domingo, 22 de octubre de 2017

Diferencias entre feminismo y hembrismo



Hay un tema que me preocupa y exaspera en sumo grado y es la concepción errónea que mucha gente aún tiene sobre el feminismo. Auqnue parezca increíble a estas alturas, hay personas que por ignorancia, desconocimiento, incultura o simple tozudez, asocian el feminismo al odio hacia los hombres o la defensa de la supremacía de las mujeres respecto a estos. Nada más lejos de la realidad. Lo peor es que por mucho que les expliques su verdadero significado y propósito y el hehco de que ellos lo están confundiendo trágicamente con el hembrismo; estas personas se niegan a escucharte, demostrando una vez más su limitado alcance intelectual.

Yo sola me basto para explicar las diferencias, pero, puesto que realmente quiero convencer de que esto no me lo estoy inventando y que constituye una realidad, voy a basar mi información en un par de fuentes que adjunto abajo para los más desconfiados y/o curiosos. Recomiendo encarecidamente su lectura, pues la verdad es que lo explican mejor que yo. Espero que este asunto quede claro una vez por todas.


El feminismo es un conjunto de movimientos sociales que persigue la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y, en consecuencia, aboga por el fin del patriarcado y del dominio sobre la mujer. Por tanto, no se trata de una actitud o planteamiento individual, sino colectivo. Sus fundamentos esenciales permanecen, pero se van acomodando a los cambios sociales introducidos por cada década. 

Su origen, que se remonta a la época de la Ilustración, tiene un carácter histórico, pues supone una reacción adversa al desprestigio, maltrato y subordinación a la que desde tiempos inmemoriales se ha sometido a las mujeres por el mero hecho de serlo. Calificar de feminista a alguien nacido antes de la época de surgimiento de estos movimientos sociales sería incorrecto, pues fueron estos los que dieron origen y sentido a ese concepto. 

Es completamente erróneo creer que el feminismo defiende la soberanía de la mujer sobre el hombre, idea que mentes confundidas han esparcido debido a una incorrecta asimilación con el contrario del machismo, con el que no tiene absolutamente nada que ver. El feminismo se originó como una búsqueda de la igualdad entre ambos sexos y continúa siendo tal, al contrario de lo que pueda creerse. En el surgimiento de esta confusión también influyen las medidas de discriminación positiva que algunas veces han sido promovidas, pero, hay que tener presente que estas no suponen una realidad que se desee a largo plazo —mujeres favorecidas frente a los hombres—, sino ciertas medidas puntuales destinadas a equilibrar la balanza hasta el momento en el que sea factible una igualdad real.

El hembrismo, por su parte, sí vendría a ser el equivalente femenino al machismo. Es decir, defiende y justifica el odio hacia los hombres. Es una actitud individual, no colectiva —pues no deriva de ningún fenómeno social de existencia real—, por tanto, pueden encontrarse actitudes hembristas en cualquier momento de la historia en el que se haya producido una reacción de odio hacia los hombres por el hecho de serlo, ya que la existencia del hembrismo no depende de ningún movimiento social ni del contexto histórico en el que se produce.

Es decir, en todo este asunto hay un solo movimiento que defiende la igualdad y es el que recibe el nombre de feminismo

Espero haberme expresado con claridad. Por favor, consultad las siguientes fuentes si aún necesitáis salir de dudas:





viernes, 13 de octubre de 2017

Análisis y valoración disco "Tell me you love me" de Demi Lovato (edición Deluxe)



1-Introducción:


La primera vez que lo escuché, hace 10 días, me decepcionó muchísimo, llegando a concluir que solo podían salvarse “Cry baby” e “Instruction”. Ahora, en cambio, hay más canciones de las que tengo una buena opinión. 

No obstante, mi percepción general no ha cambiado. Demi está tomando un rumbo que no me convence demasiado. Se está aproximando peligrosamente al sonido y estilo de los últimos discos de Selena Gomez y Ariana Grande, algo que no me parece precisamente bueno, pues son otras cantantes que se han echado a perder por culpa de optar por el estilo equivocado.

En el nuevo disco de Demi se aprecia una complicada —y no muy convincente— mezcla de un deplorable procesamiento electrónico con un más que aceptable estilo que me recuerda —aunque yo no entiendo mucho de esto— a algunos estilos propios de la música negra como el R&B. Si tirara por este último y abandonara por completo el primero sería un gran acierto.

Personalmente, una de las cosas que más me apena de este disco es que, al contrario que en el anterior, Demi no luce casi nada su portentosa voz mediante esas subidas que me dejaban sin respiración.

2-Valoración de las canciones:

1-Sorry Not Sorry: 6. Me parece un regreso bastante deplorable por parte de Demi. Es uno de sus peores singles hasta la fecha. Es demasiado electrónica. En mi primer análisis del disco, hace diez días, le concedí un 5’5 de nota. En consecuencia, ha sido una de las canciones del álbum sobre las que menos he cambiado de opinión, aunque ya no le tengo tanta manía. 

2-Tell Me You Love Me: 6. Me gusta bastante como empieza, pero el estribillo es flojo y simplón, sin gancho. Nuevamente, la instrumentación de fondo es demasiado fuerte o ruidosa. Se aprecian toques R&B o blues, que, aun así, no consiguen hacer remontar demasiado la canción. Si lo peor de la anterior eran las estrofas, en esta es al revés: la parte más floja es el estribillo. Ha subido un punto en mi valoración numérica.

3-Sexy Dirty Love: 5. Desde el principio ya empieza demasiado machacona, y el estribillo no creo que sea potente comercialmente. Nuevamente me resulta demasiado electrónica, ya que abusa demasiado de sintetizadores y autotune o procesamiento de la voz, y eso me molesta especialmente dado que la excepcional voz de Demi no necesita para nada esos arreglos. No obstante, al igual que la canción previa, ha ascendido una unidad en mis notas.

4-You Don't Do It for Me Anymore: 6’5. Puede resultar algo aburrida debido a su linealidad. Las partes en las que introduce más ritmo estropean un tanto el aspecto general de la balada. Sin embargo, ha ascendido dos puntos en mis calificaciones, pues le asigné un 4’5 en la primera escucha y ahora ha alcanzado un 6’5.

5-Daddy Issues: 5. Suena demasiado parecida a las demás. En general, en este disco, las canciones resultan repetitivas unas respecto a otras. Nuevamente se abusa de sintetizadores y autotune que eclipsan la bonita voz de Demi. Aun así, me voy adaptando a ella y ahora le otorgo un 5 frente al 3 que le atribuí inicialmente.

6-Ruin the Friendship: 6’5. En mi primera escucha me equivoqué soberanamente al juzgar que el disco iba de mal en peor. En su momento esta me pareció la canción más aburrida de las que llevaba escuchadas y ahora, por el contrario, está incluso entre mis favoritas, aunque sigue sin entusiasmarme. Es, probablemente, de la que más ha cambiado mi nota actual respecto a la que le asigné en un principio (3).

7-Only Forever: 4. La melodía me podría gustar si no fuera por los sintetizadores, el autotune, y el sonido electrónico que la acompaña durante toda la canción. Eso sí, el estribillo no podría ser peor. Solo le he subido un punto de nota.

8-Lonely (Ft. Lil Wayne): 3. Sin comentarios. La peor del álbum con diferencia, aunque me voy adaptando a ella (la primera vez que la escuché concluí que no merecía más de un 1). He de decir que en algunos momentos de esta canción la voz de Demi me recuerda a la de Bridgit Mendler.

9-Cry Baby: 9. Por fin una buena remontada. Excepcional canción. Tiene un toque R&B/blues que encanta. La fuerza de la canción va increscendo. Sin duda es lo mejor del disco y desde la primera vez que la oí se convirtió en mi favorita, aunque en la primera escucha solo le concedí un 7. Debería haber seguido este camino en las demás canciones. Rezo porque sea el próximo single, pero lo dudo mucho, porque la gente que toma esas decisiones suele anteponer la comercialidad a la calidad.

10-Games: 5’5. La primera vez que escuché esta canción, justo después de haber escuchado la joya anterior, pensé: «volvemos a caer en picado». Consideraba que el estribillo podía salvarse, pero que era demasiado ruidoso y electrónico. Ahora esta canción me gusta mucho más, aunque, inexplicablemente, mi nota no ha cambiado, ya que las notas las establezco no tanto por la canción en sí misma sino en razón de su comparación con las demás. 

11-Concentrate: 5. Me gusta que sea lenta. (¡Por fin otra balada!) Aunque tampoco es gran cosa, y la letra me parece de todo menos agradable. Rítmicamente también va increscendo. Mi nota tampoco ha cambiado.

12-Hitchhiker: 6’5. Le falta gancho, aunque, nuevamente, agradezco que sea una balada R&B. El estilo me recuerda mucho al de Ariana Grande. Ahora mismo es otra de mis favoritas. 

13-Instruction by Jax Jones (Ft. Demi Lovato & Stefflon Don): 9. Es una canción enormamente pegadiza que, sin ser, buena, mola muchísismo. Aunque pertenece a un estilo que no encaja conmigo porque también es muy electrónica, tiene un estribillo realmente pegadizo y divertido. Ha ascendido de un 7’5 a un 9 para mí.

14-Sorry not sorry (acoustic): 6,5. Bastante mejor que la versión original, ya que no resulta tan machacona al ser una versión acústica. No obstante, poco más puedo decir, salvo que me voy haciendo a ella poco a poco.

3-Ranking personal:

1-Cry baby
2-Instruction
3-Ruin the friendship
4-Hithchicker
5-Don’t do it for me anymore
6-Sorry not sorry (acoustic)
7-Sorry not sorry
8-Tell me you love me
9-Games
10-Concentrate
11-Daddy issues
12-Sexy dirty love
13-Only forever
14-Lonely

Fuente de la imagen: 
https://is3-ssl.mzstatic.com/image/thumb/Music118/v4/f8/7f/a2/f87fa28c-0dbe-d7bf-b016-8fc55280d877/UMG_cvrart_00602557982473_01_RGB72_1800x1800_17UM1IM22212.jpg/268x0w.jpg


domingo, 8 de octubre de 2017

"Crónicas vampíricas": libros vs. Serie



Hoy ya sí que sí, me dispongo a comparar las diferencias entre los libros de Crónicas Vampíricas y su adaptación a la televisión. Me ha salido un artículo más largo de lo que pensaba, pero así compenso el hecho de no haber publicado nada la semana pasada.


 1-El físico de los personajes:
Es la diferencia que más llama la atención, sin duda. En los libros, Elena es rubia, con los ojos de un azul semejante al lapislázuli y la piel pálida. Imaginaros mi decepción cuando me pongo a ver la serie y me encuentro a una Elena morena, de ojos oscuros y tez no tan clara. Podría parecer algo trivial, pero cuando estás acostumbrado a imaginarte en tu mente un personaje de una determinada manera, chirría mucho tener que adaptarte a una nueva imagen que te es impuesta a la fuerza. La actriz, Nina Dobrev, es muy guapa, una cosa no quita la otra, pero no es la Elena de la historia original. 

A esto hay que sumarle el hecho de que la descripción de la Elena original como una guapísima y esbelta belleza rubia no es algo meramente arbitrario, sino que se trata de algo importante para el devenir de la trama, ya que es su apariencia, tan caucásica, lo que le recuerda a Stefan su gran parecido con Katherine. Pero no solo eso, sino que, además, se incide repetidamente en el color de ojos de la joven, de un azul más oscuro de lo habitual, y de una tonalidad que recuerda a la citada piedra lapislázuli que adorna los anillos de día de Stefan, Damon y Katherine. Dada su importancia, al menos podían haber respetado el color de ojos y haberle puesto a Nina unas lentillas. 

Otro personaje que cambia drásticamente es Bonnie. En los libros Bonnie es una chica bajita, pelirroja y de tez clara, y la serie nos tenemos que acostumbrar a una Bonnie de raza negra y estatura media. WTF??? 

Qué dos de los personajes más importantes sufran un cambio tan drástico me parece pasarse tres pueblos. Eso sí, esta actriz —Kat Graham—, también es muy mona, pero, como dije en el caso de Nina, una cosa no quita la otra. 

En lo referente a los hermanitos vampiros, el cambio es menos grave pero suficientemente significativo —por efectos que luego voy a explicar— como para que también me moleste. En primer lugar, en el libro, Stefan es descrito como un italiano guapísimo, un adonis en toda regla, de pelo moreno rizado y ojos verdes. Y no es por nada, pero el actor escogido, Paul Weasley, está realmente lejos de ser un adonis. No es que sea feo, pero desde luego guapo tampoco es. 

Por su parte, Damon, que en el libro es descrito como prácticamente igual de atractivo que Stefan, es en la serie muchísimo más guapo y sexy gracias al actor Ian Somerhalder, que todo un bombonazo. Eso sí, mientras que el pelo, liso y negro, se respeta, los ojos negros del Damon original son sustituidos por los preciosos e impactantes ojazos azules de Ian. Esto, nuevamente, podría ser algo trivial si no fuera porque este detalle —superficial sí, pero a efectos de la audiencia adolescente que lo ve, importante al fin y al cabo—; acaba teniendo consecuencias realmente dramáticas para aquellas que apoyamos el pairing Stelena frente a la versión de baja categoría: Delena. 

Es decir, por culpa de este incumplimiento de guion, al escoger a un actor muchísimo más guapo para hacer de Damon frente al escogido para el papel de Stefan; un montón de adolecentes de hormonas revueltas que seguían la serie empezaron a enamorarse de este actor —y por ende, del personaje—, prefiriendo el malévolo e inhumano de Damon al adorable y dulce Stefan; hasta el punto de presionar hasta que la protagonista cambió de objeto de deseo amoroso. Y eso me indigna. Muchísimo. 

El único personaje del que se respeta realmente el físico —y su personalidad— es Matt, un atlético deportista de pelo rubio y ojos azules, que, sin embargo, dista mucho de ser un chulo creído. Por el contrario, es un joven con un sentido de la ética intachable y una bondad que hace que te lo quieras comer a besos. El Matt de los libros, además, no tiene hermanos. En la serie, su hermana es Vicky, personaje que también aparece en los libros pero sin relación de parentesco con él.

2-La personalidad de los personajes:
Por si a los creadores de la serie les pareciera poco haber cambiado radicalmente la apariencia de los personajes, no contentos con eso, decidieron modificar también sus personalidades en muchos casos. 

La popular, divina, y algo creída y mangoneadora Elena, siempre pretendiendo ser el eje alrededor del cual gire el mundo y que, sin embargo, dista muchísimo de ser odiable; se convierte en la serie en una chica sencilla, discreta y menos vanidosa, sí, pero también algo más insulsa. No me malinterpretéis, yo soy de las que suele adorar a los personajes bondadosos y humildes y aborrecer a los creídos y manipuladores, pero es que la Elena original no es una pija popular odiosa y pérfida, sino carismática y con un gran corazón, que al enamorarse de Stefan deja de importarle la popularidad y el reconocimiento y no le importa convertirse en una paria social al mantenerse estoicamente al lado del chico al que ama, defendiéndole de cualquier crítica o peligro. La personalidad de la Elena de la serie no está mal, pero le falta esa fuerza. 

Eso sí, si hay algo que tienen en común las dos Elenas es que pasan de ser personajes buenos y admirables en las primeras temporadas/libros, a volverse completamente subnormales a partir de su conversión en vampiras. Quien prefiera la Elena vampiresa, egoísta, inmadura y acaparadora, a la Elena humana, sensata y enamorada de un solo hombre, realmente tiene que hacérselo mirar. Esto, que lejos de ser una transición se trata de un cambio brusco y desconcertante, tiene lugar al final del segundo libro en el caso de la saga literaria y a comienzos de la cuarta temporada en el caso de la ficción televisiva. 

La Elena que siempre había estado segura de que amaba a Stefan, que lo había arriesgado todo por él —que sin duda es el partidazo perfecto y lo da todo por ella—; de pronto se deja arrastrar por los deseos oscuros que despierta el vampirismo en ella y deja tirado al verdadero amor de su vida —dejándolo destrozado, obviamente—, por revolcarse con el mal bicho de su hermano Damon. Me estoy estomagando solo recordarlo. Si hubiera llegado a admirar profundamente a Elena, sin duda se me habría caído un mito con ella al llegar a esta parte de la historia. Menos mal que nunca fue mi personaje favorito de la saga. 

Otro personaje cuya personalidad se ve ciertamente alterada es Bonnie. Esta, en los libros, es inocente, ingenua, adorable e algo infantil. En la serie, por el contrario, es mucho más sensata, estable y reflexiva, como si al haber desaparecido el personaje de Meredith hubiesen querido fusionar las dos mejores amigas de Elena en una.

Pero, sin duda, el cambio más radical en los que a personalidad se refiere es el de Caroline. No tanto al comienzo de la serie, en el que aún se asemeja a la Caroline de los libros, sino a partir de la segunda temporada. La Caroline de los libros es odiosa, aborrecible, mezquina, egoísta y malvada, además de una pésima amiga. Solo por querer arrebatarle a Elena el puesto de chica más popular del instituto pasa de ser una de sus mejores amigas a volverse contra ella hasta límites insospechadamente malignos, urdiendo trampas y engaños destinados a dejar a Elena en la más profunda de las miserias. Además, como intentó ligarse a Stefan y este prefirió a Elena, esto la hace enfurecer aún más hasta el punto que intentar lograr que Stefan será culpado de asesinato, Elena de cómplice, y que lo expulsen, a él o a los dos, del instituto y de, paso, de la ciudad.

En la serie, por el contrario, si bien Caroline sí que empieza siendo bastante frívola, superficial y estúpida —y también quiere ligarse a Stefan—, en ningún momento se vuelve en contra de Elena para hacerle la vida imposible. Por el contrario, si bien la Elena humana era mucho mejor que la Elena vampira, la Caroline vampiresa le da cien mil vueltas a la humana. Eso es otro gran cambio entre ambos formatos: la Caroline de los libros nunca se convierte en vampiro —al menos en los cuatro que yo he leído—, mientras que en la serie la conversión tiene lugar en la primera temporada. Gracias a Dios, porque parece que, al abrir los ojos al mundo de la inmortalidad, también parece abrirlos al mundo de la sensatez, y se convierte en un personaje mucho más soportable —si bien nunca dejará de ser un tanto repelente—. Dado que en los libros Caroline no sufre esa transformación, seguirá siendo la misma subnormal insoportable hasta donde yo he leído.

Durante la lectura de los libros me asalta un gran debate interno sobre si aborrezco más a Caroline o a Damon, con eso lo digo todo. Qué puedo decir, no puedo con los personajes con dosis tan grandes de maldad.

3-La existencia de Meredith:
Otro de los grandes cambios es la inexistencia, en la serie, de la otra mejor amiga de Elena; Meredith. No sé si es que les parecía que ya había demasiados personajes o qué, pero me parece que cometieron un gran error al prescindir de ella. Parte de la gracia del grupo de amigas en los libros es lo diferentes que son entre ellas: Elena la popular —y después la paria social—, Bonnie la alocada y cándida y Meredith la madura, observadora y reflexiva. La que siempre tiene la situación controlada y no permite que nunca nada le crispe los nervios. Antes de volverse en su contra, también formaba parte de la pandilla Caroline, que compartía muchas afinidades con Elena por ser la preocupación fundamental de ambas la popularidad y la fama escolar.

El contraste entre Bonnie y Meredith es tan abismal que resulta enriquecedor, como dos caras de una misma monera, y ese contraste se echa enormemente en falta en la serie, en la que solo tenemos a Elena y a Bonnie (bueno, vale, y a Caroline) y dotan a ambas de personalidades demasiado similares.

No sé si es que se arrepintieron o qué de haber eliminado a Meredith de la ecuación que, a partir de la tercera temporada, surge en la serie un nuevo personaje —temporal, no muy relevante, no os ilusionéis— que se llama… ¿a que no sabéis cómo? Bingo! Meredith. Sin embargo, lejos de ser la amiga inseparable de la prota, es simplemente una médica del hospital de Mystic Falls que sabe más sobre vampiros de lo que parece al principio. Eso sí, también se lía con Alaric, como en los libros.

4-Los apellidos de los personajes:
Desconozco la razón pero, si bien los nombres de los personajes son respetados en la adaptación televisiva, no lo son así sus apellidos, exceptuando cinco casos, que yo recuerde: Elena Gilbert, Stefan y Damon Salvatore, Caroline Forbes y Alaric Saltzman. Bonnie McCullough pasa a ser Bonnie Bennet en la serie, Tyler Smallwood es llamado Tyler Lockwood y Matt Honeycutt, Matt Donovan. Meredith Sulez, como he comentado, no existe en la serie, pero en la tercera temporada aparecerá una doctora llamada Meredith Fell.

5-Herman@ de Elena:
En los libros, Elena cuenta con una hermana pequeña llamada Margaret. Imagino que al adaptar la saga a ficción televisiva, determinaron que una niña pequeña no daría tanto juego como un hermano adolescente problemático, por lo que esta hermana fue sustituida por Jeremy como hermano de Elena. 

6-El nombre de la ciudad/pueblo:
Honestamente, no sé qué sentido tiene cambiarle el nombre al pueblo, si en ambos casos se trata de lugares ficticios que no existen en nuestra geografía real. El nombre pasa de Fell’s Church en los libros a Mystic Falls en la serie. Quizá se deba a que este último es un poco más… ummmmm, no sé… ¿místico? (vale, me lo han puesto a huevo). Eso sí, ambos están ubicados en el estado de Virginia —aunque no sé qué importancia puede tener eso—.

7-La sheriff Forbes:
En los libros, los padres de Caroline son mencionados tan de pasada que no logro recordar lo que se dice de ellos, salvo que —creo— ostentaban un cierto rango social superior o de poder. 

En la serie, Caroline es hija de la sheriff de la ciudad, Elizabeth “Liz” Forbes. Esta, si bien es un personaje secundario, tendrá cierta importancia en la serie ya que es de las pocas ciudadanas que conocen la existencia de los vampiros. Sin embargo, trata de ocultar esta al resto de la población, archivando todos los casos de asesinatos a manos de vampiros como muertes producidas por “ataques de animales”. Al igual que los otros pocos cargos de poder de Mystic Falls que también conocen la existencia de los vampiros, la sheriff los aborrece profundamente, baja la convicción de que, tras la conversión, nada de humanidad queda en la persona que ha sido transformada —algo que repetidamente será probado como falso a lo largo de la serie—. 

A partir de la segunda temporada, su descubrimiento de la condición vampírica de su hija dará lugar a un debate moral, ético y sentimental en su cabeza —¿debe matarla porque se ha convertido en monstruo? ¿Podría hacerlo realmente dado que se trata de su propia hija?— que resultará bastante atractivo en la trama de la temporada.

Además, será bastante peculiar —y, en cierto modo, tierna—, la relación de amistad que se establecerá entre la sheriff y Damon, quien la ayudará en sus investigaciones de asesinatos a manos vampíricas; primero por razones egoístas y malvadas —protegerse y encubrirse a sí mismo, que es el responsable de gran parte de ellos—, y después en razón de una amistad sincera. 

8-Lugar y año de nacimiento de los Salvatore:
En los libros, Stefan y Damon nacieron en la Italia Renacentista, y fue el influjo poderoso de Katherine el que, sin ellos saberlo, los empujó a asentarse en Fell's Church, donde residía Elena. En la serie, por el contrario, Mystic Falls (Virginia, EE.UU.) es el lugar original de nacimiento de estos hermanos de apellido italiano. Además, el nacimiento de estos no se remontaría al Renacimiento sino al siglo XIX.

9-La verbena:
Esta planta es mencionada en los libros como repelente de los poderes de control mental de los vampiros. Stefan, durante el segundo libro, le da unos tallos de esta planta a Elena para protegerla de Damon, y ella, a su vez, esconderá algunos entre las posesiones de sus amigas con el mismo fin. La importancia de la verbena no va mucho más allá en la saga de libros. Por el contrario, en la serie, este recurso será altamente explotado, sobre todo durante las primeras temporadas. Lejos de utilizar esta planta en su forma original, en la serie es casi siempre ingerida mezclada con la bebida o contenida su esencia en el interior de un colgante como el que lleva Elena mientras es humana. 

Otra diferencia es que, si bien en los libros Stefan tiene que conducir lejos del pueblo en su busca, en la serie la verbena es encontrada con muchísima facilidad, lo que les garantiza un acceso casi inmediato a ella cada vez que la necesiten. La última diferencia importante y, quizá, más radical, está compuesta por el hecho de que, en la serie, la verbena, además de anular los poderes psíquicos de los vampiros, les produce una fortísima reacción alérgica solo con su roce. Por el contrario, en el segundo libro, Stefan recoge y le tiende sin problemas los tallos a Elena sin sufrir quemazón alguna.

10-Los anillos de día:
En esta saga, una joya adornada con piedra lapislázuli puede hacer a los vampiros inmunes a la luz solar mientras la lleven puesta. Al igual que la verbena, estos son notablemente más explotados en la serie, hasta el punto que cualquier vampiro puede hacerse con un anillo de día si cuenta con la ayuda de una bruja que realice el encantamiento. Esto hace que la condición de vampiros de los personajes resulte demasiado cómoda al alejarlos del peligro que combustión solar que le deben al mito vampírico original. En la serie, por el contrario, la posesión de estos anillos es mucho más restringida y, por tanto, convincente, pues su posesión se ciñe a los dos hermanos y Katherine —el de esta última será posteriormente utilizado por Elena—.


Quedan algunas diferencias por explicar, pero retomaré esta comparación en otro momento, porque sino este artículo va a quedar más largo que un testamento.

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