sábado, 9 de julio de 2022

Reseña sobre Harry Potter y el legado maldito (2016)

Calificación: 6/10. 3 estrellas de 5.

Tenía mis reservas acerca de leer este libro y por eso he tardado más de la cuenta en ponerme a ello. Cuando terminé mi lectura de la saga original en 2020 no quería que una continuación tan cuestionable como esta alterara el buen sabor de boca que me había dejado aquella. Había oído críticas muy negativas, sobre el hecho de no estar escrito por J.K. Rowling y de que había muchas lagunas e incongruencias respecto a la saga original (por ejemplo en lo referente a las condiciones de uso del giratiempo). Lo cierto es que todas han resultado ser ciertas.

Este año, con ocasión del veinticinco aniversario de la publicación del primer libro, decidí darle por fin una oportunidad a esta continuación, que comencé el 30 de junio, el mismo día del aniversario —o al menos el que yo creía que era, pues luego encontré otras fuentes que marcaban otra fecha— y ese mismo día me terminé el primer acto.

Eso de que se trata de una continuación o del octavo libro de la saga hay que cogerlo muy con pinzas. No es más que la transcripción por escrito de la obra de teatro escrita por Jack Thorne y dirigida por John Tiffany que se estrenó en 2016, cuyo guión ni siquiera fue escrito por la misma J.K. Rowling, quien en teoría solo fue responsable de —parte de— la idea de la que partieron y de dar su visto bueno. Supervisar no debió supervisar gran cosa, puesto que la trama presenta errores que contradicen la saga que, honestamente, dudo que ella hubiese pasado por alto si la hubiesen consultado.

Los diálogos son pobres y un poco forzados, aunque en ocasiones presentan giros cómicos que siempre son de agradecer. Al tratarse de un guión y no de una narración, el ritmo es más rápido, el texto es menos descriptivo y se va menos por las ramas, pero en consecuencia carece de profundidad y de capacidad para hacer que los lectores empaticen con los personajes. No encontramos a los Harry, Hermione, Ron, Minerva McGonagall, etc. que todos conocemos y queremos, sino una versión sumamente descafeinada de ellos.

Fue inevitable que durante estos años me comiera algún spoiler y básicamente empecé a leer teniendo bastante información importante que debería de haber sido sorpresa —SPOILER: Albus siendo clasificado en Slytherin, haciéndose amigo del hijo de Draco, Voldemort y Bellatrix engendrando descendencia, la importancia de los giratiempos en la trama—, lo que le restó bastante emoción a la lectura. Algo que sí me sorprendió fue la reaparición de Snape —en otra versión temporal en la que había sobrevivido— aunque ni siquiera él parecía el mismo. Casi era hasta… ¿amable?

 

¿Lo que más me ha gustado? Scorpius, sin duda alguna. Nunca pensé que el hijo de Draco pudiera llegar a despertarme tanta simpatía. Es un chico encantador y un estupendo amigo, que no merece la terrible forma en la que Albus le trata en ocasiones. Mi personaje favorito de este libro con mucha diferencia.

¿La mayor decepción? Albus Severus Potter. Por lo que sabía sobre él y por lo que habíamos visto en el epílogo de la última película, pensé que iba a empatizar con él pues parecía un niño bueno constantemente incordiado por su hermano mayor y muy temeroso de entrar en Slytherin y de defraudar a su padre. Por eso mismo odié ver cómo según avanzaban los cursos —de una forma demasiado rápida para mi gusto, de hecho hubiera preferido que los sucesos principales hubieran tenido lugar cuando aún eran más niños— se iba revelando como un hijo ingrato y desagradecido, respondón, egoísta y estúpido. El desdén y la arrogancia con la que frecuentemente se dirigía a su padre y a Scorpius me hacían casi aborrecerle. Ni siquiera llegó a disculparse en ningún momento con ellos. Todo lo malo que ocurrido en la obra fue culpa de un necio capricho suyo de hacerse el héroe mediante una idea absolutamente temeraria y arriesgada que nadie con un mínimo de sentido común hubiese decidido llevar a cabo. Harry era demasiado blando con él y por eso mismo me irritaba que Ginny tratara de hacerle ver justo lo contrario.

SPOILER: Me gusta que Draco en esta ocasión haga equipo con el Trío Maravilla —más Ginny—, aunque tampoco encaja con su personalidad ser tan sumiso con ellos e incluso llegar a reconocer que siempre les tuvo envidia. Me decepcionó un poco que Harry no fuera más abierto de mente con Scorpius y que no hubiera hecho en todo ese tiempo intentos por conocer mejor al mejor amigo de su hijo en lugar de recelar de él a causa de los rumores sobre su parentesco. Su constante desconfianza hacia Scorpius era literalmente la única desavenencia entre padre e hijo en la que yo me posicionaba a favor de este último.

 

En conclusión, ningún Potterhead se pierde gran cosa por no leerse este libro pero tampoco está de más si quieres conocer un poco más acerca de lo que fue de estos personajes. Sobre todo merece la pena por conocer a Scorpius, el amigo que todos querríamos tener.