sábado, 13 de agosto de 2016

Reseña del libro "Ser perfecta es un coñazo"



Calificación: 6/10. 2 estrellas de 5 (siendo muy generosa)


El libro en general me ha resultado bastante decepcionante. Me esperaba algo más, ya fuera a nivel de interés, de contenido o de comicidad. 

Lo cierto es que el libro tiene tan poco contenido que lo terminé en menos de dos horas, y eso que físicamente es bastante gordo. Es lo que tiene llenarlo de hojas en blanco y escribir pocas frases por hoja. Generalmente me gusta que los libros traigan abundantes esquemas o tablas porque los hace más visuales y entretenidos, pero en este caso ha resultado descarado que un libro tan ancho se termine en tan poco tiempo.

En general me ha parecido muy flojo y me he sentido en desacuerdo con él en demasiadas ocasiones, sin encontrar una forma de ver la vida con un mensaje de autoaceptación que realmente tuviera valor y en el que cualquier lector realmente pudiese sentirse identificado con aquella mujer imperfecta que se reivindica en el libro. De hecho, quiero creer que la chica supuestamente natural y corriente que se defiende no se corresponde en absoluto con gran parte de las mujeres de la sociedad, pues me parecería realmente deprimente que ser autentica y genuina consistiese en perder los papeles emborrachándose hasta el descontrol cada día y recolectando “deslices” sexuales por doquier. ¿En serio ese es el prototipo de mujer que defienden? ¿De verdad consideran que eso da la felicidad? Eso es, probablemente, lo que menos me ha gustado del libro, además de ciertas visiones de la realidad o capítulos tan moral y políticamente incorrectos (además de muy mal gusto) que no he podido evitar saltarme alguno de ellos en el transcurso de mi lectura. De hecho algunos pasajes parecen querer inducirte incluso a sentirte mal si no comulgas con lo que defienden, y se supone que esto es lo opuesto a lo que la obra pretende.

El libro es, además, enormemente contradictorio, ya que, no solo lanza algunos mensajes o modelos de mujer tan ambiguos que no estás segura de si defiende eso o lo contrario, sino que, teniendo como fin reivindicar a la chica imperfecta, resulta que la mayoría de los capítulos parecen destinarse a dar normas, consejos o indicaciones de aquello que debes o no debes hacer para no quedar en ridículo, es decir, para perfilarte a ti misma de acuerdo a lo que se considera que hace una chica perfecta. En muchas descripciones de las salidas de olla de muchas mujeres yo no acababa de ver si el fin era tratar de justificar cosas que, sin embargo, personalmente no me parece que se puedan justificar, o esclarecer qué es lo que hay que evitar hacer (lo cual, como he comentado, entraría en contradicción con el supuesto fin de la obra, que es aceptarse una tal y como es).

No obstante, no todo ha sido negativo, de hecho consideraría que si bien la primera mitad del libro está más bien suspensa y me ha suscitado bastante rechazo por la falta de identificación con las ideas que se defendían, la segunda mitad ha logrado mejorar mi opinión de la obra, pues es más entretenida y las autoras no desbarran tanto. Empezó a agradarme más lo que leía a partir del homenaje que se hace a ciertos tipos de mujer que no fueron populares en el instituto. En esta segunda mitad, los contenidos se centran en la interacción de las mujeres con  los hombres, y las ideas que plasman las autoras, si bien son más corrientes y estereotipadas, resultan más aceptables, e incluso, en algunos casos, realmente divertidas. Destararía como los mejores del libro, los apartados sobre el derecho de veto entre las amigas respecto a un objeto de interés masculino, los tipos de hombres en función de sus formas de terminar una relación con una mujer, y la reinterpretación de las autoras de las siete fases de duelo que se atraviesan en una ruptura. Ese tipo de capítulos lograban animar mi interés y aceptación por la obra que estaba leyendo y provocarme una opinión notablemente más favorable acerca de ella. 

Reconozco que en general, contiene puntos originales e hilarantes, y es de lectura fácil y rápida, a ratos realmente entretenida, sin embargo, le ha restado muchos puntos el pecar de generalizar en exceso acerca de cómo son la mayoría de las mujeres y, sobre todo, el defender ese tipo de vida. Quiero creer que si en esto último se raya lo indecoroso y lo inapropiado de puro excesivo, es por ironizar y no porque realmente las autoras piensen así.

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