domingo, 4 de enero de 2026

Reseña de "Después de diciembre" (2022) de Joana Marcús

Calificación: 7/10

Aviso: esta reseña contiene spoilers.

Comencé este libro estando sumamente descontenta con el final de Antes de Diciembre (uno de los peores finales que había leído en mucho tiempo). Por eso mismo necesitaba saber cómo iba a resolverse. Intuía que el destino volvería a reencontrar a la parejita y se reconciliarían (era bastante previsible), pero aun así necesitaba leerlo porque no podía quedarme con el frustrante e indignante final del anterior.

En términos generales, este me ha gustado y enganchado más que el anterior. Es más adictivo y me provocaba mucha más curiosidad saber cómo iban a sucederse los acontecimientos. De hecho, lo he leído en mucho menos tiempo, apenas cuatro días en plenas festividades navideñas.

El aviso del principio acerca de que podía contener escenas que hirieran sensibilidades me preocupó, pero afortunadamente se refiere solamente al tramo inicial del libro y a cómo se representan los problemas de un adicto a las drogas.

El libro comienza con una Jenna supuestamente renovada. Me alegro de que decidiera ir a terapia porque realmente lo necesitaba, pero alucino con que siguiera convencida de que hizo lo correcto al dejar a Jack (en esta reseña le voy a llamar Jack en lugar de Ross porque así es como ella ser refiere a él y a mí me sale más natural que pensar en su apellido).

Me parece absolutamente incomprensible que la familia de Jenna, especialmente sus padres, pasaran de odiar a Monty y querer que ella le abandonara a culparla por haberlo hecho, a pesar de haberla agredido físicamente. Un cambio de opinión así no me pareció nada coherente ni justificable en la trama. Y que llegaran al punto de contratarle para que trabajara para ellos ya sí que no tiene ni pies ni cabeza, es una absurdez por parte de la autora. Me gustó que Jenna diera un puñetazo metafórico sobre la mesa y les dejara las cosas claras y se marchara de casa. Por una vez en su vida supo defenderse. Por su parte, fui muy fan de su abuela cuando salió con la escopeta cargada a enfrentarse a Monty para alejarlo de ella cuando fue a verla.

Aunque es un poco decepcionante que no llegue a haber una conversación profunda y sincera en la que los padres de Jenna se disculpen con ella por no haberla creído con lo de Monty y por haberla tratado tan mal, supongo que es más realista de esa forma.

Cambiando de tema, sinceramente, no comprendo que Naya quisiera seguir en contacto con Jenna después de que se largara sin más explicaciones, esta no se lo merecía. La verdad es que es increíble que Jenna tuviera la poca vergüenza de volver a marcharse a vivir con ellos después de cómo les dejó colgados en el libro anterior, y que tuviera las tragaderas de volver a la casa del chico al que había tratado tan mal a pesar de los recuerdos que eso pudiera detonarle.

Obviamente, Naya se portó fatal al mentirle y decirle que Jack seguía en Francia (y también al no decirle que Jack había recaído en las drogas). Menudo panorama tan incómodo para todos ellos. Realmente tuvo poquísimo sentido común.

Sinceramente, no resulta nada creíble que Lana de forma repentina se volviera tan simpática con Jenna cuando no la tragaba, y sin ningún tipo de conversación entre ellas en la que hicieran las paces. Además, si tan amiga era Lana de Jack, debería haber repudiado a Jenna por abandonarle de esa manera.

Era sumamente obvio que Jack iba a recaer en la bebida, el tabaco y las drogas cuando Jenna le dejara, lo que sigo sin creer es que ella fuera tan rematadamente estúpida como para no intuirlo. Aun así, no apruebo la conducta de Jack ni con sus amigos, ni con ella, ni con él mismo. No tiene derecho a tratar a todo el mundo de esa manera ni a permitir que tengan que cuidar de él porque no sabe cuidar de sí mismo.

Jenna se equivocó al prestarle dinero. Vale que le debía mucho a él y era la ocasión de devolverle algo, pero estaba claro que ese se lo iba a gastar en drogas y si se lo daba estaba reforzando su conducta y creando un patrón por el que él podría haberle pedido dinero más veces para financiar sus consumiciones.

Admito que, a pesar de que Jenna no se lo merecía, yo agradecía leer esos pequeños fragmentos en los que él bajaba la guardia por estar colocado y volvía a buscar su afecto.

Curtis en términos generales me caía bien, pero me dio lástima que Chris “le aburriera” o no fuera lo suficientemente excitante para él. Pobre Chrissy. Respecto a los celos de Jack hacia Curtis, aunque eran comprensibles, no justificaban sus explosiones de ira.

Algo que me decepcionó de él, y en eso sí comprendo a Jenna, es que la mintiera al decirle que no se acostó con nadie en su ausencia, solo para sonsacarle si ella lo había hecho. Obviamente estaba en su derecho puesto que no estaban juntos, pero debería haber sido sincero con ella.

Por descontado, me alegró lo indecible (quizá la parte que más me gustó de todo el libro) que Jenna le plantara cara por fin al padre de Jack y le soltara verdades sin filtro ni miedo, y sobre todo que este último lo presenciara e intuyera la verdad de lo ocurrido el año anterior. Finalmente se supo que el secreto que Jack había escondido sobre su padre era que este les había pegado a su hermano y a él en el pasado. Esto sin duda era muy creíble, pero yo en el libro anterior sospechaba algún tipo de escándalo relacionado con haberse sobrepasado con alguna chica joven (de ahí que Jack no quisiera que Jen se quedara a solas con él), cosa que al final quedó desmentida.

Nuevamente, me faltó una mayor comunicación y claridad de conversación en la decisión implícita de este y Jenna de volver juntos, y que ella le explicara mucho mejor su decisión de abandonarle y se disculpara genuinamente por haberle arruinado la vida.

Como es lógico, detesté que la autora tomara la decisión de embarazar a Naya siendo ella y Will tan jóvenes y, sobre todo, que tomaran la decisión de seguir adelante y tener al bebé en lugar de abortar. ¿Qué fijación enfermiza tiene la autora con hacer a las mujeres madres tan jóvenes? Shanon, Naya y la propia Jenna. ¿Qué necesidad hay de arruinarles la juventud de esa manera cuando para colmo sus actos y comportamientos revelan que se encuentran lejos de ser adultas responsables y maduras? ¿Qué clase de mensaje pretende dar a los lectores? ¿Que las tomen como modelo y a los comienzos de su veintena ya deseen jugar a los papás y las mamás con bebés de verdad en lugar de preocuparse de construir una vida, carrera y futuros estables para ellos mismos?

Naya no me caía mal en absoluto, pero se notaba a las claras que es una inmadura con pájaros en la cabeza cuya única preocupación era acostarse con Will ochenta veces al día. Él era mucho más maduro y responsable, pero seguía sin tener la edad suficiente para ponerse a ser padre.

Una vez pasado el viaje de Jen y Jack a Grecia (que me hubiera gustado que se nos narrara), el libro comenzó a decaer en interés por varios motivos. El ritmo en sí parece perder cadencia e interés, pero, aparte de eso, los propios acontecimientos no contribuían a hacerlo más excitante.

Por una parte, los meses comienzan a pasar sorprendentemente rápido sin contarnos nada relevante sobre ellos, salvo que Jack se marcha de promoción de su película y la relación de ambos parece enfriarse un poco, sin explicarnos por qué.

Por otra parte, todo gira alrededor del embarazo y parto de Naya, temas sobre los que detesto leer y que me parece una prueba de que la autora no sabía de qué más narrar para que no quedase un libro muy corto.

Por último, parece que se deja en el aire varias cuestiones en la que se podía haber aprovechado para entrar en detalle y explicárnoslas. Aparte de lo ya comentado sobre las tensiones sin causa aparente entre Jack y Jenna que como tontos ni siquiera se molestan en abordar, tampoco se nos ofrece una explicación coherente acerca del cambio de comportamiento de Mike.

No he hablado hasta ahora de Mike y llega el momento de hacerlo. Al principio del primer libro no me caía demasiado bien porque no veía un caradura y un desastre, y Jenna me parecía una insoportable metomentodo por entrometerse en la relación de hermanos y constantemente meter baza para que Jack le dejara quedarse en su casa. ¿Qué derecho tenía ella a decidir eso? Pero admito que con el transcurso del primer y, sobre todo, segundo libro, se le va cogiendo afecto por su personalidad tan despreocupada, infantil y sin aparentes malas intenciones.

Eso sí, algo que no comprendí ni me gustó del libro fue que en ningún momento llegara a explicarse por qué razón su comportamiento se enrareció y comenzara a estar más taciturno o a no responder a los improperios de Jack. Lo único que se nos explica es que su banda se ha disuelto, pero la conversación parece dar a entender (o quizá yo he tratado de leer demasiado entre líneas), que eso no puede ser todo lo que le ocurre. Pero no vuelve a explicársenos más al respecto.

Yo intuía (y pareció confirmarlo la escena del beso) que se estaba enamorando de Jenna y que le dolía la relación que esta mantenía con su hermano porque era lo que él deseaba para sí mismo, pero si esto es así, ¿porque nunca se llega a explicar de forma clara y explícita? ¿Por qué Jenna y él en lugar de ignorar lo ocurrido como si no hubiera ocurrido no se sentaron a hablar sobre el asunto para que Mike nos confirmara tanto a ella como a los lectores que era eso lo que le ocurría?

Esto me lleva a tener que criticar de nuevo a Jenna, porque se lo merece. Había hecho un pacto de sinceridad con Jack y resulta que toma la resolución de no contarle que Mike la ha besado. Era evidente que cuanto más tiempo dejara transcurrir más complicado iba a ser contar algo así (sin la justificación añadida de que acababa de suceder). Si era algo que ella no había buscado y que le había molestado, lo lógico era contárselo a Jack cuando antes para que no pensara mal de ella. Era algo que iba a destaparse tarde o temprano y cuando llegara a oídos de Jack le dolería el doble por el hecho de haberse lo ocultado durante tanto tiempo, y este hecho le llevaría a dudar si eso implica que ella tenía sentimientos por Mike, dado que si no los tuviera se hubiera sincerado antes sobre lo ocurrido.

Son conclusiones sumamente obvias, pero, nuevamente, Jenna parece la típica persona incapaz de llegar a este tipo de conclusiones lógicas por sí misma como lo haríamos los demás.

En lo referente a Nel, sí esperaba que tuviera algo más de relevancia en este libro porque en el primero fue la nada más absoluta, una personaje muy desaprovechado y que no aportaba más que constituir una mala amistad con la que Jenna pudiera comparar la buena que tenía con Naya y un pretexto para que Monty le fuera infiel con alguien conocido.

Sinceramente, en este libro tampoco es que hayan aprovechado tanto su personaje. Por una parte me sorprende que siendo alguien más narcisista y con más carácter que Jenna, se dejara mangonear por Monty de la misma manera que Jen lo había permitido en el pasado. Pero se merecía pasar por lo mismo que había pasado ella por haber sido la peor amiga posible y no haber dudado en acostarse con el novio de ella a sus espaldas. Lo que no comprendo es que no hiciera intentos por salir de esa situación y que si sus padres no dudaron en animarla a marcharse a otra ciudad, no pusieran el mismo empeño en encargarse ellos mismos de que Monty se alejara de ella.

Obviamente, no es muy creíble que tal y como Nel la había tratado Jenna se preocupara de llamarla por teléfono para ver cómo está e ir en su búsqueda para rescatarla, pero es que hay varias cosas en la historia que no tienen ni pies ni cabeza. Nel ni siquiera volvió a aparecer después de eso.

Jenna nuevamente se portó fatal con Jack por utilizar su coche sin decirle para qué, es normal que él se enfadara, lo que no entendí fue que nunca volvieran a hablar sobre el tema para dejar las cosas claras y arreglarlo en lugar de dejar que se enquistara y sumara tensión a su relación.

Por no ser el único personaje del que no hable, le dedicaré un párrafo a Sue, aunque no es que suscite mucho contenido. Al principio del primer libro me caía muy mal por razones obvias, es una borde y una maleducada. Me suelen caer bien los personajes cortantes pero si solo si eso se ve acompañado de un sarcasmo ingenioso y ocurrente y de un mínimo indispensable de educación y no es el caso. Tampoco me gusta nada que persuadiera a Jenna de fumar droga. Sin embargo, se la va a aceptando más durante el transcurso de la historia, pero sinceramente, no es que aporte mucho a la trama. Llegué a pensar que acabaría emparejada con Mike pero no ocurrió.

Del resto del libro es que hay poquísimo que rescatar. Los meses siguen transcurriendo inexplicablemente rápido, nunca llega a haber conversaciones que clarifiquen las actitudes taciturnas y distantes de Mike y Jack respecto a Jenna o los demás, Vivian por suerte no llega a dar por saco tanto como parecía, etc.

Así llegamos a algo que terminó de rematar el tramo final del libro para mí: el embarazo de Jenna. De verdad, ¿qué necesidad había? ¡Si ni siquiera se iba a desarrollar ampliamente en la historia! (por suerte). Muy feminista se muestra la autora en su discursito sobre denunciar implícitamente las relaciones de maltrato pero bien que pone a todas las mujeres de su historia a engendrar hijos lo más temprano posible. En el caso de Jen, con unos 23 o 24 años si no erré en mis cálculos.

Para concluir, diré que quizá en términos generales este libro puede haberme gustado ligeramente más que el anterior por haber tenido más emoción o haber sido más adictivo, pero el último tercio del libro se viene abajo de una forma brutal. Aun así, me ha gustado la historia y quizá vuelva a leerla en el futuro.

Descubrí recientemente que la saga tiene otros dos libros más (desconocía si con los mismos personajes o con otros), y hoy mismo me he enterado de que el tercero de ellos narra los mismos acontecimientos pero desde el punto de vista de Jack, así que me lo leeré. En cuanto al cuarto, dado que está protagonizado por los hijos de los protagonistas, no me interesa lo más mínimo por ahora.


Fuente de la imagen: Casa del libro

Reseña de "Antes de diciembre" (2021) de Joana Marcús


Calificación: 6'5/10

(Aviso: esta reseña contiene spoilers).

Llevaba años queriendo leerme este libro por Navidad. Esto es así porque el título me llevó a creer, erróneamente, que se trataba de un libro de temática navideña. Cuando se aproximan estas fechas suelo buscar libros que contengan palabras clave como “Navidad” o “diciembre” en el título. Dado que hace años no lo tenían en ninguna biblioteca de mi ciudad, yo misma lo solicité. Ese año tardaron en recibirlo y no le veía el sentido a leerlo si ya habían pasado las Navidades. El siguiente año, alguien más espabilado se lo llevó primero. Así llegó el 2025 y decidí no demorarme tanto por si acaso, y ya en noviembre fui a por él y su continuación, no fuera a ser que alguien se la llevara y me quedara sin poder leer la historia completa.

Su comienzo me resultó muy decepcionante y no me enganchaba nada, yo esperaba más. Sinceramente, la forma en la que estaba narrada la historia me parecía una tontería no muy bien escrita. De pronto me encajó que fuera un relato originalmente publicado en Wattpad, ya que ahí cualquiera puede escribir, por muy amateur que sea. Sí admitía que los diálogos tenían algún momento de intercambio de ocurrencias ingenioso, pero por lo demás me daba la sensación de estar leyendo algo de muy poca calidad. Revelo desde ya que esa impresión cambiaría más tarde para bien, con sus más y sus menos.

No esperaba demorarme tanto, pero me llevó tres semanas leérmelo (desde ls últimos días de Noviembre hasta. En parte por falta de tiempo y también porque tardó en engancharme.

La protagonista, Jenna, me resultaba sencillamente inaguantable. Detesto a las personas rancias a las que no les gusta nada, que no tienen aficiones: ni ha visto películas, ni series, ni ha leído libros, ni escucha música. ¿Se puede saber qué hace con su vida? ¿Para qué está en el mundo?

Para colmo, parecía que iba de feminista cuando resulta que se dejaba mangonear por su novio Monty que la convenció para mantener una relación abierta (Jenna ni sabía lo que era, es muy ignorante en general) y ella acepta un cambio tan enorme en la relación solo por no llevarle la contraria.

Con semejante comienzo, realmente me planteé abortar misión y devolver los dos libros. Pero decidí darle otra oportunidad. Me alegro de haberlo hecho.

Evidentemente, Lana me caía fatal, y no podía comprender cómo el resto del grupo la mantenía en sus vidas, y cómo Ross le permitía tratar así a Jenna si intuía que sus interacciones eran más malintencionadas de lo que parecían. Yo podía entender que Jenna se bloqueara cuando Lana le hablaba mal y no supiera responderle, lo que no podía comprender y me cabreaba aún más era que no les contara a Ross y a Naya todas las cosas que Lana le dijo para mostrarles lo mala persona que es. Así como que más adelante optara por “poner la otra mejilla” y ser amable con Lana. Incomprensible. Para mí otra prueba más de lo pava que es.

La historia se fue poniendo progresivamente más interesante según aumentan las interacciones de Ross y Jenna, aunque ella nuevamente me exasperó cuando no se defendió de Monty ante los reproches que este le hizo por acostarse con Ross. Como digo, es una pava. En esa conversación comencé a intuir que la autora buscaba condenar este tipo de relaciones de violencia de género y las conductas de control asociadas a ellas, con lo cual empecé a “comprar” un poco más la historia. Sí me gustó mucho lo que le dijo Agnes a Jenna respecto a esta situación. Fue en ese momento cuando reamente empecé a ver diálogos de valor en el libro, de estos que te gustaría conservar para que no se te olviden.

Jenna es muy cobarde y parecía aplicar aquello de: “la que está con dos no es tonta sino precavida, si una vela se apaga la otra sigue encendida”. A Monty lo tenía que haber mandado a paseo desde el principio, y el pobre Ross, que se notaba que estaba pillado por ella, merecía que ella le escogiera y dejara de hacerlo sufrir. El colmo fue cuando estuvieron a punto de acostarse (afortunadamente tan solo hay una escena explícita en todo el libro) y a ella no se le ocurrió otra cosa que cogerle la llamada a Monty y ponerse a hablar con él mientras Ross se quedaba colgado. Si este último estuviera tan pillado por ella tendría que haberla mandado a freír espárragos y no haber vuelto a hacerle caso.

Evidentemente, Jenna tendría que haber abandonado y denunciado a Monty mucho antes de lo que lo hizo. Alucino con que permitiese que él destrozara sus gafas y su ropa y siguiera sin hacer un cambio radical en su vida.

Por otro lado, me resultaba confuso que Jenna y Ross no definieran el estado de su relación. Se besaban, se acostaban, pero no parecían considerarse novios de forma oficial. ¿Por qué no definían su relación de una vez en lugar de seguir jugando con los sentimientos de Ross?

Jenna ya me había caído mal durante todo el libro por ser sumisa, influenciable y no tener personalidad, además de egoísta al no darse cuenta de que hace daño a otros. Por drogarse y emborracharse solo porque se lo ofrezcan sin saber decir que no. Por actuar como una mema (como cuando saltó al agua en la casa del lago y después le entró la neura de hacerse un tatuaje y encima Ross se lo permitió aun sabiendo que estaba borracha, cosa que me decepcionó mucho de él), pero el tramo final del libro ya me confirmó que realmente es una imbécil.

Aparte de que se mete donde no la llaman y se cree con derecho a tratar de reparar la relación de Ross con su padre como si fuera asusto suyo, encima se cabrea con Ross porque él no le cuenta algo PRIVADO sobre SU padre (uno de los cabos sueltos que quedaron por resolver, que yo pensaba que consistía en que este había abusado de alguna chica) y para colmo, como la mema que es, desobedece la petición de Jack y se queda con su padre a solas, dejando que él le coma el coco y la persuada de dejarle.

Una persona normal hubiera tratado de convencer a Ross de irse a estudiar a Francia manteniendo una relación a distancia, y si él se hubiera negado, haberlo aceptado, porque es la vida de ÉL no la suya, y no tenía el más mínimo derecho a decidir sobre su vida tomando decisiones por él. Además, una persona con un mínimo de sentido común hubiera comprendido enseguida que Ross iba recaer en la bebida, el tabaco y las drogas tras la ruptura, era obvio. E incluso lo más normal hubiera sido que la depresión en la que caería hubiera hecho que ni siquiera fuese a Francia y le hubiese destrozado para nada. El propio Will debió contarle la verdad a Ross. Para colmo, la forma en la que ella le abandonó fue la más cobarde (por nota), desconsiderada y cruel que pudo haber elegido, de buenas a primeras y sin explicaciones, dejando al pobre chico preguntándose si él había hecho algo mal.

Su amiguísima Naya, poco le importaba en realidad si fue capaz de marcharse abruptamente sin darle explicaciones ni motivos ni revelarle la verdad a su supuesta mejor amiga.

Por todo ello, el final del libro me decepcionó y exasperó hasta límites insospechados, aunque en general me había gustado (si bien no me había encantado). Entiendo que la autora quisiera terminar con algo de dramatismo y dejando cabos sueltos de cara a una continuación, ¿pero realmente tenía que hacerlo de esa manera?

Mi idea era reseñar ambos libros en una sola entrada, pero me he extendido tanto que lo mejor será que lo publique en dos reseñas diferentes, así que aquí finalizo esta, simplemente diciendo que, si bien no se trataba de la historia navideña que yo esperaba y cuenta con una protagonista tan plagada de enormes defectos, me ha mantenido decentemente entretenida y contiene escenas o diálogos (más que nada los que abordan la tóxica relación entre Jenna y Morty), bastante interesantes de leer.

Fuente de la imagen: Casa del libro