sábado, 17 de septiembre de 2016

Reseña sobre los 4 primeros episodios de Sakura Cazadora de cartas (Clear Card Arc)



Me sorprendí mucho y me emocioné cuando en mayo descubrí, por casualidad, a través de Facebook, que las Clamp, con motivo del vigésimo aniversario de esta historia, iban a retomar el manga de “Sakura cazadora de cartas” desde donde lo dejaron hace ya tantos años, es decir, con los alumnos de Tomoeda a punto de iniciar la Educación Secundaria y el regreso de Shaoran desde Hong Kong para quedarse. Y no solo eso, sino que además se estaba planeando retomar también el anime. A partir de junio de este 2016, a principios de cada mes sale un nuevo capítulo de estas nuevas aventuras de Sakura (continuación ya apodada como Clear Card Arc). 

Su publicación está ligada a la revista japonesa Nakayoshi, es decir, cuando sale cada mes un nuevo número de la revista, este contiene un nuevo capítulo de Sakura. Con una rapidez inaudita, los fans lo traducen al inglés y al español y muchas veces pueden leerse por internet los capítulos traducidos incluso antes de la fecha en la que supuestamente habrían de aparecer. Benditos sean los fans, pues no veo yo que las editoriales hayan siquiera empezado a plantearse publicarlos.


 Al principio creía que iba a salir un capítulo por semana, así que, obviamente, fue más que considerable el chasco que me llevé cuando descubrí que, al igual que al parecer lo había sido en el pasado –desconocía que en sus orígenes también había comenzado publicándose en una revista-, se trataría de una publicación mensual. La decepción está más que justificada teniendo en cuenta lo tremendamente cortos que son los capítulos. Estar todo un mes entero esperando a que salga un capítulo que se lee en 10 minutos… cuando lo terminas sientes una gran insatisfacción por lo poco que ha avanzado la historia y por tener que esperar otro mes entero a ver qué pasa. Se desperdicia mucho espacio con tantos planos a doble página y pocos bocadillos de texto por cada hoja. Tendrían que hacer capítulos más largos, rellenar más el espacio, u optar por las publicaciones semanales, así se evitaría una larga espera que al final acaba frustrada. Lo cierto es que quizá merezca la pena leerlos todos de golpe cuando ya hubiesen salido todos, pero a ver quién tiene el aguante para hacer eso, desde luego yo no.

Ni cada capítulo da para tanto como para escribir sobre cada uno de ellos individualmente según van saliendo, ni dispongo del tiempo suficiente para hacer algo así, ni, honestamente, tampoco se me había ocurrido hasta ahora; así que me limitaré a hacer una reseña más o menos conjunta de los 4 capítulos que han salido hasta ahora. Mi intención es hacer lo mismo con los 4 siguientes cuando salgan, si encuentro tiempo para ello.
Sin duda, Sakura es la joya de la corona en lo que a animación vista en mi infancia se refiere, así que me alegró poder volver a recordar viejos tiempos sin necesidad de releer o ver capítulos antiguos una y otra vez. Aunque no lo recuerdo, imagino que también sentí una punzada de temor y recelo, pues es sabido que pocas continuaciones suelen resultar ser buenas y que cuando trata de explotarse una buena historia continuándola hasta más allá de donde da la imaginación pueden terminar cargándosela. 
 
Esto puede suceder bien porque no logren darle la efectividad, interés y enganche necesarios para que la trama se sostenga sin volverse plana y aburrida, bien porque, después de tantos años no sean capaces de recuperar su esencia y esta se pierda irremediablemente (quizá por demasiados cambios, o porque los personajes ya no se comporten como se esperaría en cada uno de ellos, es decir, lo que en el mundo del fandom y el fanfiction se conoce como un comportamiento “out of character"). O lo que es peor, porque, tratando de sorprender al lector y que la historia no sea previsible, acaben por introducir giros tan inesperados y/o radicales que decepcionen e, incluso, enfaden álgidamente al lector. Por ejemplo, no sé otros seguidores de Sakura, pero yo prefiero una trama y un final previsibles y típicos a que, en una pretensión de arriesgar, las Clamp acaben por separar a Sakura y Shaoran. Yo eso no lo aceptaría y me enfurecería muchísimo, porque sería una traición en toda regla a los fans de la pareja, que además hemos estado todo este tiempo convencidos de que ambos seguirían siempre juntos.

Me empeño en creer que no nos harían algo así, pero desde luego, temo que algo mal sí podrían hacérnoslo pasar teniendo en cuenta el ritmo que está llevando esa relación. Es, sin ninguna duda, lo que más me enfada de cómo ha evolucionado la historia hasta ahora. Advierto que ahora voy a meter spoilers a tutiplén, así que cada lector que vea lo que hace, que quien avisa no es traidor. 

Decir que la relación Sakura/Shaoran está fría sería un eufemismo. Sé que en Japón son exageradamente reacios a las demostraciones públicas de afecto (las denominadas en inglés “PDA”), pero, con todo el tiempo que han estado separados estando supuestamente enamorados (digo “supuestamente” porque a este paso voy a empezar a dudarlo), ¿cómo se explica que no hayan querido buscar un momento para, en privado, hablar de su relación y hacia donde puede esta evolucionar al menos? No me vale la excusa de que el mundo está nuevamente amenazado bla, bla, bla, ¡quiero ver algo! Mi corazón ya ha desistido a la posibilidad de verlos (sálveme el cielo por semejante pretensión) darse otro abrazo, caminar cogidos de la mano, y, ni que decir tiene, que un beso ya sale, desgraciadamente, fuera de toda consideración (aún tengo la esperanza de que suceda al menos como broche final a esta nueva historia). Me conformaría, de verdad, con una conversación entre ellos algo más cercana o íntima en la que nos den esperanzas, que no se limitara a preguntarse lo que está ocurriendo en el plano mágico.



Algo que no me agrada nada es que está claro que Shaoran le está ocultando algo a Sakura, es decir, que sabe algo más de lo que está ocurriendo de lo que deja traslucir (salvo en esos sobre-explotados planos en los que ella se aleja y él la observa marcharse con una sombría y taciturna mirada en el rostro y el ceño fruncido. ¿Eso es culpabilidad?, ¿cargo de conciencia?, ¿tristeza por no poder calmar las dudas de ella con respuestas? Sea cual sea el motivo por el que le oculta algo, me cuesta creer que tanto secretismo con la chica a la que quiere esté justificado. Aunque luego saldrán con la típica (y tópica) explicación de que se lo ocultó para protegerla… en fin.

El nuevo arco de acontecimientos resulta sumamente A-BUR-RI-DO, hasta el punto de que casi prefiero encontrarme a Touya haciendo una ensalada (no ha ocurrido, es un ejemplo hipotético), que a los protas hablando OTRA VEZ sobre qué diantres estará ocurriendo con las nuevas cartas durante todo el dichoso capítulo (nótese mi enfado), sobre todo porque nunca llegan a ninguna conclusión: muchas preguntas y pocas respuestas. 

Personalmente, a mi toda la trama mágica me importa más bien poco, a mi lo que me enganchan son los lazos personales entre los personajes: los amoríos y las amistades, más que nada. Para que voy a engañar, si gran parte de las series que he seguido en mi vida me han dejado huella o las he continuado viendo casi exclusivamente por ver la evolución de la relación de un shipping en particular.

Solo me cabe esperar que al menos los rumores sobre un nuevo anime sean ciertos y pueda ver a Shaoran sonrojarse a todo color, aunque desgraciadamente incluso eso ha dejado de pasar en el manga. Al menos así también volveríamos a ver a Meiling (que solo sale en el anime), que llega un momento en el que se la echa de menos y todo, porque por muy creída y puñetera que pudiera parecer al principio, descubrimos que escondía un gran corazón. 



Fuentes de las imágenes:
https://jaiminisbox.com
http://dangolinenofansub.com
 

jueves, 8 de septiembre de 2016

Opinión sobre “Aladín: un musical genial”



Calificación: 7/10


Para empezar, cabe señalar que se trata de un espectáculo que pueden disfrutar personas de todas las edades, si bien se notaba un enfoque dirigido sobre todo al público infantil. Es lógico, se trata de un musical sobre una película de dibujos animados de Disney, que, aunque sean vistas por gente de todas las edades, fundamental se realizan para los niños y estos son sus principales receptores. Este enfoque se notaba en aspectos tanto generales -la película en sí que se ha escogido para el musical- como específicos -la sencillez de las canciones, la intensidad gestual de las actuaciones (muecas muy expresivas, coreografías no complejas ni demasiado elaboradas y una hiperactividad que, afortunadamente, no rayaba en el histrionismo)-.


El espectáculo da inicio con la voz en off (con el telón aún cerrado) de Germán Torres, el actor que da vida al genio de la lámpara, comunicando a los espectadores las instrucciones básicas de cara al espectáculo: nada de fotos o vídeo, cada uno a sus butacas, etc. Eso sí, la voz del actor da estas instrucciones encarnando ya el personaje del genio, hablando con voz afectada y excesivamente jovial, probablemente porque de lo contrario los niños no prestarían ninguna atención a las indicaciones.


Yo vertebraría el espectáculo en tres apartados: música, actuación (de la que ya he hablado) e ilusionismo/magia. Musicalmente hablando, podría comentar que, tal y como me informaron después –ya que yo llevaba desde mi infancia sin ver Aladín (la película) y, por tanto, no podía reparar en ello- no se interpretan las canciones de la película, sino otras diferentes, intuyo que compuestas expresamente para este espectáculo. Sinceramente, no sé si esto supone algo bueno o malo. Muchos espectadores pueden salir decepcionados por no haber escuchado las canciones de la película -ni siquiera “Un mundo ideal”- o no haber podido cantar al mismo tiempo. Por otra parte, eso tiene la contrapartida positiva de evitar distracciones derivadas del ruido producido por niños cantando letras que ya saben. 


Se trata de canciones sencillas, de letra no particularmente currada, seguramente por el público infantil que predomina entre el público. Trato de recordar cuál fue la canción que más me gustó de todas, pero es difícil habiendo oído cada una tan solo una única vez y desconociendo sus títulos. Aun así, creo recordar que una particularmente pegadiza era, si no me equivoco, la que entonan cuando Aladín va en busca de la lámpara, para incentivarle. De todo el plano musical, destacaría por encima de todo, la bonita, dulce y poderosa voz de Erika Bleda, la actriz que interpreta a la princesa Jasmín, que me dejaba estupefacta con cada subida, en la que no solo alcanzaba notas realmente altas sino que además las terminaba en un vibrato muy marcado. Las voces, en general, son del estilo de las que suelen doblar a los personajes de dibujos animados.



Aunque sea algo que se da por hecho en quienes integran los musicales, no deja de tener mérito cómo teniendo que intercalar diálogos, canciones y coreografías de baile, no solo lograban “salvar la situación” de forma digna, sino que realmente se lucían en una de las canciones, perfectamente entonadas y afinadas en cada momento, reflejando un control de su voz y de la respiración tremendo que les permitía incluso poder incorporar los mencionados vibratos.


En lo referente a las coreografías, eran quizá, lo menos trabajado de la actuación, tanto por su escaso número como por sencillez, aunque los actores no tienen por qué ser bailarines ni tampoco el espacio ofrecido por el escenario era demasiado amplio como para facilitar su desarrollo. Mucho más sorprendentes e inesperados, fueron, sin duda, los diversos trucos de magia, ejecutados con tal perfección que me resultó imposible intuir el mecanismo de la trampa tras la ilusión ofrecida. Estaban además, completamente integrados en la trama, no resultando forzados ni sobrantes.

La puesta en escena era de notable, pues manteniendo unas estructuras básicas lograban, con escasos añadidos o supresiones, pasar del palacio al bazar o al paraje donde se encontraba la lámpara encantada. Merece mención la forma en la que lograba simular los recovecos de la cueva simplemente con hombres encapuchados en continuo movimiento.

Por último, merecen mención los simpáticos anacronismos históricos compuestos por referencias a personajes de actualidad que se mencionan de pasada SPOILER: [Justin Bieber (sacado a colación simplemente al hablar del color rubio de cabello), Edward Cullen (bueno, se limitan a decir “el vampiro de Crepúsculo”, no recuerdo a santo de qué, quizá por la palidez de algún personaje) o la referencia implícita a Beyoncé cuando un personaje comienza a bailar la coreografía de Single Ladies tratando de poner en funcionamiento la alfombra voladora. FIN DEL SPOILER] Si bien estas si resultan un tanto “metidas con calzador” para provocar una reacción de hilaridad –en el público joven, sobre todo-, cumplen con este cometido con creces.


Para terminar, mi impresión sobre la obra ha sido muy favorable: es amena y entretenida, nada pesada (no llega ni a la hora y media de duración), simpática y alegre, y, hace uso de la típica fórmula Disney: diversión liviana y relajada, para todos los públicos pero intentando integrar un mensaje que, en este caso, incluso siendo algo discreto –pero sí más evidente que en las propias películas Disney-, tiene una gran importancia, sobre todo en lo relativo a la lucha por la igualdad de género y el retraso que sufren los países de Oriente Próximo y Medio en ese campo: me refiero a la determinación a la que llega el sultán de derogar la ley sobre los matrimonios concertados -que exigían a la princesa casarse con un príncipe en lugar de con aquel a quien ame- por estar obsoleta y anticuada y ser, como es obvio, tremendamente injusta.


sábado, 27 de agosto de 2016

Reseña "Forgotten" de Cris Ortega



Forgotten está compuesto por tres volúmenes: Forgotten, Forgotten 2. El Portal de los Destinos y Forgotten 3. Las Colinas del Silencio. Suponen una recopilación de relatos ilustrados en tres números, publicados en 2007, 2008 y 2010.

Son increíblemente rápidos de leer, ya que cada uno de los números contiene tan solo cuatro relatos cortos acompañados por abundantes ilustraciones, algunas de ellas realmente bonitas, que plasman el contenido. Cada uno de ellos se ve introducido por escuetas composiciones poéticas que en algunas ocasiones destripan la trama y ralentizan un tanto la lectura. Están protagonizados por jóvenes bellas y desdichadas con finales trágicos. El hilo conductor de estas historias es Clover, la joven que las relata al pie de un misterioso árbol al viajero soñador (el lector) que se ve guiado hacia allí por sus deseos inconscientes.

Cada relato, aunque cuenta con un final bastante cerrado para la protagonista en cuestión de cada uno de ellos, vuelve a reabrirse en sus últimas líneas argumentando que otros supuestos personajes (sin identidad, pues cada relato nunca vuelve a continuar en ninguno de los tres volúmenes) han vuelto a caer presas de ese mismo hechizo, por ejemplo. Ese es un punto que me parece bastante original y que da una cierta homogeneidad a las obras, pues cada relato termina de esa manera. No obstante, ese truco deja con ganas de saber qué ocurrió después, algo que sin duda funcionaría muy bien comercialmente si la autora volviese a retomar esas historias en publicaciones posteriores, pero, dado que no lo hace, carece de sentido y la curiosidad del lector se ve frustrada.



Aparte de Forgotten, otras publicaciones suyas son Nocturna y Reflection.
Para ver algunas de las ilustraciones de Cris Ortega, entrad en mi artículo sobre ella: Ilustraciones de Cris Ortega, en la sección "Arte" de mi menú.