viernes, 25 de febrero de 2022

Reseña de "Muerte en el Nilo" (1937) de Agatha Christie

Calificación: 9/10.

En un tiempo exprés he conseguido terminarme este libro antes de acudir a ver su adaptación cinematográfica, ya en cines. Tan solo disponía de cuatro días, pero ha resultado ser tiempo suficiente. La lectura me ha llevado unas seis horas o seis y media.

Esta novela me ha deleitado en muy buen grado, y por el momento se sitúa como mi favorita de la autora. Quizá solo sea porque me mantenía más intrigada puesto que yo no sabía nada acerca de la resolución del caso, pero podría afirmar que la considero ligeramente superior a la archiconocida —y también buenísima— Asesinato en el Orient Express. Tal vez, en cambio, se deba a una serie de elementos que esta presenta a su favor, como la ambientación exótica, un mayor desarrollo de los acontecimientos previos al crimen (interesantes de por sí) o el melodrama romántico entre Jacqueline, Linnet y Simon, una clase de asunto que tiende a resultarme bastante atractivo. La verdad es que la teatralidad y el sufrimiento de Jacqueline causado por una mezcla entre amor desmedido y locura, y la forma en la que esto la llevaba a comportarse era un aliciente suficientemente interesante para mí por sí solo para disfrutar de la lectura. No puedo evitarlo, me entretiene leer sobre gente que pierde la cabeza por amor.

Algo que realmente me extraña de las novelas de Agatha es que nunca haya notas al pie de página traduciendo las interjecciones o expresiones en francés de Poirot o las alemanas del médico Charles Bessner, en este caso. Puedo llegar a entender las francesas sin mayores problemas, pero desde luego no las alemanas. Me parece o bien un importante descuido o bien una muestra de arrogancia no acompañarlas de su traducción.

Como en casi todas sus novelas, había una enorme cantidad de personajes y de un modo u otro Agatha se las arregla para que sospeches de todos ellos. También, desafortunadamente, es una experta en presentar personajes bastante estereotipados, que recogen un buen número de tópicos sobre su raza o clase social. De hecho, es raro no toparte en sus obras con insoportables ricachones británicos estirados y pretenciosos para los que la clase social lo es todo.

En el caso de Muerte en el Nilo teníamos personajes considerablemente insufribles como miss Van Schuyler o Joanna Southwood, malhumorados como Tim Allerton, Rosalie Otterbourne o Ferguson, excesivamente amables o cándidos como Cornelia Robson y otros algo perturbados o “tocados del ala” como Jacqueline Bellerfort o Salome Otterbourne. Para que la más normal resultara ser —aparte de la agradable Mrs. Allerton — la propia Linnet, a pesar de ser una millonaria envidiada y odiada por todos…

Evidentemente, Poirot muestra una vez sus detalladas dotes de observación y su inteligente destreza a la hora de conectar acontecimientos. Sin embargo, me resultó sumamente extraño que en aquella escena en la que se mostraba tan somnoliento no sospechara de que podía haber sido drogado para cometer el crimen. ¡Pero si hasta fue en lo primero que YO pensé, y no es que yo sea especialmente espabilada en estas cosas!

Dado que desde el comienzo empecé a leer muy alerta y recelando de todo y de todos, no ha habido prácticamente ningún personaje del que no haya sospechado en algún momento.

SPOILERS: En las primeras páginas ya me aventuré a sospechar de Joanna, sin haber leído todavía gran cosa. Páginas después de Jacqueline por su efusivo afecto hacia Linnet. Más adelante sospeché de Pennington por los chanchullos que se traída entre manos pero que yo no acertaba a entender, ya que desconocía qué le podía llevar a fingir que no sabía que Linnet se había casado y que él se había encontrado con ellos en Egipto por casualidad. Esto de por sí ya me parecía suficientemente sospechoso, pero se vio incrementado por su reticencia a que esta leyera los documentos antes de firmarlos.

Sospeché terca y firmemente de Tim Allerton a partir del momento en el que expresó su disgusto respecto a que Poirot se les acercara a su madre y a él durante la comida. Me parecía realmente evidente que su incomodidad ante la cercanía de un detective revelaba que tenía algo grave que ocultar. Esto y su cierto desagrado hacia Linnet me hicieron empecinarme en que lo más seguro es que este fuera el asesino. Pero cuando realmente di en el clavo de una forma que no deja de sorprenderme es cuando me pregunté si Simon y Jacqueline podían tener un complot y haber fingido su ruptura para quedarse con el dinero de Linnet. Además, yo argumentaba que Simon fue de los pocos que pudo haber recuperado el arma de debajo de la otomana por saber que había ido a parar allí, haber matado a Linnet con ella y después haberla arrojado por la borda para no inculpar a Jacqueline. No obstante, también recelé de Miss Bowers por su conducta y porque era la única que le servía de coartada a Jacqueline. Incluso, mostrándome “más papista que el papa” y tratando de elaborar conjeturas de lo más rebuscadas, se me ocurrió que también podía ser que o bien George Wode (antiguo dueño de la casa que adquirió Linnet) o bien Windlesham (ex prometido de Linnet) estuvieran en el barco haciéndose pasar por otro. Pero lo cierto es que deseché pronto esta idea.

En resumen, mis principales sospechas recaían en Tim Allerton, Andrew Pennington, o en Simon y Jacqueline como dúo aliado (no por separado). No está nada mal que una de mis tres suposiciones resultara ser la verdadera teniendo en cuenta que había muchos otros personajes de conductas sospechosas de los que no llegué a dudar en serio: Mrs. Allerton, miss Van Schuyler, Jim Fanthorp, Cornelia Robson, Rosalie y Salome Otterbourne, el doctor Charles Bessner, Ferguson y Guido Richetti.

Normalmente que yo acierte sobre la identidad del asesino ya me parece alucinante, pero si a esto le sumas acertar sobre el complot entre Simon y Jacqueline y sus motivaciones yo no escapaba de mi asombro respecto a mi inusual buen tino, por mucho que este se hubiera visto embarullado por mi recelo hacia otros posibles culpables. FIN DE LOS SPOILERS.

En resumen, el libro me ha gustado tanto que he decidido adquirir un ejemplar propio (además, bonito y barato) aparte del que ya poseíamos en casa. Recomiendo muchísimo su lectura. Sin haber leído todavía más que cuatro obras suyas, ya me atrevería a afirmar que esta constituye uno de sus más sólidos trabajos, con los que cualquiera acertaría y disfrutaría si optara por él. Solo me queda desear que la película esté a su altura. Ya mismo voy a salir de dudas.

 

P.D.: habiendo visto ya la película justo después de redactar esta reseña puedo afirmar que NO está a la altura.

3 comentarios:

  1. Hola!!
    Todavía no llego a este libro pero se lee intrigante, gracias por la recomendación y reseña.
    Besos💋💋💋

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    1. Gracias a ti por leer y comentar! Siento el retraso en responder, he estado teniendo problemas para poder dejar comentarios en mi propio blog.

      Besos <3

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