sábado, 20 de mayo de 2023

Opinión sobre la película "Guardianes de la Galaxia Vol.3" (2023)

Calificación: 5'5/10. 2'5 estrellas de 5

Intentaba no hacerme muchas ilusiones respecto a esta tercera parte porque es habitual y lógico que las sagas sufran una regresión en calidad en lugar de una progresión. Con la segunda película se incumplió el dicho, habitualmente cierto, de que “segundas partes nunca fueron buenas”, porque de hecho es tan buena como la primera o incluso mejor. Pero ya era mucho pedir que ocurriera lo mismo con esta.

No obstante, no pude evitar hacerme ilusiones en el último momento cuando un compañero mío me dijo que era muy buena y, de hecho, que según él esta era la mejor de las tres.

No debí haberme ilusionado.




Ha sido bastante decepcionante en conjunto y se me hizo larga, lo cual no suele ser una buena señal.

Ya pintó mal desde el principio. Aunque esto sea bastante intrascendental, lo primero que me llamó la intención fue ver el cambio físico de los actores tres los seis años transcurridos desde que se estrenó la anterior. Puedo entender esto en un ser humano, pero desde luego no tiene justificación que el personaje cuyo físico ha cambiado más respecto a las películas anteriores fuera el menos humano… precisamente Groot.

Vale que él también crece y se desarrolla y yo lógicamente no esperaba verlo con su adorable aspecto infantil de la segunda película, pero es que la forma en la que se ha desarrollado ha sido realmente extraña. Su aspecto no se parecía en absoluto al de la primera película cuando salía de adulto: esbelto y proporcionado. Tampoco tenía el aspecto adolescente de los créditos finales de la segunda película. Era una cosa realmente extraña: un cuerpo adulto de forzudo adicto al gimnasio, desproporcionadamente musculoso, como petado a esteroides, pero con rostro de niño. Causaba una impresión extraña y desconcertante. Para colmo, cuando crece aún más al final de la película, sigue sin parecerse a su yo de la primera película. Quizá podría justificarse diciendo que al ser una especie de árbol, puede volver a crecer tras ser podado de una manera distinta a como era antes. Pero aún así no me convence. Lo cierto es que te hace desear que vuelvan a matarlo para que vuelva a ser bebé otra vez.

Independientemente de su aspecto, mi querido Groot (cuya voz pone Vin Diesel) no brilló en absoluto en esta tercera parte. Literalmente es el mejor personaje y lo desaprovechan así. Quizá consideraron que en la segunda película habían explotado tanto la ternura que produce que había eclipsado al resto de los personajes y se había robado el show para él solo… pero es que honestamente lo merecía, él es lo mejor de la saga y sus escenas son siempre las más icónicas por algo.

En esta película resulta casi irrelevante, y la única escena que le dan destinada a que nos conmovamos con él resultó forzada y nada convincente. [SPOILER: se hace un paralelismo con la primera película, en la que, antes de sacrificarse por el grupo, logra modificar la única frase que sabe decir (“Yo soy Groot”) por “NOSOTROS somos Groot”. Ese momento se sintió coherente, bonito y bien traído, pero en el paralelismo que han forzado en esta tercera parte han fracasado estrepitosamente. Podemos creernos que sea capaz de llegar a decir “nosotros” en lugar de “yo”, pero ¿de verdad pretenden que nos traguemos con naturalidad que tras años de haber dicho una única frase de repente suelte algo como: “Os quiero, chicos”?. ¿EN SERIO? No lo compro, en absoluto.]

Dejando esto a un lado, desde el comienzo me desconcertó mucho todo el tema de Gamora (Zoe Saldaña). Dado que yo las dos anteriores las había visto hace mucho, tuve la precaución de volver a verlas hace unos días porque no me acordaba de nada y no quería estar perdidísima en el cine, pero olvidé el importante hecho de que al estar todas las películas de Marvel conectadas, había sucesos muy importantes posteriores a la segunda película que habían sucedido en otras películas distintas de este universo cinematográfico, y que eran cruciales para entender lo que ocurría con Gamora en esta. En concreto nuestros personajes habían aparecido en las dos últimas de Vengadores (de las que ya no me acuerdo en absoluto) y en la última de Thor (que ni siquiera llegué a ver nunca). Y en ellas al parecer habían ocurrido cosas significativas a tener en cuenta de cara a esta.

Por eso, no solo es una película que no se puede ir a ver sin haber visto las dos anteriores (porque vas a estar más perdido que un pulpo en una cacharrería), sino que se aseguran de que también tengas que haber seguido otras películas de Marvel. Esto puede ser o una estrategia buena para asegurarse que vayas a ver todas las películas que van saliendo sobre superhéroes, o realmente mala porque evidentemente no todo el mundo va a hacer esto y en consecuencia pueden verse disuadidos de ir a ver una película en la que van a carecer del contexto para entenderla.

 

A parte de este estado de desconcierto que me persiguió durante la primera parte de la película, estos sucesos que afectaron a Gamora perjudicaron, en consecuencia, a la evolución de su relación con Peter Quill (Chris Pratt). Si ya me había parecido raro que no tuviéramos ni siquiera un beso en la película anterior y las cosas se estaban gestando exageradamente despacio entre ellos; en esta tercera parte nos encontramos con que en lugar de empezar a actuar por fin como una pareja su relación ha sufrido un grave retroceso y se tratan con una frialdad y falta de familiaridad que no se soluciona en toda la película.

A parte de eso, la película es bastante floja en términos generales. La dinámica entre los personajes ha perdido la frescura y gracia de antaño, los momentos de humor son reducidos y sosos, rara vez se oyó una risa genuina en la sala de cine, incluidas las mías. Además, se acusa el mismo mal que suele aquejar las franquicias estadounidenses: creen que para mantener el interés de los espectadores a través de las numerosas secuelas es necesario hacer seres cada vez más grandes, feos y deformes. Lo hemos visto en Jurassic World, en El Señor de los Anillos… pareciera que otorgaran un premio al que fuera capaz de diseñar el monstruo, dinosaurio, orco o lo que sea lo más espantoso, rocambolesco y surrealista posible.

En esta película trata de profundizarse en el personaje de Rocket (al que pone voz Bradley Cooper). Por una parte, su yo del presente se pasa media película herido e inconsciente, sin hacer mucho que digamos. Pero por otra, se le da un abundante protagonismo en forma de flashbacks repartidos durante toda la película en los que se nos muestra su pasado: cómo experimentaron con él, lo encerraron durante años mientras ponían a prueba sus capacidades, hizo amigos y los perdió. Todo muy preparado para conmoverte y hacerte soltar la lagrimita (lo consiguieron, por supuesto). Pero tanto dramatismo en unas películas caracterizadas por ser distendidas, gamberras y graciosas lo veo contraproducente. 

Precisamente es Alto Evolucionador (Chukwudi Iwuji), quien experimentó con él en su infancia, el que ocupa el papel de villano en esta ocasión, cosa que no me esperaba porque al final de la película anterior se insinuaba que Kismet/Ayesha (Elizabeth Debicki), la mujer dorada a la que Rocket le robó iba a ser la principal Big Bad en esta parte, y de hecho se nos mostró una máquina/contenedor en el que almacenaba y preparaba a aquel que iba utilizar para vengarse: Adam Warlock (interpretado por Will Poulter), de aspecto misterioso, que evidentemente se presentaba como un rival temible. Pues bien, no solo ella aparece más bien poco en esta película sino que para colmo dicho Adam resultó cuanto menos decepcionante y defraudó nuestras expectativas. Era un villano tan absolutamente corriente y poco malvado que en su primera aparición yo ni siquiera reconocí quién se suponía que era ese fulano irrelevante con el que estaban luchando. Aprecio la “evolución” y sorpresa que deparó finalmente este personaje aunque no se sintió demasiado comprensible y creíble que digamos.

El final tampoco me convenció en absoluto, y tenía un pase cuando hasta hace un momento yo pensaba que la saga continuaría, pero ha sido al buscar imágenes para realizar esta reseña que me he enterado de que esta era la conclusión final de la historia y ahora sí que estoy cabreada por cómo ha acabado. [SPOILER: evidentemente, no me hace ninguna gracia que el grupo se disgregue y menos por razones tan poco convincentes. Peter no se ha preocupado por regresar a la Tierra a ver a su abuelo en años y pretenden que nos creamos que por cierta incitación por parte de Gamora él resuelva abandonar a su verdadera familia, los Guardianes, y volver a un mundo que ya no es su hogar, al que probablemente no le resulte fácil adaptarse y que encuentre a su abuelo y este lo acepte de vuelta como si nada. Así como que Mantis (Pom Klementieff) de repente sienta unos tremendos deseos de independizarse del grupo y seguir su propio camino cuando no tiene un propósito claro al que aspirar y en el proceso va a abandonar a las únicas personas que la han acogido, protegido y querido en toda su vida. Por no hablar de lo raro y decepcionante que ha sido que su relación con Drax (Dave Bautista) no haya sufrido la más mínima progresión en toda la película después de haber insinuado en la anterior que había algo entre ellos.]

Si algo me hizo especial ilusión fue ver una aparición estelar de Nathan Fillion, al que yo tengo un cariño especial por ser el protagonista de una de mis series policiacas preferidas: Castle. Aunque lo cierto es que en ningún momento entendí quién era su personaje (Master Karja) y qué papel jugaba en la película.

Solo me falta recordar que en estas películas es importante ver los créditos enteros, pues siempre intercalan dos o tres escenas post-créditos en ellos.

En definitiva, está claro que para gustos colores y yo misma ya he comprobado que para algunos esta es la mejor, y por ello mismo animo a verla aunque a mí me haya defraudado. Tampoco es que sea una pérdida de tiempo después de todo, aunque visto su final yo hubiera terminado la historia con la anterior.

 

 

 Fuentes de las imágenes:

https://www.themoviedb.org/t/p/w500/r2J02Z2OpNTctfOSN1Ydgii51I3.jpg

https://pics.filmaffinity.com/guardians_of_the_galaxy_vol_3-807298968-large.jpg

https://legendary-digital-network-assets.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/03070141/Guardians-of-the-Galaxy-Vol-3-team.jpg

https://www.machinegun.fr/products_img/14642/C_6.jpg

https://www.kapowtoys.fr/uploads/2023/02/groot2.jpg

https://vandal.elespanol.com/reportaje/random-critica-de-guardianes-de-la-galaxia-vol-3-una-despedida-con-sabor-agridulce-

https://allears.net/wp-content/uploads/2023/04/guardians-of-the-galaxy-vol-3-image.png

https://techgameworld.com/wp-content/uploads/2023/05/Guardians-of-the-Galaxy-Vol-3-Nathan-Fillion-in-a.jpg

https://bbs.vivo.com/in/thread/29607?t=1683811684590

 

sábado, 22 de abril de 2023

Lecturas feministas de marzo y abril

Estoy de vuelta. Lamento la ausencia pero últimamente no he tenido mucho tiempo para leer de todas formas.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer el pasado marzo, me propuse releer durante ese mes los libros que tengo sobre feminismo, y también los que aún no había leído. A estos últimos he renunciado por el momento porque ya estamos casi en mayo (habiendo dejado ya el 8M muy atrás) y tengo mucho que leer sobre otros temas.

Son cuatro los libros de temática feminista que he releído. En general son ideales para principiantes pero también recomendable para gente instruida en feminismo que quiera repasar o asentar ciertos conceptos básicos.

 

Los dos primeros son las transcripciones de dos discursos dados por mi admirada Chimamanda Ngozi Adichie. Son los primerísimos libros que yo recomendaría para cualquier persona que quiera introducirse al feminismo. Ambos ya los reseñé en su momento por lo que no voy a volver a hacerlo. Dejo los links aquí para que leáis sobre estas joyas amenas y disfrutables que además se leen en un santiamén por su enorme brevedad:

Todos deberíamos ser feministas (2015): https://elparnasoenmibolsillo.blogspot.com/2017/06/resena-sobre-todos-deberiamos-ser.html?m=0

Querida Ijeawele: cómo educar en el feminismo (2017): https://elparnasoenmibolsillo.blogspot.com/2017/07/resena-de-querida-ijeawele-como-educar.html

Este último es muy similar al anterior, pero algo más específico. Si el primero constituía una exposición y explicación de lo que implica realmente ser feminista, de las connotaciones peyorativas que siempre han acompañado al término y la historia de cómo la autora se autodescubrió a sí misma como feminista; este otro es una carta dirigida a una amiga suya que acaba de tener a una niña y le solicita consejo sobre cómo educar a su recién nacida en el feminismo. Con este fin, Chimamanda ofrece una serie de consejos tremendamente acertados que no solo podría aplicarse cualquier madre o padre a la hora de educar a sus hijos e hijas, sino que cualquiera de nosotros puede interiorizar como consejos para el día a día de nuestra propia vida.

Ambos los leí por primera vez cuando me los regalaron hace años y no los había vuelto a leer hasta ahora, y los he vuelto a disfrutar como aquel entonces, hasta el punto de emocionarme. La forma de narrar tan abierta, sincera y conmovedora que tiene Chimamanda consigue que se te pongan los pelos de punta. El primero lo releí en tan solo media hora unos días antes de este último Día internacional de la Mujer y el segundo el mismo 8 de marzo en apenas tres cuartos de hora. Cuando los terminas te quedas con ganas de más.

 

Feminismo ilustrado (2017), de María Murnau y Helen Sotillo:

Muy adecuado como primera lectura feminista para cualquier persona que todavía esté iniciándose en la materia y necesite adquirir las nociones básicas, pero también para quien ya haya leído sobre el tema pero desee afianzar dichas nociones o despejar dudas que aún puedan quedarle. Podría decirse que es realmente introductorio pero no se siente demasiado básico. Es fácil de leer, no se hace nada denso porque está narrado de una forma que claramente pretende hacer la lectura entretenida y amena. El registro es informal y bromista (aunque a veces hasta un extremo que puede resultar forzado y dejar de hacer gracia), ideal para que se le haga más llevadero a alguien que está teniendo su primer contacto con el tema. Es un libro ilustrado, con dibujos en cada página que también ayudan a hacerlo más ameno y entretenido y a comprender mejor ciertas cuestiones. Lo leí en apenas unos días pero si se dispone de suficiente tiempo puede leerse en un día perfectamente.

 

Feminismo para principiantes (edición ilustrada) (2018): de Nuria Valera y Antonia Santolaya

No os voy a engañar, yo a este no lo veo mucho “para principiantes”, a pesar de lo que diga el título. Se hace considerablemente denso y pesado de leer (de hecho, según lo leía llegué a la conclusión de que, al contrario de lo que yo pensaba, me parece que este lo abandoné la primera vez que lo comencé hace años y nunca lo terminé hasta ahora). Este libro en concreto ha sido la razón de que estas relecturas que yo contaba con haber terminado en marzo, me hayan llevado hasta finales de abril. Tampoco es que yo haya tenido muchas oportunidades de ponerme a leer este último mes (había semanas que no leía ni un día), pero si realmente hubiera sido una lectura adictiva o al menos llevadera ya hubiera encontrado el momento propicio para terminarlo hace mucho.

La razón de que se haga tan pesado es que es muy histórico. No se centra en explicarte los conceptos básicos del feminismo como el anterior ni te incluye anécdotas personajes de la vida de la autora como los ensayos de Chimamanda. Se dedica a explicarte la biografía de ciertas mujeres o ciertos sucesos de nuestro pasado que lucharon por intentar cambiar la concepción que en aquellas épocas se tenía sobre las mujeres, ordenándolos cronológicamente y según las distintas olas en las que se fue configurando el movimiento feminista. No digo que no sea interesante y útil, que lo es, aunque tanta información, tantos datos, fechas, figuras históricas acaban por colapsar el cerebro, realmente soy incapaz de retener esa información mientras la leo así que cuando lo termino tengo los mismos conocimientos que cuando empecé.

Si que recomiendo a tod@ feminista leerlo en algún momento pero desde luego no como primer contacto con el tema, porque podría disuadir de volver a leer sobre ello.

A modo de anécdota comentaré que tengo este libro firmado y dedicado por la autora a mí y a mi madre de cuando fuimos a la presentación de esta nueva edición ilustrada.

 

Espero que al menos los tres primeros os hayan animado a informaros sobre un tema que a día de hoy, en pleno siglo XXI, sigue estando tan denostado, debido a una profunda ignorancia, desconocimiento e incultura que deriva en prejuicios sin ningún fundamento sobre algo a lo que todo ser humano debería aspirar.

sábado, 25 de febrero de 2023

Reseña de Invierno en Las Vegas (2017) de Andrea Izquierdo

Este libro supone la continuación de Otoño en Londres, el cual me leí a principios del pasado diciembre. En lugar de leerme toda la saga seguida como suelo hacer estoy intentando leerme uno en cada estación correspondiente, aunque no sé cómo me las arreglo que nunca logro ponerme con ellos hasta que la estación en cuestión está a punto de terminar :(

Lo primero que he de recalcar muchísimo es que quizá es la saga que he leído en la que es más importante seguir el orden correcto de publicación y lectura. Cada uno de los libros tiene el final más abierto que le leído en mi vida, por lo que no se os ocurra leerlos en desorden. Literalmente cada uno de ellos termina en mitad del clímax o punto álgido de la historia, dejando este completamente interrumpido y sin resolución hasta el libro siguiente. Lo cierto es que durante cada libro no suele suceder gran cosa, pero siempre cerca del final los acontecimientos se precipitan y adquieren un ritmo vertiginoso e incluso estresante que te mantiene en vilo y con una necesidad imperiosa de terminarlo y saber qué ocurre… hasta que te encuentras con que el libro termina sin haber resuelto nada. Evidentemente eso te deja con ganas de saber qué va a suceder en el siguiente, pero, como he dicho, a mí me toca aguantarme puesto que me leo uno por estación. Eso sí, la historia en sí no es nada del otro mundo por lo que realmente aguantar para saber cómo continúa tampoco me supone un gran esfuerzo.

En cierto sentido, aunque son muy semejantes, este quizá ha atrapado un poco menos mi atención respecto al anterior. Sigue teniendo un ritmo de lectura rápido y ameno, pero las partes interesantes de la trama (aunque por motivos demasiado dramáticos para mi gusto) se encuentran al principio y al final, lo cual deja la parte intermedia del libro un tanto coja y sin chicha.

A partir de aquí voy a meter spoilers por un tubo, así que quedáis avisados.

Lo que más me gustó del primero fue la progresión de la relación Tomily, leer sobre sus citas y cómo se iban enamorando. Y, para mi desgracia, este libro carece de eso, puesto que sus interacciones en este se reducen al mínimo. Eso sí, el final aporta esperanzas sobre su futuro.

Considero que el primer libro logró encontrar un mejor equilibrio entre ese costumbrismo realista de narrar la vida cotidiana de estos jóvenes de distintas nacionalidades y el misterio o suspense que hiciera la historia menos monótona o lineal. Aunque este segundo libro tiene muchísimo más misterio y suspense (leer los últimos capítulos fue una vivencia frenética y estresante en la que hacer una pausa para ir a cenar me supuso un esfuerzo sobrehumano porque yo NECESITABA saber qué estaba ocurriendo), considero que esto ha hecho perder un punto el sentido y la coherencia de la historia. Quiero decir, si el primer libro era básicamente el día a día de unos universitarios, este de repente y sin venir nada a cuento se convierte en un thriller.

Aunque no niego que Andrea ha hecho un espléndido trabajo a la hora de mantenernos al borde del asiento y con el corazón a punto de salírsenos por la boca, la forma en la que ha producido este efecto no me ha resultado nada realista ni convincente dentro de esta historia, sino más bien forzada y poco natural. La trama no pedía un desenlace así, sino que ella la ha forzado y ha metido con calzador una serie de giros muy poco realistas que se salían por completo de aquello que esperabas leer en una novela de estas características.

Siempre me ha molestado que se introduzcan nuevos personajes porque los siento como extraños a los que te fuerzan a acostumbrarte, pero es que para colmo en este caso no siento que los haya introducido de una forma natural sino sólo para justificar necesidades del argumento. El personaje de Jasmine no me ha convencido en ningún momento ni me parece que haya aportado nada (su intervención final fue absurdamente corta y poco realista) y Jordan en sí no tiene ni pies ni cabeza como personaje. No te hablan de él en todo el libro, ni siquiera te van preparando para la introducción repentina de un supuesto hermano de Finn. Es el prototipo de malo malísimo muy arquetípico y sin claroscuros que por motivos que desconocemos y que presumo que serán completamente incoherentes e injustificados, odia tanto a su hermano y al novio de este como para tramar sus muertes como si de un taimado villano de dibujos animados se tratara. Martha y Rex han sido absolutamente prescindibles y superfluos en esta segunda parte, pero no me quejo al respecto pues les tengo manía a los dos.

Los sucesos del libro no ocurren de una forma natural o bien traída, sino que se sienten injustificados y forzados: la abrupta y brusca muerte de Finn justo al principio del libro (honestamente, aunque fuera una solución previsible yo hubiera preferido que el accidente se hubiese quedado en un simple susto y eso era lo que yo esperaba y deseaba leer), producida solo para poder crear un enorme dramatismo innecesario; el regreso de Meredith; el extraño desarrollo de la relación entre Ava y Connor; las extrañísimas interacciones entre Ximena y Nate acerca de un plan que sigo sin comprender; el repentino viaje a Las Vegas que claramente solo responde al deseo de la autora de desarrollar cada libro en una ciudad diferente del mundo que a necesidades verídicas de la trama; el maquiavélico plan urdido entre Meredith y Oliver; la intromisión de Jasmine en The Eye y la huída de Tom; la capacidad sobrehumana que parece haber tenido Jordan para montar su inverisímil plan controlando todos los detalles como si del omnipotente “-A” de Pequeñas Mentirosas se tratase… 

Y sin duda lo menos creíble de todo fue el programa The Eye en sí mismo. Una burda parodia de Gran Hermano que parece dirigida por personas absurdamente retorcidas y sin escrúpulos que someten a sus concursantes a un maltrato psicológico que al parecer los espectadores consumen sin remordimientos. Por ello recuerda más bien al show televisivo que los líderes del Capitolio hacían con los asesinatos que orquestaban en Los Juegos del Hambre que a cualquier programa que pueda existir verídicamente en la vida real.

He aborrecido con todas mis fuerzas a Oliver y Meredith y realmente espero que tengan su merecido, pero, honestamente, me resultaba todo muy poco creíble y peliculesco. Una vez más, al igual que Jordan, parecen villanos de una pura maldad arquetípica y estereotipada, no se desarrollan en ningún momento las razones que se esconden tras su retorcida personalidad, no llegas a sentirlos humanos y verosímiles ni siquiera teniendo en cuenta que hay capítulos narrados en primera persona por ellos. 
 
No resulta creíble que Oliver fuera capaz de guardar tanto tiempo las apariencias con Lily mientras estuvieron juntos, ni que sea capaz de llegar hasta donde ha llegado solo por recuperarla cuando ni siquiera la quiere realmente. Ni es creíble que Lily habiendo averiguado el verdadero plan de ellos decidiera seguirles la corriente y pasar ese mal rato en su cumpleaños. Tampoco que Meredith, a pesar de ser una idiota presumida, egocéntrica y vanidosa sea capaz de dejarse embaucar por él y hacerle lo que les hizo a Lily y a Ava (ya no porque alguna vez fueran algo levemente parecido a amigas, sino porque son seres humanos). La escena en aquel baño de Las Vegas cuando Lily sorprende a esos dos demonios y ellos las maltratan de esa bestial forma a Ava y a ella me pareció completamente inverosímil y fuera de lugar. ¿Y que luego Lily fuera capaz de actuar con normalidad cuando se encontró con Tom en lugar de estar hecha un manojo de nervios, en pleno ataque de ansiedad y llanto como sería lo normal en
una persona humana que acaba de vivir un calvario así? ¡¡¡Venga ya!!!

El final, con lo de los mensajitos en el pasillo del hotel y que tanto Tom como Lily siguieran las pistas como tontos sin decirle nada al otro en lugar de quedarse a salvo en el hotel o pedir ayuda, y el panorama con el que se encontraron al final del todo, también fue absolutamente surrealista, por mucho que me mantuviese en vilo devorando cada página.

En conclusión, opino que Andrea se ha sobrepasado. Aunque el primer libro ya pecaba de intentar introducir un dramatismo innecesario en la historia con el trastorno alimenticio de Ava, el fallecimiento de la madre de Finn o el accidente de avión; en este ya se ha pasado ocho pueblos. Quizá quería que su historia resultara conmovedora, que la gente empatizara, se sintiera identificada y se involucrara emocionalmente, pero cuando abusas tanto de este tipo de situaciones, lo que logras es justo el efecto contrario: alejar al lector, al sentirse defraudado con lo que está leyendo.

domingo, 19 de febrero de 2023

Lecturas de Laura Gallego

Yo descubrí a Laura Gallego García gracias a la maravillosa saga de Memorias de Idhún, que me fue recomendada por una amiga de aquel entonces. Me gustó tanto que cada vez que ella me hablaba de otro libro suyo que se había leído, me apresuraba a intentar conseguirlo para leerlo.

Como ya sabréis los que leéis este blog, releí Memorias de Idhún (a partir de ahora escribiré “MDI” para abreviar) hace un par de años y volvió a encantarme. Eso me llevó a considerar el empezar poco a poco a leer todo lo que Laura Gallego ha escrito. Yo soy mucho de seguir el orden de publicación pero, en este caso, ¿para qué empezar por libros que no poseo si ya tengo algunos? Así, me propuse empezar por releer los otros tres libros suyos que tengo en mi colección. Después, haré una pausa prolongada para no empacharme y ya continuaré con los que no tengo en un futuro.

Estos son los tres libros suyos que tengo desde mi adolescencia y que he releído en las últimas semanas:

Finis Mundi (6/10): han pasado muchos años por lo que no lo recuerdo con claridad, pero supongo que tras leer MDI, mi amiga me hablaría de cuál había sido el primer libro que Laura había escrito, Finis Mundi. Creo que sí que lo leí en aquel entonces y me dejó completamente fría. De hecho, no recordaba absolutamente nada sobre él. Ahora que he decidido volver a leerlo, sin muchas expectativas, ha vuelto a pasar sin pena ni gloria por mí, aunque admito que sus componentes históricos despiertan ahora más interés en mí de lo que tenían potencial para hacerlo en el pasado.

Narra la historia de Marcus, un monje de la Orden de Cluny al que, en el año 997, le acaban de quemar el monasterio y que merodea errante por Francia mientras trata de llevar a cabo una misión que él mismo se ha agenciado: encontrar tres ejes mágicos que evitarán la llegada del Juicio Final al llegar el año 1000, lo que renovará la oportunidad de la que goza la humanidad de demostrar su valía durante 1000 años más. En esta peligrosa empresa, que les llevará por los actuales países de Francia, España y Reino Unido (aunque evidentemente en aquella épica no recibían ese nombre) contará con la inestimable ayuda del leal juglar Mattius (y su perro, también de lo más útil), sin el cual, honestamente, Marcus no hubiera durado ni dos telediarios.

Es comprensible que no sea una de sus obras más fuertes, al fin y al cabo, es la primera que publicó, primera dentro de la que ahora es una extensísima producción literaria. Aún así, se nota a la legua la ingente labor de documentación e investigación que llevó a cabo para escribirla, su formación histórica está claramente acusada.

Es una novela que, a pesar de la completísima labor investigadora que se aprecia detrás y de la filosófica moraleja que trata de inculcar en sus lectores, no deja ningún tipo de marca ni impresión reseñable, y dicha moraleja está excesivamente manida, sobreexplotada y trillada, es demasiado utópica y cursi como para tomarla realmente en serio.

No llegué a cogerle cariño a ningún personaje pues no se aprecia un desarrollo o una profundización notable en ninguno de ellos, pero, si tuviera que escoger un favorito, probablemente sería Mattius.

La Emperatriz de los Etéreos (8’5/10): recuerdo haberlo leído en su momento y que me gustó bastante. Al contrario que en los otros casos, esta vez o bien me lo prestó mi ex amiga o bien lo leí por la biblioteca, y, como me gustó, pedí que me lo regalaran para tenerlo yo. Desde entonces no volví a leerlo hasta ahora. Evidentemente, era al que más ganas le tenía de los tres, y no me ha decepcionado en absoluto. De hecho, lo que estoy a punto de explicar es bastante elocuente por sí mismo.

A pesar de que yo de pequeña y adolescente me ventilaba libros bastante gordos en muy pocos días e incluso en uno solo, eso era, en parte, porque no tenía otras ocupaciones con que compaginar la lectura. Podía parar de leer solo para comer y dormir. Cuando me hice adulta, ya prácticamente nunca podía permitirme no hacer otra cosa en todo el día que no fuera leer, y esa era la mayor razón para que leerme un libro que en el pasado me hubiera llevado solo horas me llevara, en su lugar, días o incluso semanas. Bien, pues esta relectura de La Emperatriz de los Etéreos, que consta de 312 páginas me ha llevado… Solo un día. Me impresionó porque hace años que no ocurre eso. No recuerdo cuál fue la última novela que fue capaz de terminarme en un solo día (subrayo “novela” pues, evidentemente, mangas y comics no cuentan porque se pueden leer de una sola sentada sin enterarte). Empecé con él por la mañana de un domingo y lo terminé por la noche ¡e incluso me dio tiempo a hacer otras cosas durante el día como ayudar a hacer la comida o hacer algo de ejercicio!

Es un page-turner en toda regla. Extremadamente ameno, rápido y fácil de leer. No se hace absolutamente nada denso y pesado en ningún momento, y eso que el número de personajes es sumamente reducido y que ni siquiera hay escenas de romance para amenizar (que para mí tienen una importancia fundamental). No se necesitan. De hecho, hubieran sido inviables por razones que entenderéis si leéis la obra.

Al contrario que en el anterior, en este Laura no hace gala de amplios conocimientos históricos, pues se trata de una novela de fantasía distópica que pinta un futuro en el que el sol se ha consumido casi por completo y la tierra ha quedado sumida en un durísimo invierno entero, y en el que existe la leyenda de una emperatriz que habita más allá de las montañas y que atrae a ciertas personas a su presencia. Todo el que se dirige en su búsqueda, nunca vuelve. Por tanto, al contrario que en Finis Mundi, aquí Laura ha de inventar, no describir el pasado. Esto puede resultar más o menos complicado que ceñirse a la realidad dependiendo de la complejidad del mundo que crees. En este caso, el world building, si es que llega a existir tal, es tremendamente sencillo y simple, nada a la altura de MDI, ni por asomo. Sin embargo, no se necesita más para contar esta entretenidísima historia sobre una chica llamada Bipa que abandona la seguridad de su cálido hogar para adentrarse en lo desconocido en busca de un chico llamado Aer que ni siquiera le cae bien.

Lo cierto es que al principio Bipa me parecía una puñetera borde y me daba rabia su falta de tacto y cómo trataba al pobre Aer, pero, a lo largo de la historia, fui simpatizando con ella y cada vez me hacía más gracia la brusca y mordaz forma en la que respondía a todo el mundo, mientras que Aer comenzó a parecerme un egoísta atolondrado, más preocupado de cumplir una fantasía que de garantizar la felicidad de su madre. Mi personaje favorito era Nevado por lo achuchable e incondicional que era y porque demostraba que no se necesita hacer o decir mucho para ser capaz de demostrar mucho más. [SPOILER: Por eso, no hace falta decir qué escena me disgustó más y me hizo derramar lágrimas]. También sentí simpatía por Lumen, por ser casi el único que fue amable y que prestó su ayuda a Bipa en su viaje, y el único que conservaba algo de juicio y no parecía estar como un cencerro.

Honestamente, la declaración de amor de este libro es de las menos románticas pero de las más graciosas que he leído nunca, a la altura de lo que se espera del personaje en cuestión. He de decir que dicha declaración era lo único que me resultaba familiar de haber leído con anterioridad y que incluso recordaba muy vagamente.

Además, se puede extraer un mensaje de la obra que yo de adolescente no fui capaz de captar: el de ser fiel a ti mismo por encima de todo y no permitir que nada ni nada te cambie o te haga sentir que vales menos que los demás. Eso es lo que encarna Bipa.

Dos velas para el diablo (7/10): no sabría explicar bien por qué, pero no guardaba una buena opinión sobre este libro e incluso le tenía un poco de manía, a pesar de no recordar nada sobre él. Ni siquiera estoy segura de haber llegado a leerlo entero, pues en esta relectura solo me resultaba familiar el comienzo de la historia. ¿Quizá porque los temas que se vinculan de alguna manera u otra con la religión siempre me han causado rechazo? No lo sé.

No creo que solo estos prejuicios hayan jugado en contra si os digo que se me ha hecho un poco pesadito en ocasiones. La mitología tampoco está muy desarrollada en este caso y Laura inventa sobre una base de mitos ya existente y bien documentada (pero sin llegar a profundizar tanto en Historia como Finis Mundi), pero a veces costaba seguir el hilo de las explicaciones sobre tanto ángel y demonio y sobre su lucha ancestral. En sí, la novela no me ha disgustado tanto como pensaba y en términos generales me ha gustado, conservo mejor opinión sobre él ahora, pero no es ninguna maravilla ni es de los libros que yo recomendaría de esta autora.

La novela está narrada en primera persona por Cat, una adolescente cuyo padre acaba de ser asesinado y se queda completamente sola y desamparada, sin hogar al que regresar pues llevaban una vida errante. Su padre era un ángel y ella era consciente de ello, por lo que emprende la peligrosa empresa de encontrar al demonio que le mató para poder vengarse de él. Lo curioso es que es el propio bando enemigo el más dispuesto a ayudar, mientras que los ángeles le dan la espalda.

La actitud contestona y chulesca de Cat me causó rechazo desde el principio (los personajes bordes me pueden caer muy buen o muy mal, dependiendo de muchas razones). Se me hacía cuesta arriba la narración porque encima se intentaba hacer la graciosilla pero a mí no me parecía que sus reflexiones tuvieran ninguna gracia. Sin embargo poco a poco me fui acostumbrando a su personalidad y empecé a ver con mejores ojos su ferocidad y mordacidad. Un poco parecido a como me pasó con Bipa, solo que Cat resulta mucho más cargante.

Además, carece por completo de sentido común y de prudencia, algo que siempre me ha exasperado. Me revientan los personajes que no hacen caso a los consejos que les hacen por su propia seguridad y que se meten en la boca del lobo por su propia voluntad. Una cosa es ser valiente y otra ser gilipollas.

A Angelo lo vi venir casi desde que apareció. La relación que se establece entre ellos resulta enormemente predecible, pero no así su desenlace. Quizá sea el personaje que mejor me cayó pero, sin embargo, no despertó en mí la devoción y fascinación que suelen ejercer sobre mí los intereses masculinos de las protagonistas. Le hacía falta algo más de personalidad, credibilidad, calidez y carisma.

[SPOILERS: He de decir que no me esperaba la repentina muerte de Cat pero se la buscó ella solita por subnormal. Yo recelé de ese falso ángel desde el principio ¿y ella se marcha sin siquiera dejarle una nota a Angelo que sí que la había ayudado con anterioridad?

El final me resultó un tanto decepcionante y agridulce. La relación romántica de Cat y Angelo nunca llegó a tener si quiera un comienzo. Ni un beso, ni una declaración recíproca y como Dios manda, ni la seguridad de un futuro juntos. Aunque fuera forzado o poco creíble, conservaba la esperanza de que pudieran devolver a Cat a la vida como recompensa por su ayuda prestada. Además, ese asunto de la reencarnación nunca me ha convencido lo más mínimo y no me gusta que se recurra a ella. Son en gran parte tus recuerdos y vivencias lo que te hacen ser quién eres. ¿Realmente Angelo se tomaría la molestia de volver a buscarla si él no puede saber en quién se va a reencarnar o dónde? ¿Cómo retomaría el contacto con ella? ¿Cómo conseguiría que ella volviera a enamorarse de él careciendo esta vez de todo recuerdo sobre su vida pasada? FIN SPOILERS]

En definitiva, he disfrutado de estas relecturas aunque no por igual. Desde luego, de esta autora por el momento yo recomendaría leer su mejor obra, Memorias de Idhún, para los lectores más ambiciosos y que gusten de una fantasía compleja y muy trabajada y de relaciones poco convencionales. También recomendaría muchísimo La Emperatriz de los Etéreos incluso como un primer contacto con la autora, sobre todo para aquellos que prefieran novelas muy amenas y más sencillas que se leen de un tirón.