo pava que es.

La historia se fue poniendo progresivamente más interesante según aumentan las interacciones de Ross y Jenna, aunque ella nuevamente me exasperó cuando no se defendió de Monty ante los reproches que este le hizo por acostarse con Ross. Como digo, es una pava. En esa conversación comencé a intuir que la autora buscaba condenar este tipo de relaciones de violencia de género y las conductas de control asociadas a ellas, con lo cual empecé a “comprar” un poco más la historia. Sí me gustó mucho lo que le dijo Agnes a Jenna respecto a esta situación. Fue en ese momento cuando reamente empecé a ver diálogos de valor en el libro, de estos que te gustaría conservar para que no se te olviden.

Jenna es muy cobarde y parecía aplicar aquello de: “la que está con dos no es tonta sino precavida, si una vela se apaga la otra sigue encendida”. A Monty lo tenía que haber mandado a paseo desde el principio, y el pobre Ross, que se notaba que estaba pillado por ella, merecía que ella le escogiera y dejara de hacerlo sufrir. El colmo fue cuando estuvieron a punto de acostarse (afortunadamente tan solo hay una escena explícita en todo el libro) y a ella no se le ocurrió otra cosa que cogerle la llamada a Monty y ponerse a hablar con él mientras Ross se quedaba colgado. Si este último estuviera tan pillado por ella tendría que haberla mandado a freír espárragos y no haber vuelto a hacerle caso.

Evidentemente, Jenna tendría que haber abandonado y denunciado a Monty mucho antes de lo que lo hizo. Alucino con que permitiese que él destrozara sus gafas y su ropa y siguiera sin hacer un cambio radical en su vida.

Por otro lado, me resultaba confuso que Jenna y Ross no definieran el estado de su relación. Se besaban, se acostaban, pero no parecían considerarse novios de forma oficial. ¿Por qué no definían su relación de una vez en lugar de seguir jugando con los sentimientos de Ross?

Jenna ya me había caído mal durante todo el libro por ser sumisa, influenciable y no tener personalidad, además de egoísta al no darse cuenta de que hace daño a otros. Por drogarse y emborracharse solo porque se lo ofrezcan sin saber decir que no. Por actuar como una mema (como cuando saltó al agua en la casa del lago y después le entró la neura de hacerse un tatuaje y encima Ross se lo permitió aun sabiendo que estaba borracha, cosa que me decepcionó mucho de él), pero el tramo final del libro ya me confirmó que realmente es una imbécil.

Aparte de que se mete donde no la llaman y se cree con derecho a tratar de reparar la relación de Ross con su padre como si fuera asusto suyo, encima se cabrea con Ross porque él no le cuenta algo PRIVADO sobre SU padre (uno de los cabos sueltos que quedaron por resolver, que yo pensaba que consistía en que este había abusado de alguna chica) y para colmo, como la mema que es, desobedece la petición de Jack y se queda con su padre a solas, dejando que él le coma el coco y la persuada de dejarle.

Una persona normal hubiera tratado de convencer a Ross de irse a estudiar a Francia manteniendo una relación a distancia, y si él se hubiera negado, haberlo aceptado, porque es la vida de ÉL no la suya, y no tenía el más mínimo derecho a decidir sobre su vida tomando decisiones por él. Además, una persona con un mínimo de sentido común hubiera comprendido enseguida que Ross iba recaer en la bebida, el tabaco y las drogas tras la ruptura, era obvio. E incluso lo más normal hubiera sido que la depresión en la que caería hubiera hecho que ni siquiera fuese a Francia y le hubiese destrozado para nada. El propio Will debió contarle la verdad a Ross. Para colmo, la forma en la que ella le abandonó fue la más cobarde (por nota), desconsiderada y cruel que pudo haber elegido, de buenas a primeras y sin explicaciones, dejando al pobre chico preguntándose si él había hecho algo mal.

Su amiguísima Naya, poco le importaba en realidad si fue capaz de marcharse abruptamente sin darle explicaciones ni motivos ni revelarle la verdad a su supuesta mejor amiga.

Por todo ello, el final del libro me decepcionó y exasperó hasta límites insospechados, aunque en general me había gustado (si bien no me había encantado). Entiendo que la autora quisiera terminar con algo de dramatismo y dejando cabos sueltos de cara a una continuación, ¿pero realmente tenía que hacerlo de esa manera?

Mi idea era reseñar ambos libros en una sola entrada, pero me he extendido tanto que lo mejor será que lo publique en dos reseñas diferentes, así que aquí finalizo esta, simplemente diciendo que, si bien no se trataba de la historia navideña que yo esperaba y cuenta con una protagonista tan plagada de enormes defectos, me ha mantenido decentemente entretenida y contiene escenas o diálogos (más que nada los que abordan la tóxica relación entre Jenna y Morty), bastante interesantes de leer.

Fuente de la imagen: Casa del libro

 

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