viernes, 29 de abril de 2022

Reseña de "La Abadía de Northanger" (1817) de Jane Austen

Calificación: 6/10. 3 estrellas de 5.

Siento confesar que este libro, cuya lectura me llevó cuatro días, ha quedado por debajo de mis expectativas. La idea que ciertas reseñas me habían hecho de él es que se trataba de la obra más amena y divertida de Austen, así como una especie de parodia de las novelas góticas de la época. Tanto en lo uno como en lo otro se me ha quedado cortísima. No me ha hecho reír en ningún momento (de hecho, no cuenta con ninguna de las sagaces e ingeniosas ocurrencias que en Orgullo y Prejuicio me causaban tanta gracia), y, si bien la autora sí se ponía un poco pesada comparando a Catherine con heroínas de novelas góticas, la parodia quedó completamente reducida a un par de pasajes sumamente breves que no aportaban nada a la historia más que confirmar que Catherine debería vivir menos en los libros y más en la vida real.

No obstante, frecuentemente se establecen paralelismos y comparaciones entre lo que haría una heroína de novela al uso en contraste con lo que hace o le ocurre a Catherine. Abundan las referencias a otras novelas y la defensa de este género frente a los prejuicios que había en la época acerca de su frivolidad o vacuidad.

La trama no llevó a atraparme en ningún momento, pues carece de todo tipo de componente adictivo más allá del hecho de que al tratarse de una obra breve no da mucha pereza abordar su lectura. Podría decirse que lo interesante no comienza hasta la mitad del libro, pues es cuando por fin hace acto de aparición la abadía en cuestión. Sin embargo, la promesa de un misterio que resolver en la misma también se vio frustrada.

De este modo, la segunda mitad ha estado algo más entretenida que la primera sin tener tampoco mucha chicha. Tilney como objeto amoroso de esta historia también ha resultado bastante decepcionante, pues carece por completo del magnetismo y evolución personal del señor Darcy o del encanto (aunque moderado) del coronel Brandon o de Edward.

Por otra parte, la prosa de esta obra me resulta más tosca, simplona y torpe en la medida en la que esos epítetos puedan aplicarse a un genio como Jane Austen. Hay que recordar que, si bien esta obra fue publicada póstumamente por hallarse los derechos de publicación secuestrados por una editorial que se negó a publicarla durante años, fue su primera novela en ser terminada, aunque comenzara a trabajar en ella después de haber comenzado con Sentido y Sensibilidad y Orgullo y Prejuicio.

En lo referente a los personajes, ninguno hacía meritos para meterse en mi corazón. Catherine me parecía bastante insulsa y, en general, deficiente como protagonista. Tilney tampoco me inspiraba demasiada simpatía pues me resultaba un tanto pijo y snob. Eleanor me caía bien pero no tenía una personalidad suficientemente marcada o reseñable. John Thorpe me desagradaba por ser pesado y egocéntrico.

[SPOILER: Desde su temprana aparición, yo no me fie de Isabelle, de hecho, por aquel entonces ya llegué a escribir lo siguiente: «Yo creo que es una arpía hipócrita encubierta», y desde luego no erré el tiro. No  obstante, he de confesar que en un primer momento tampoco me fie del todo del propio Tilney. En cuanto a la explicación de por qué el soberbio general echó tan abruptamente a Catherine de la abadía, la explicación también se me quedó un tanto simplona, si bien no la vi venir.]

En definitiva, es lógico que Jane Austen pasara a los anales de la historia por Orgullo y Prejuicio y no por La abadía de Northanger, que ha pasado por mí misma sin pena ni gloria, si bien tampoco es una lectura aburrida o pesada y no pretendo disuadir a nadie de que se lo lea. Indudablemente, recomendaré otros antes que este para quienes quieran iniciarse en esta excelente autora.

 

 

domingo, 24 de abril de 2022

Opinión sobre la película "La Ciudad Perdida" (2022)

 

Calificación: 9/10. 4 estrellas y media de 5.

Divertidísima. Siento precipitarme tanto en su descripción pero es el calificativo que se me viene a la mente solo pensar en ella. Me alegro de haberla ido a ver porque es exactamente el tipo de película que a mí más me hace disfrutar, pues conjuga mis tres géneros preferidos: humor, aventuras y romance.

No había oído nada acerca de la producción y estreno de esta película hasta que me topé con uno de esos carteles que sitúan en las paradas de autobuses anunciando los nuevos estrenos cinematográficos. Solo por el cartel ya le vi buena pinta y me acabé de convencer de su atractivo cuando busqué el tráiler por internet.

                        Daniel Radcliffe secuestra a Sandra Bullock en el tráiler de 'La ciudad  perdida' 

Pensé que probablemente iba a guardar un cierto parecido con Jungle Cruise (2021), la cual reseñé también en este blog el verano pasado, pero mientras que aquella era bastante floja aunque entretenida, esta no ha flaqueado en ningún momento y da más la talla dentro de su condición.

Lejos de lo que pueda parecer, no se trata de un filme excesivamente flojo o facilón, sino una prueba de que, si se hace en condiciones, no tiene por qué tratarse de un tipo de película que esté tan trillado que ya no pueda crearse nada que merezca la pena. Evidentemente, sí se trata de un tipo de historia previsible y nada novedosa (búsqueda del tesoro en una jungla), pero eso no tiene por qué jugar en contra de su disfrute si eres consciente del tipo de película que estás yendo a ver. Su objetivo es hacerte pasar un buen rato y lo cumple con creces. 

El humor es realmente divertido y constante, nada vulgar. Si os digo que hasta pasé un pelín de vergüenza por el sonoro y estridente ataque de risa que le entró a mi acompañante en un momento dado… 


Sandra Bullock está perfecta en su papel y demuestra lo bien que se adapta a las comedias. Su forma de actuar en esta me recordaba bastante a su desempeño humorístico en Miss Agente Especial. Channing Tatum me ha sorprendido para bien. No recuerdo haber visto nada suyo pero no lo tenía por un actor especialmente brillante, y, sin llegar a desmentir eso en esta película, sí ha estado correcto en su papel y no le he notado flaquezas en ningún momento.

                            

Mejor aún he notado a Daniel Radcliffe, que —siendo yo super fan de Harry Potter— no puedo evitar confesar que este actor siempre me ha parecido soso e inexpresivo y que no se luce particularmente en su trabajo. En esta, sin embargo, aun sin resultar extraordinario, ha sabido interpretar bien el papel de tipo malo y loco que le correspondía. No tengo ninguna queja acerca de su desempeño en esta ocasión.

                    

Sobre Brad Pitt, qué puedo decir… qué bien le queda el pelo largo al jodío. Con su melenaza al estilo de la que presumía en Troya (2004), no me extraña nada que lo primero que el personaje de Loretta le dice nada más verlo por primer vez sea: «¿Y tú por qué eres tan guapo?». Te entiendo, amiga. No saben lo que se pierden las mujeres que no captan el atractivo de una larga melena en los hombres. ¡Si siempre les hace mucho más guapos! Acerca de la aparición de este actor en la película solo puedo decir, sin meter spoiler, que ojalá su aparición hubiese sido un poco más prolongada. Ya me entenderéis. Aunque no queremos que nuestro Alan se ponga celoso. 

Para concluir, no puedo hacer otra cosa que recomendaros entusiastamente que vayáis a verla. Pasaréis un rato estupendo y estoy segura de que se os soltará alguna carcajada de vez en cuando.  ¡Como que seguramente yo voy a ir a verla otra vez y todo!

 

Fuentes de las imágenes:

https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwww.ecartelera.com%2Fpeliculas%2Fla-ciudad-perdida-2022%2F&psig=AOvVaw1JdpJu7-8i-9a1dIYPdb3D&ust=1650878819412000&source=images&cd=vfe&ved=0CAwQjRxqFwoTCKCtnoGxrPcCFQAAAAAdAAAAABAI

https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwww.filmaffinity.com%2Fes%2Ffilm665747.html&psig=AOvVaw1JdpJu7-8i-9a1dIYPdb3D&ust=1650878819412000&source=images&cd=vfe&ved=0CAwQjRxqFwoTCKCtnoGxrPcCFQAAAAAdAAAAABAN

https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fviernesmagazine.com.mx%2F2022%2F03%2F01%2Fte-presentamos-los-nuevos-posters-de-la-ciudad-perdida%2F&psig=AOvVaw1JdpJu7-8i-9a1dIYPdb3D&ust=1650878819412000&source=images&cd=vfe&ved=0CAwQjRxqFwoTCKCtnoGxrPcCFQAAAAAdAAAAABAR

https://img.europapress.es/fotoweb/fotonoticia_20211216172409_1200.jpg

https://www.entupantalla.com/wp-content/uploads/2021/12/LC-08148R-scaled.jpg


viernes, 22 de abril de 2022

Reseña de "Orgullo y Prejuicio" (1813) de Jane Austen

Calificación: 8’5/10. 4 estrellas de 5.

Tras terminar Sentido y sensibilidad, mi lectura completa de Jane Austen debía proseguir con Orgullo y prejuicio, la única novela suya que había leído con anterioridad. En ello ocupé seis días de la Semana Santa.

La primera mitad se hizo ligeramente lenta y levemente pesada. Es más largo que Sentido y Sensibilidad pero eso se ve compensado con la mayor abundancia de humor. El personaje más gracioso es sin duda alguna el padre, el señor Bennet, que me sacaba muchas sonrisas con sus cínicas respuestas. Sin duda esa socarronería era la única salida que le queda para el hastío que le provoca la necedad de su esposa e hijas menores.

Releer el final me tenía con una sonrisa bobalicona de deleite en mi rostro constantemente. Confieso que al empezar el libro no recordaba el motivo de que a todo el mundo le enamorara el señor Darcy teniendo en cuenta lo grosero y creído que era al principio, pero para cuando terminé el libro ya estaba absolutamente rendida a sus pies y comprendiendo por qué él es considerado el hombre ideal por tantísimas mujeres.

Aunque en general tengo una opinión bastante positiva de Elizabeth y es, sin duda, mi hermana Bennet preferida (pues la extrema bondad e ingenuidad de Jane a veces me exasperaban un tanto), le reprocho sus continuos desaires al señor Darcy cuando él ya no era tan descortés con ella, su hermético silencio con todo el mundo respecto a sus sentimientos por él cuando ya se había enamorado y también que no tratara de cambiar la idea errónea que su familia seguía teniendo de él.

La madre, la señora Bennet, me parecía sumamente insufrible, el personaje más insoportable de todos superando incluso a Lydia, la inaguantable hermana pequeña. Aunque admito que una buen aparte del humor de la obra descansaba sobre la base de su histriónico carácter y la imagen que se ofrecía del mismo.

El señor Bingley gozó de mi afecto desde el principio por su simpatía y cálidas maneras si bien en su amor por Jane pudo pesar demasiado la belleza de esta, al menos al principio, y además es desgraciadamente manipulable e influible por los que le rodean.

En cuando a Collins, si bien es un personaje absolutamente patético y lamentable, era el segundo que más me hacía reír después del señor Bennet, debido a la estúpida forma en la que su desmedida devoción por la señora de Bourge le llevaba a comportarse. Ese hombre era la exageración personificada en todo su esplendor.

[SPOILERS: A Wickham acabé despreciándolo bastante y lamento que terminara mejor parado de lo que merecía y que el pobre Darcy tuviera la desgracia de tener que aguantarlo como cuñado encima de haber tenido que darle dinero. Catherine de Bourge me resultaba antipática sobremanera y aplaudí la magistral y valiente forma en la que Lizzy se defendió de ella al final.

Pero desde luego, no hay nadie como el señor Darcy, aunque desde luego no sea muy digno de estimación en los primeros capítulos. El final del libro me tuvo soñando despierta con la felicidad conyugal futura de la pareja. Me conmueve hasta dónde está dispuesto a llegar por amor. Un hombre orgulloso y preocupado por la posición social se enamora de tal forma de una mujer que con descaro le abre los ojos a sus defectos que hacerse merecedor de su amor se convierte en motivo para modificar su forma de ser. Encuentra la felicidad en contraer matrimonio con una mujer cuya familia, pobre y maleducada, convendría más tener lejos que emparentarse con ella de por vida. Rescata además a una de ellos de la deshonra viéndose obligado a tratar con un hombre que desprecia y que ha tratado de aprovecharse de él en el pasado y que no duda en volver a hacerlo. Eso es amor y lo demás son tonterías. FIN SPOILERS.]

En definitiva, he disfrutado con su relectura pues, además, ya no recordaba gran cosa sobre el libro más allá de los nombres de los personajes principales y lo más básico sobre el argumento. Considero que el prestigio y reconocimiento de esta obra son bien merecidos y que todo lector asiduo que disfrute de novelas románticas costumbristas debería leerlo alguna vez en su vida.

sábado, 9 de abril de 2022

Reseña de "Sentido y Sensibilidad" (1811) de Jane Austen

Calificación: 7/10. 3 estrellas de 5.

Hace una semana comencé con el desempeño de mi siguiente propósito literario: leerme todas las novelas escritas por Jane Austen.

La única que ya me había leído con anterioridad era Orgullo y Prejuicio. Fue en mi adolescencia y tan solo lo leí una vez, así que no es que me acuerde de gran cosa. En cuanto a las adaptaciones cinematográficas, que yo recuerde solo he visto la de 2005 de Orgullo y Prejuicio con Keira Knightley (y puede que también algún episodio de la miniserie, aunque de esto no estoy muy segura) y Emma con Anya Taylor-Joy (2020).

Me costó bastante decidirme por qué orden de lectura escoger para esta tarea, y, finalmente, opté por averiguar y seguir el orden de escritura original, que no se corresponde exactamente con el orden de publicación (más que nada porque quería ser capaz de comprobar cómo evolucionaba su estilo de escritura de un libro a otro). Si queréis saber más sobre este tema os recomiendo leer este artículo que subí el verano pasado reseñando la biografía de esta autora. Es más, recomiendo que lo leáis igualmente, que a fin y al cabo para algo lo escribí :)

Decidido el orden, comencé con Sentido y Sensibilidad, que me ha llevado unos cuatro o cinco días. Tomé prestado un ejemplar de la biblioteca pues era el único libro de Jane Austen del que no contábamos con ningún ejemplar en mi casa. A mí era el título que más me sonaba tras Orgullo y Prejuicio, pero no tenía grandes expectativas sobre él desde que hace poco leí unas cuantas reseñas que lo calificaban como uno de los libros más pesados y lentos de la autora. Pero qué puedo decir, nada más lejos de la realidad. No sé en qué se basarán esas opiniones, pero a mí la historia me ha mantenido bastante enganchada desde el principio y, si bien tampoco lo calificaría de adictivo, sí que sentía ganas de seguir leyendo para comprobar cómo avanzaban los acontecimientos.

Esta obra en particular se denomina así por los rasgos más distintivos de la personalidad de sus hermanas protagonistas. Mientras que Elinor encarna el sentido común, Marianne hace lo propio con la sensibilidad. Personalmente, el personaje con el que más he empatizado ha sido con la prudente, sensata y cabal Elinor (aunque a veces era más considerada con su hermana de lo que esta realmente merecía), mientras que Marianne me caía más mal que bien, pues la mayor parte del tiempo se mostraba egoísta, exagerada, maleducada y prejuiciosa.

Al principio cuesta un poco meterse en la historia y seguir el hilo porque se van introduciendo muchos personajes y hay demasiados nombres que retener. Mi opinión sobre la señora Jennings era más bien favorable por su buen fondo, a pesar de que me importunaba mucho su irrespetuosa tendencia al cotilleo. John Dashwood me parecía un pelele presuntuoso mangoneado por su mujer, Fanny, que era una arpía taimada, interesada y manipuladora. Lucy, por su parte, fue demostrando una maldad  que no se atisbaba con claridad desde el principio, y no me explico cómo Elinor era capaz de hacer de tripas corazón y aguantar su compañía. Margaret ha sido un personaje que me ha sobrado completamente y cuya presencia no aporta lo más mínimo. Imagino que el hecho de asignar una hija más a la familia se debía más al hecho de que en aquella época las familias eran muy numerosas y no a que realmente su personaje fuera a contribuir algo a la trama.

[SPOILERS: En lo referente a Willoughby, si bien no recelé abiertamente de él, tuve un primer gran desengaño con su personalidad en el momento en el que él y Marianne ridiculizaron al coronel Brandon bromeando sobre su edad. Fue ahí donde ya claramente puede empezar a sospecharse que este tipo no es tan caballeroso y galante como se pinta. Por su parte, Marianne también mostró una actitud injusta e injustificable y me horrorizó su creencia en que alguien de 35 años ya es demasiado viejo para enamorarse o para inspirar el amor de otra persona. No le encontré una gran justificación al hecho de que, cerca del final de la obra, repentinamente se buscara una redención para Willoughby acudiendo este a declarar su amor a Marianne estando ya casado con otra mujer. ¿Qué aportó eso a la trama? ¿Acaso la revelación de que su afecto hacia Marianne había sido genuino excusaba su conducta o cambiaba sus resultados? Esto me hizo pensar que quizá terminarían juntos después de todo, pues era la única explicación comprensible que le encontraba a este pasaje.

El coronel Brandon me inspiró simpatía desde el comienzo y, honestamente, se merecía a alguien mejor que Marianne. Durante la segunda mitad de la obra yo aventuraba que finalmente iba a ser Elinor la escogida por él y me desconcertó que esta finalmente lograra contraer matrimonio con Edward, que para ser el interés amoroso principal de la protagonista la verdad es que resultaba un tanto intrascendente y descafeinado. El desenlace final de la obra se sintió algo apresurado y utópico. Que Marianne pase de ignorar olímpicamente a Brandon y no sentir el más mínimo interés en él a enamorarse y casarse con él en la página siguiente no resulta demasiado creíble, aunque constituye un buen castigo para ella por sus desdenes anteriores.  

La enfermedad de Marianne se sintió un tanto sacada de la nada y sin mucho fundamento. Por un momento, llegué a temer que la obra se tornara más oscura y dramática de lo que había imaginado, resultando en la muerte de Marianne, para así dejar vía libre a un posible romance entre Elinor y el coronel. Dado que, afortunadamente, se recuperó, no comprendí que fundamento pudo tener este suceso para el desenlace de la trama. Lo único que esto provocó fue la repentina reaparición de Willoughby, pero, puesto que ni siquiera terminaron juntos, tampoco le encuentro un sentido más allá de conocer un poco mejor las motivaciones de este personaje. FIN SPOILERS]

Por todo ello, a pesar de que pudiera parecer una historia simple o predecible, lo cierto es que yo tuve bastantes dudas respecto a cuáles iban a ser las parejas resultantes.

Para finalizar, tal y como ya me imaginaba, lo que más destacaría de esta obra es la sutil ironía de la autora, que es uno de los rasgos distintivos de su forma de escribir y muy comentado por todos los que la leen. Es deliciosa la forma en la que delata y deja en evidencia a sus personajes sin necesidad de criticar sus acciones abiertamente.

Aunque las novelas de Jane Austen puedan parecer obras que no tienen mucha chicha por basarse más que nada en enredos amorosos y expectativas matrimoniales, el interés radica en la forma en la que la autora trabaja la gestación de estas relaciones desde el comienzo y la manera en la que evolucionan influidas por prejuicios injustos, condicionantes sociales y descubrimientos que se hacen sobre el verdadero carácter de los personajes. Son obras ideales para conocer la crucial importancia que en aquella época tenían el prestigio, categoría o posición social y económica y los lazos matrimoniales como forma de asegurarse un buen porvenir o, por el contrario, de arruinar la reputación para siempre. Jane aborda esto desde la crítica cínica, la cual en ocasiones se ve provista de apreciables dosis de humor, no en la forma de una comedia directa y abierta, sino de una ironía sumamente sutil y tenue.

 

 

domingo, 13 de marzo de 2022

Trilogía "Los lobos de Mercy Falls" (2009-2011) de Maggie Stiefvater

 

1-Mi historia con la saga:

Mi ya muy comentado propósito de releer las sagas de fantasía de mi adolescencia ha terminado al fin con la lectura de la saga de Los lobos de Mercy Falls, aunque yo siempre la he llamado la saga Temblor. Evidentemente, vais a encontrar spoilers en esta reseña, pero avisaré por adelantado de los más importantes.

Este es un caso algo distinto ya que, al contrario que otras de las sagas leídas en mi adolescencia que recientemente he releído —como Memorias de Idhún o Cazadores de Sombras—, de Los lobos de Mercy Falls yo realmente tan solo me había leído el primer libro, Temblor. De este modo, relectura como tal solo estaba haciendo de dicho primer libro, mientras que de los dos restantes se ha tratado de una primera lectura en toda regla. Es por eso que no he considerado adecuado nombrar a esta entrada del blog de la misma manera que esas otras.

¿Y por qué en su momento no continué esta saga si yo soy la clase de persona a la que no le gusta quedarse a medias y si lee una saga la tiene que terminar? Pues porque, como generalmente hacía yo en esa época en temas literarios, decidí seguir la recomendación de una amiga —sí, la misma por la que me leí las sagas antes aludidas y por la que no quise leerme la precuela de Cazadores de sombras: los Orígenes—, que me dijo que dado que el primer libro tiene un final bastante cerrado, ella había decidido no proseguir con la lectura de los siguientes. En su momento me costó hacerle caso pero lo consideré una buena idea y así lo hice yo también, a pesar de que el final es tan descafeinado que realmente te deja ganas de más. De todas formas, tenía entendido que Grace se transformaba en los siguientes libros y eso era lago que particularmente yo no tenía ningunas ganas de leer.

Sin embargo, puesto que iba a volver a leerme el primero de nuevo en la actualidad, pensé que seguramente no sería tan malo actuar distinto esta vez y completar la trilogía. Me equivoqué. El final de la trilogía ha sido tan abierto, melodramático y decepcionante que realmente no estoy segura de haber hecho lo correcto. La lectura de los tres libros me ha llevado en total una semana. Dado que el primero era el único que tenía en mi poder, los otros dos los cogí prestados de la biblioteca.

 

2-Opinión sobre la saga:

Algo que me gusta especialmente de esta saga es que cada capítulo está narrado por uno de ellos, de forma que en ocasiones puedes contemplar unos sucesos desde el punto de vista de Grace y otros desde el de Sam, sobre todo para saber cómo se sienten en los momentos en los que no están juntos. A partir del segundo libro se introduce como narradores también a Isabel y Cole y eso en cambio no me ha gustado nada.

Los capítulos no tienen título, simplemente están introducidos por el nombre del personaje que esté narrando en ese momento y por algún bonito dibujo que ilustra una determinada estación del año. Así, como el primer libro toma como referencia la inminente llegada del invierno, se emplea una paleta de colores fríos en los que predominante el blanco y el azul. El segundo, que se desarrolla en primavera, se ve adornado con hojas verdes y el último, a pesar de que tiene lugar en verano, se decora con tonos marrones pues en ese caso el otoño acecha la felicidad de la pareja.

Además de eso, como en esta saga los cambios de temperatura constituyen el detonante que produce el cambio de humano a lobo y viceversa, en el primer libro figuran los grados que hay en aquel momento al principio de cada capítulo. Sin duda se trata de una edición muy detallista, estética y cuidada.

Algo que me gustaría comentar es que, tratándose de una saga que es etiquetada como juvenil, en mi opinión trata temas un tanto serios, explícitos y escabrosos como para ser leída por adolescentes. En el caso del primer libro se trata más que nada de todo el asunto de lo que le hicieron a Sam sus padres. No se pasa de puntillas por ello precisamente y estas partes constituyen la clase de pasajes que considero que solo puedo leer en momentos en lo que no estoy especialmente vulnerable o sensible, pues he tenido épocas en las que leer cosas así me habría afectado muchísimo. De hecho, es probable que esa fuera una de las razones por las que no me animé a volver a leer Temblor hasta la actualidad.

Pero es que esto va a peor en el segundo libro. No solo se recrean aún más en las desgracias pasadas del pobre Sam, sino que se añaden otras nuevas como todo lo de Cole y las drogas. Honestamente, se trata de cosas que no me hace ninguna gracia leer y que no las considero muy adecuadas para un público joven. Si Maggie realmente tiene tanta necesidad de exponer el lado más cruel, deprimente y oscuro de las conductas de muchas personas entones creo que debería etiquetar sus obras como dirigidas a un público adulto.

 

Temblor (2009):

La verdad es que el primer libro es todo un grower, y recomiendo muchísimo su lectura. Me lo releí en tres días a finales del pasado mes de febrero, y me mantuvo sumamente enganchada. Realmente me costaba mucho parar de leer. Dado que fue de los últimos libros de fantasía que devoré con entusiasmo en mi adolescencia antes de comenzar una sequía literaria que se prolongaría durante la primera mitad de mi veintena, recordaba más detalles sobre este que sobre otras sagas.

A continuación me dispongo a enumerar los hechos de los que me acordaba antes de comenzar a leer, que constituyen un resumen del libro completamente plagado de spoilers, por lo que si no lo habéis leído saltaros el siguiente párrafo y pasad al siguiente.

[SPOILERS] Recordaba que Sam era licántropo, que sabía tocar la guitarra y que sus padres le cortaron las muñecas en una bañera. Que un día aparecía en la puerta de ella desnudo y herido y ella le cuidaba. Él le confesaba que la había visto a ella desnuda alguna vez cuando la espiaba desde el bosque, porque la vigilaba esperando y deseando que se transformara como él desde que su manada la había atacado en el bosque siendo niña. Rememoraba también el momento en el que el padre de ella los vio juntos en el sofá y le  confesó que se sentía aliviado porque pensaba que era lesbiana pues no se había interesado por ningún chico. Me acordaba, por supuesto, de escenas tiernas y románticas como el momento en el que hacían repostería juntos y también cuando él la llevaba por sorpresa a una pastelería, o cuando volvían de una cita y se acostaban por primera vez y a la mañana siguiente él le soltaba que creía que ella lo había hecho solo por rebeldía hacia su padre. También tenía grabado en la memoria la trágica escena en la que ella conducía y se interponía un ciervo en su camino, con el pobre Sam sucumbiendo al frío que entraba en el coche por el golpe, y como ella lo llevaba a un veterinario para que le subieran la temperatura inyectándole algo. Al final del libro ella se iba a ir de viaje con unas amigas y entonces él aparecía en el bosque y ella se arrojaba a sus brazos porque le había dado por muerto. [FIN SPOILERS]

Lo he vuelto a disfrutar un montón, aunque me dio la sensación de que iban muy rápido en su relación, puesto que en seguida llegó el primer beso y durmieron juntos. No se gesta a fuego lento pero tampoco definen claramente su relación, así que yo pensaba ¿pero son novios o no? He de decir que a veces me chocaba la conducta de él, ligeramente egoísta empeñándose en que ella tendría que haberse transformado y ser como él. Por su parte, ella no es tan introvertida como dice ser, puesto que le vacila mucho y además no duda en meterlo en su cama a la primera. Al principio confieso que su relación no me llenaba por completo porque daba la sensación de ser más superficial que la de otras parejas que me gustan, como Clary y Jace, por ejemplo, en la que captas perfectamente lo muchísimo que sufren al estar enamorados el uno del otro y que sienten su amor con mucha intensidad. Sin embargo, esta percepción mía cambió según avanzaba el libro y ni que decir tiene que desapareció por completo a partir del segundo, en el que sí que ves que, sobre todo Sam, necesita a Grace como el respirar y depende emocionalmente de ella por completo. Será algo evidentemente muy tóxico para la vida real pero sin duda para la literatura resulta algo muy hermoso de leer.

Algo en lo que Cazadores de sombras le gana mucho es en humor, que aquí brilla por su ausencia. Las réplicas que se dan el uno al otro no son graciosas como las de Jace. Ambas sagas no se parecen en absoluto, si las estoy comparando tanto es porque las he leído una después de la otra. Por otra parte, he de decir que sí le doy un poco la razón a Olivia en que Grace sí es demasiado pesada, subjetiva e irracional en su obsesión desmedida por los lobos.

 

Rastro (2010):

Las principales razones por las que decidí continuar la trilogía fue porque me había quedado con mono de más escenas románticas entre Grace y Sam, de lo que yo nunca tendría suficiente, y también porque sentía curiosidad por aclarar algunas dudas que me había dejado el primer libro. Para empezar, no se responden las preguntas que plantea el primer libro: cómo fue el reencuentro entre Sam y ella, si se fueron al final Rachel y Grace al viaje a Florida, cómo le iba a Olivia como loba en la manada, etc.

Por la otra parte, para mi enorme decepción, el segundo libro carece de romanticismo. Literalmente las únicas escenas algo reseñables y tiernas entre Grace y Sam que puedo enumerar son la cita de cumpleaños y su última noche durmiendo juntos, aunque se ven completamente empañadas por la tragedia inminente. Por otra parte, como ya he comentado, se tratan temas demasiado crudos para mi gusto.

Me estaba desesperando tanto al ver el rumbo que tomaban los acontecimientos que desobedeciendo todos mis instintos primarios opté por buscar en internet reseñas para spoilerearme acerca de si la historia terminaba bien o no. Por desgracia lo más conclusivo que pude sacar era que el final de la trilogía era muy abierto, así que continué la lectura implorándoles a todos los dioses que Sam y Grace tuvieran un final feliz. De este modo, este segundo libro, lejos de disfrutarlo, me generaba ansiedad y mi vicio por seguir leyendo sin parar obedecía a la necesidad der ver cómo se arreglaban las cosas, no a que fuera realmente adictivo, pues, tal y como muchos habían comentado en sus reseñas, al contrario que el primero este se hace más bien pesado y no ocurre casi nada, todo está constituido por el desarrollo de la enfermedad de Grace. El final, como no, me dejó con mal sabor de boca, y deseando fervientemente que todo se arreglara en el tercero.

Isabel me gustó menos que en el primer libro. Sé que a muchos les gusta su papel de chica mala amargada y revenida que se vuelve aún más rebelde y contestona como reacción al dolor por la pérdida sufrida, pero a mí me parecía bastante insoportable, borde e injusta con su madre. En cuanto a Cole, no puedo comprender cómo a casi todos los lectores les enamora tanto. Admito que la final de la saga acabé aceptándolo, pero se pasa todo el segundo libro siendo un incordio, un imbécil nocivo y el tío más egoísta que he visto jamás. Me aburrían muchísimo los capítulos narrados por él y ni puedo explicar lo mucho que me enfureció que obligara a Sam a entrar al baño con bañera para enfrentarse a sus demonios de sopetón.

Me sorprendió que no apareciera Olivia en todo el libro, ya que pensaba que conoceríamos qué tal le había ido como loba y que la veríamos reaparecer como humana con la llegada del calor.

En el único lado bueno de las cosas, a mi querido Sam se le nota más entregadamente enamorado que en el anterior libro, mientras que en Grace, por desgracia, se capta una frialdad y desapego más evidente. No en sus sentimientos, que siguen ahí, sino en la forma de demostrarlos.

 

Siempre (2011):

El tercer libro es, de los tres, el más poético. Maggie Stiefvater se diferencia de otros autores en que cuida mucho su redacción y escribe de forma muy bella, con reflexiones profundas y melancólicas. Esto todavía no es muy evidente en el primer libro pero se va acentuando en los siguientes. El último tiene algunos pasajes realmente bonitos de leer que te estrujan bastante el corazoncito.

Siempre empezó un poco más interesante que Rastro, y constituyó una lectura más entretenida, aunque me lo terminé en un par de días, justo igual que el anterior. Admito que las experiencias de Grace como loba tienen su interés pero me disgustó que no apareciera ante Sam aunque fuera bajo esta forma cuando él la llamaba incansablemente después de haber conducido durante veinte minutos para ir a buscarla.

Empecé este tercer libro con miedo y esperanza. Teniendo en cuenta los temas tan crudos que se tratan en esta saga me daba mucho miedo que no fueran a tener un final feliz. Y qué puedo decir del final. Me dejó fría y decepcionada. [SPOILER] No solo me parece horriblemente mal que la autora nos deje con la incertidumbre de si Grace sobrevive o muere, sino que para colmo sigue sin haber una cura verdadera y definitiva para todos los que alguna vez han sido mordidos. ¿Se puede saber para qué diantres la autora nos revela en Rastro que ni siquiera Sam está realmente curado y que todos los que han sido mordidos van a morir en pocos años si tras pasarse Cole todo el libro buscando una cura este termina sin haberla encontrado? Qué coraje y qué rabia, de verdad. [FIN SPOILER]

Cole me agradó un poco más que en el libro anterior, pero sigo sin encontrarle el encanto. No puedo entender cómo alguien podría preferir a un tío egoísta y perturbado como él a un chico tierno y sensible como Sam, que es el novio perfecto. Me revienta que Grace a veces sea tan poco cariñosa y tierna con Sam, que no sea capaz de decirle que le quiere o de responderle a las cosas bonitas que le dice. El pobre chico siendo tan buena persona ha sufrido tantísimo que despierta toda mi compasión y afecto.

Y sobre Olivia qué puedo decir. Me parece horrible el trato que le ha dado la autora. [SPOILERS] No hace falta decir que no se merecía morir, y menos así, de repente y sin haber aparecido ni lo más mínimo en el libro anterior. Es como si la autora se hubiera olvidado de que ese personaje existía o no hubiera sabido qué hacer con ella y hubiera optado por borrarla del mapa de una forma absurda y repentina para añadirle aún más drama a la trama, sin haberle dado al menos unos últimos momentos bonitos junto a sus amigos, como si ni siquiera mereciera una despedida. No hace falta decir que aborrezco profundamente a Shelby. Ojalá hubiera muerto en el primer libro. No solo Olivia y Beck murieron por su culpa, sino que los flashbacks en los que Sam recordaba cómo era como humana me hacían odiarla aún más por cómo le trataba a él y cómo torturó al pobre pájaro. [FIN SPOILERS]

Agradezco, por otra parte, que Rachel tuviera más protagonismo. Resulta más divertida y entretenida que en Temblor y Rastro y demostró ser una amiga más leal de lo que yo había imaginado. Las escenas en la que aparece ella son de lo mejorcito de este libro.

 

Para dar esta reseña por concluida diré que honestamente no sé si me arrepiento o no  de haber leído el segundo y el tercero en lugar de haber tomado el primero como final definitivo. Por una parte, sin duda sí me arrepiento, porque nos quedamos sin el final feliz que Grace y Sam merecían, pero, por otra, el final del primero se sentía tan soso y la relación de ambos era tan bonita que no podía por menos que desear leer más sobre ellos. ¿Lo único bueno de haber seguido leyendo? Algunos pasajes muy bellamente escritos y sentir el profundo amor que se profesan el uno al otro, que se ve intensificado aunque, para mi desgracia, entre el segundo y tercer libro juntos siga habiendo menos escenas románticas de las que había solo en el primero. Pues va a ser que sí que me arrepiento, sí.

Sin duda, en lo que se refiere a mi recomendación para vosotros, os insto a leer el primero, que es precioso, pero si sois como yo y un final amargo o agridulce os deja hechos polvo, no leáis los demás. Si, en cambio, eso no os importa mucho y priorizáis conocer el desenlace de la historia y a nuevos personajes muy sobrevalorados como Cole, entonces adelante.