Calificación: 7/10
Aviso: esta reseña contiene spoilers.Comencé este libro estando sumamente descontenta con el
final de Antes de Diciembre (uno de los peores finales que había leído en mucho
tiempo). Por eso mismo necesitaba saber cómo iba a resolverse. Intuía que el
destino volvería a reencontrar a la parejita y se reconciliarían (era bastante
previsible), pero aun así necesitaba leerlo porque no podía quedarme con el
frustrante e indignante final del anterior.
En términos generales, este me ha gustado y enganchado
más que el anterior. Es más adictivo y me provocaba mucha más curiosidad saber
cómo iban a sucederse los acontecimientos.
El aviso del principio acerca de que podía contener
escenas que hirieran sensibilidades me preocupó, pero afortunadamente se
refiere solamente al tramo inicial del libro y a cómo se representan los
problemas de un adicto a las drogas.
El libro comienza con una Jenna supuestamente renovada.
Me alegro de que decidiera ir a terapia porque realmente lo necesitaba, pero alucino
con que siguiera convencida de que hizo lo correcto al dejar a Jack (en esta
reseña le voy a llamar Jack en lugar de Ross porque así es como ella ser
refiere a él y a mí me sale más natural que pensar en su apellido).
Me parece absolutamente incomprensible que la familia
de Jenna, especialmente sus padres, pasaran de odiar a Monty y querer que ella
le abandonara a culparla por haberlo hecho, a pesar de haberla agredido físicamente.
Un cambio de opinión así no me pareció nada coherente ni justificable en la
trama. Y que llegaran al punto de contratarle para que trabajara para ellos ya
sí que no tiene ni pies ni cabeza, es una absurdez por parte de la autora. Me gustó
que Jenna diera un puñetazo metafórico sobre la mesa y les dejara las cosas
claras y se marchara de casa. Por una vez en su vida supo defenderse. Por su
parte, fui muy fan de su abuela cuando salió con la escopeta cargada a
enfrentarse a Monty para alejarlo de ella cuando fue a verla.
Aunque es un poco decepcionante que no llegue a haber
una conversación profunda y sincera en la que los padres de Jenna se disculpen
con ella por no haberla creído con lo de Monty y por haberla tratado tan mal,
supongo que es más realista de esa forma.
Cambiando de tema, sinceramente, no comprendo que Naya
quisiera seguir en contacto con Jenna después de que se largara sin más
explicaciones, esta no se lo merecía. La verdad es que es increíble que Jenna
tuviera la poca vergüenza de volver a marcharse a vivir con ellos después de
cómo les dejó colgados en el libro anterior, y que tuviera las tragaderas de
volver a la casa del chico al que había tratado tan mal a pesar de los recuerdos
que eso pudiera detonarle.
Obviamente, Naya se portó fatal al mentirle y decirle
que Jack seguía en Francia (y también al no decirle que Jack había recaído en
las drogas). Menudo panorama tan incómodo para todos ellos. Realmente tuvo poquísimo
sentido común.
Sinceramente, no resulta nada creíble que Lana de forma
repentina se volviera tan simpática con Jenna cuando no la tragaba, y sin ningún
tipo de conversación entre ellas en la que hicieran las paces. Además, si tan
amiga era Lana de Jack, debería haber repudiado a Jenna por abandonarle de esa
manera.
Era sumamente obvio que Jack iba a recaer en la bebida,
el tabaco y las drogas cuando Jenna le dejara, lo que sigo sin creer es que
ella fuera tan rematadamente estúpida como para no intuirlo. Aun así, no
apruebo la conducta de Jack ni con sus amigos, ni con ella, ni con él mismo. No
tiene derecho a tratar a todo el mundo de esa manera ni a permitir que tengan
que cuidar de él porque no sabe cuidar de sí mismo.
Jenna se equivocó al prestarle dinero. Vale que le
debía mucho a él y era la ocasión de devolverle algo, pero estaba claro que ese
se lo iba a gastar en drogas y si se lo daba estaba reforzando su conducta y
creando un patrón por el que él podría haberle pedido dinero más veces para financiar
sus consumiciones.
Admito que, a pesar de que Jenna no se lo merecía, yo agradecía
leer esos pequeños fragmentos en los que él bajaba la guardia por estar
colocado y volvía a buscar su afecto.
Curtis en términos generales me caía bien, pero me dio
lástima que Chris “le aburriera” o no fuera lo suficientemente excitante para
él. Pobre Chrissy. Respecto a los celos de Jack hacia Curtis, aunque eran
comprensibles, no justificaban sus explosiones de ira.
Algo que me decepcionó de él, y en eso sí comprendo a Jenna,
es que la mintiera al decirle que no se acostó con nadie en su ausencia, solo
para sonsacarle si ella lo había hecho. Obviamente estaba en su derecho puesto
que no estaban juntos, pero debería haber sido sincero con ella.
Por descontado, me alegró lo indecible (quizá la parte
que más me gustó de todo el libro) que Jenna le plantara cara por fin al padre
de Jack y le soltara verdades sin filtro ni miedo, y sobre todo que este último
lo presenciara e intuyera la verdad de lo ocurrido el año anterior. Finalmente se
supo que el secreto que Jack había escondido sobre su padre era que este les
había pegado a su hermano y a él en el pasado. Esto sin duda era muy creíble,
pero yo en el libro anterior sospechaba algún tipo de escándalo relacionado con
haberse sobrepasado con alguna chica joven (de ahí que Jack no quisiera que Jen
se quedara a solas con él), cosa que al final quedó desmentida.
Nuevamente, me faltó una mayor comunicación y claridad
de conversación en la decisión implícita de este y Jenna de volver juntos, y
que ella le explicara mucho mejor su decisión de abandonarle y se disculpara
genuinamente por haberle arruinado la vida.
Como es lógico, detesté que la autora tomara la decisión
de embarazar a Naya siendo ella y Will tan jóvenes y, sobre todo, que tomaran
la decisión de seguir adelante y tener al bebé en lugar de abortar. ¿Qué
fijación enfermiza tiene la autora con hacer a las mujeres madres tan jóvenes?
Shanon, Naya y la propia Jenna. ¿Qué necesidad hay de arruinarles la juventud
de esa manera cuando para colmo sus actos y comportamientos revelan que se
encuentran lejos de ser adultas responsables y maduras? ¿Qué clase de mensaje
pretende dar a los lectores? ¿Que las tomen como modelo y a los comienzos de su
veintena ya deseen jugar a los papás y las mamás con bebés de verdad en lugar
de preocuparse de construir una vida, carrera y futuros estables para ellos
mismos?
Naya no me caía mal en absoluto, pero se notaba a las
claras que es una inmadura con pájaros en la cabeza cuya única preocupación era
acostarse con Will ochenta veces al día. Él era mucho más maduro y responsable,
pero seguía sin tener la edad suficiente para ponerse a ser padre.
Una vez pasado el viaje de Jen y Jack a Grecia (que me
hubiera gustado que se nos narrara), el libro comenzó a decaer en interés por
varios motivos. El ritmo en sí parece perder cadencia e interés, pero, aparte
de eso, los propios acontecimientos no contribuían a hacerlo más excitante.
Por una parte, los meses comienzan a pasar
sorprendentemente rápido sin contarnos nada relevante sobre ellos, salvo que
Jack se marcha de promoción de su película y la relación de ambos parece
enfriarse un poco, sin explicarnos por qué.
Por otra parte, todo gira alrededor del embarazo y
parto de Naya, temas sobre los que detesto leer y que me parece una prueba de
que la autora no sabía de qué más narrar para que no quedase un libro muy
corto.
Por último, parece que se deja en el aire varias cuestiones
en la que se podía haber aprovechado para entrar en detalle y explicárnoslas. Aparte
de lo ya comentado sobre las tensiones sin causa aparente entre Jack y Jenna
que como tontos ni siquiera se molestan en abordar, tampoco se nos ofrece una
explicación coherente acerca del cambio de comportamiento de Mike.
No he hablado hasta ahora de Mike y llega el momento de
hacerlo. Al principio del primer libro no me caía demasiado bien porque no veía
un caradura y un desastre, y Jenna me parecía una insoportable metomentodo por
entrometerse en la relación de hermanos y constantemente meter baza para que
Jack le dejara quedarse en su casa. ¿Qué derecho tenía ella a decidir eso? Pero
admito que con el transcurso del primer y, sobre todo, segundo libro, se le va cogiendo
afecto por su personalidad tan despreocupada, infantil y sin aparentes malas intenciones.
Eso sí, algo que no comprendí ni me gustó del libro fue
que en ningún momento llegara a explicarse por qué razón su comportamiento se
enrareció y comenzara a estar más taciturno o a no responder a los improperios
de Jack. Lo único que se nos explica es que su banda se ha disuelto, pero la
conversación parece dar a entender (o quizá yo he tratado de leer demasiado
entre líneas), que eso no puede ser todo lo que le ocurre. Pero no vuelve a
explicársenos más al respecto.
Yo intuía (y pareció confirmarlo la escena del beso)
que se estaba enamorando de Jenna y que le dolía la relación que esta mantenía con
su hermano porque era lo que él deseaba para sí mismo, pero si esto es así, ¿porque
nunca se llega a explicar de forma clara y explícita? ¿Por qué Jenna y él en
lugar de ignorar lo ocurrido como si no hubiera ocurrido no se sentaron a
hablar sobre el asunto para que Mike nos confirmara tanto a ella como a los
lectores que era eso lo que le ocurría?
Esto me lleva a tener que criticar de nuevo a Jenna,
porque se lo merece. Había hecho un pacto de sinceridad con Jack y resulta que
toma la resolución de no contarle que Mike la ha besado. Era evidente que
cuanto más tiempo dejara transcurrir más complicado iba a ser contar algo así (sin
la justificación añadida de que acababa de suceder). Si era algo que ella no
había buscado y que le había molestado, lo lógico era contárselo a Jack cuando
antes para que no pensara mal de ella. Era algo que iba a destaparse tarde o temprano
y cuando llegara a oídos de Jack le dolería el doble por el hecho de haberse lo
ocultado durante tanto tiempo, y este hecho le llevaría a dudar si eso implica
que ella tenía sentimientos por Mike, dado que si no los tuviera se hubiera sincerado
antes sobre lo ocurrido.
Son conclusiones sumamente obvias, pero, nuevamente, Jenna
parece la típica persona incapaz de llegar a este tipo de conclusiones lógicas
por sí misma como lo haríamos los demás.
En lo referente a Nel, sí esperaba que tuviera algo más
de relevancia en este libro porque en el primero fue la nada más absoluta, una
personaje muy desaprovechado y que no aportaba más que constituir una mala amistad
con la que Jenna pudiera comparar la buena que tenía con Naya y un pretexto
para que Monty le fuera infiel con alguien conocido.
Sinceramente, en este libro tampoco es que hayan aprovechado
tanto su personaje. Por una parte me sorprende que siendo alguien más
narcisista y con más carácter que Jenna, se dejara mangonear por Monty de la misma
manera que Jen lo había permitido en el pasado. Pero se merecía pasar por lo mismo
que había pasado ella por haber sido la peor amiga posible y no haber dudado en
acostarse con el novio de ella a sus espaldas. Lo que no comprendo es que no
hiciera intentos por salir de esa situación y que si sus padres no dudaron en
animarla a marcharse a otra ciudad, no pusieran el mismo empeño en encargarse
ellos mismos de que Monty se alejara de ella.
Obviamente, no es muy creíble que tal y como Nel la
había tratado Jenna se preocupara de llamarla por teléfono para ver cómo está e
ir en su búsqueda para rescatarla, pero es que hay varias cosas en la historia
que no tienen ni pies ni cabeza. Nel ni siquiera volvió a aparecer después de
eso.
Jenna nuevamente se portó fatal con Jack por utilizar
su coche sin decirle para qué, es normal que él se enfadara, lo que no entendí fue
que nunca volvieran a hablar sobre el tema para dejar las cosas claras y arreglarlo
en lugar de dejar que se enquistara y sumara tensión a su relación.
Por no ser el único personaje del que no hable, le dedicaré
un párrafo a Sue, aunque no es que suscite mucho contenido. Al principio del
primer libro me caía muy mal por razones obvias, es una borde y una maleducada.
Me suelen caer bien los personajes cortantes pero si solo si eso se ve
acompañado de un sarcasmo ingenioso y ocurrente y de un mínimo indispensable de
educación y no es el caso. Tampoco me gusta nada que persuadiera a Jenna de
fumar droga. Sin embargo, se la va a aceptando más durante el transcurso de la historia,
pero sinceramente, no es que aporte mucho a la trama. Llegué a pensar que acabaría
emparejada con Mike pero no ocurrió.
Del resto del libro es que hay poquísimo que rescatar. Los
meses siguen transcurriendo inexplicablemente rápido, nunca llega a haber conversaciones
que clarifiquen las actitudes taciturnas y distantes de Mike y Jack respecto a
Jenna o los demás, Vivian por suerte no llega a dar por saco tanto como parecía,
etc.
Así llegamos a algo que terminó de rematar el tramo
final del libro para mí: el embarazo de Jenna. De verdad, ¿qué necesidad había?
¡Si ni siquiera se iba a desarrollar ampliamente en la historia! (por suerte). Muy
feminista se muestra la autora en su discursito sobre denunciar implícitamente
las relaciones de maltrato pero bien que pone a todas las mujeres de su historia
a engendrar hijos lo más temprano posible. En el caso de Jen, con unos 23 o 24
años si no erré en mis cálculos.
Para concluir, diré que quizá en términos generales
este libro puede haberme gustado ligeramente más que el anterior por haber tenido
más emoción o haber sido más adictivo, pero el último tercio del libro se viene
abajo de una forma brutal. Aun así, me ha gustado la historia y quizá vuelva a
leerla en el futuro.
Descubrí recientemente que la saga tiene otros dos
libros más (desconocía si con los mismos personajes o con otros), y hoy mismo
me he enterado de que el tercero de ellos narra los mismos acontecimientos pero
desde el punto de vista de Jack, así que me lo leeré. En cuanto al cuarto, dado
que está protagonizado por los hijos de los protagonistas, no me interesa lo
más mínimo por ahora.
Fuente de la imagen: Casa del libro
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