El pasado 16
de julio de 2026 se cumplió una década de la creación de este blog. Por
desgracia ese día no fui para nada consciente de ello como para escribir algo
al respecto y el siguiente mes y medio una semana sucedía a la siguiente sin
que encontrase tiempo para ponerme a redactar esto. Aun así, mejor tarde que
nunca, pues no quería dejar pasar la oportunidad de celebrar (o al menos
rememorar) algo que debería constituir un motivo de orgullo para mí, puesto que
no es fácil mantener un compromiso durante diez años con un proyecto así sin
abandonarlo.
No obstante, ese orgullo no está exento de
un regusto agridulce, pues realmente siento pesar por la progresiva forma en la
que he ido descuidando este blog. Lo comencé recién terminada la carrera. Mi
juventud me dotaba del suficiente entusiasmo y energía como para afrontar este
proyecto con ilusión y compromiso, con la mente llena de ideas a desarrollar y
mucho más tiempo libre para llevarlo a cabo.
Con el paso de los años (y de las
frustaciones y decepciones que les acompañaron), cada vez fue más complicado
para mí sacar un hueco para actualizarlo. No solo por las responsabilidades de
la vida adulta, también porque mis aficiones iban mutando y diversificándose y
era complicado atenderlas todas.
Algo que sin duda también influyó
negativamente fue la escasa (y, en ocasiones, nula) retroalimentación que
obtenía por parte de mis poquísimos lectores. Es muy duro y frustante acometer
un proyecto con ilusión, esfuerzo y empeño y sentir que cada pieza íntima de tu
personalidad que compartes con el mundo es ignorada y que cae en un inmenso
pozo de contenido ajeno que parece resultar más interesante que el tuyo. La
ausencia de comentarios o nuevos seguidores poco a poco iba minando mi moral y
mi motivación por continuar. Redactar una reseña, sea del tema que sea, requiere
horas de esfuerzo, sobre todo para una perfeccionista maniática como yo.
Primero la lluvia de ideas iniciales. Después tornar estas en un discurso
coherente, hilado y completo. A continuación releer el contenido una y otra vez
obsesivamente en busca de errores. Acto seguido dar un formato al texto. Por
último buscar y adjuntar imágenes (y sus respectivas fuentes), escribir un
título y etiquetas que supuestamente deberían ayudar a facilitar la búsqueda y
hallazgo de las reseñas. Son horas invertidas en algo que si simplemente
escribiese para mí y no publicara en ninguna parte, no me hubiese requerido ni
un cuarto de ese tiempo.
Si en esta década no desistí, es porque soy
una persona extremadamente leal a aquello que creo y con lo que me comprometo.
Me cuesta muchísimo optar por una resolución tan radical como "abandono
esto". En su lugar, involuntariamente, lo voy descuidando y dejando morir
poco a poco, sin pretender hacerlo realmente, y continuamente deseando un
futuro en el que pueda volver a cultivarlo con tiempo, mimo y entusiasmo.
A pesar de la falta de tiempo, de
motivación, de feedback, así como de la frustración y de un estado
vital que bien podría definir como crisis existencial, mi inherente cabezonería
me impulsa aun hoy a no querer tirar la toalla con este blog. Mi testarudez y
mi lealtad hacia él no me lo permiten.
Por tanto, en lugar de sufrir
innecesariamente tratando de sacar de la nada un tiempo del que no dispongo y
unas ganas que se han evaporado, o de osar tomar una decisión tan drástica como
renunciar, optaré por proseguir con la dinámica actual: publicar escasas
reseñas al año y sin implicarme tanto como antaño. Eso sí, procurando un cambio
de enfoque: tratar de no sentirme tan culpable por publicar poco, no tan
variado como antes ni tan trabajado y pulido. Por el contrario, aceptar que
diez años después me encuentro en un momento diferente de mi vida en el que es
esto lo que me puedo permitir y que lo estoy haciendo lo mejor que puedo
teniendo en cuenta las herramientas de las que dispongo en mi vida ahora mismo.
Si alguien se toma la molestia en leer esto
(lo cual a estas alturas ya dudo), espero que lo comprenda.
Felicidades de nuevo a mi blog, espero poder celebrar su decimoquinto y vigésimo aniversario algún día.
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