sábado, 2 de septiembre de 2023

Lectura de biografías de cantantes

Llevaba un tiempo queriendo leer o releer las biografías de famosos que poseo, y, como es habitual en mí, hacerlo de corrido, sin intercalar otras lecturas de por medio. No obstante, era una tarea tan ambiciosa que acabé optando por reducirla prescindiendo de releer aquellos que ya había leído en el pasado —que a fin de cuentas no tenía tantas ganas de releer los que ya leí como de releer aquellos que nunca había leído— y centrarme solo en aquellos que eran nuevos para mí. Esta tarea me ha llevado desde finales de junio hasta principios de agosto.


Ed sheeran: la historia detrás de las canciones (2018) de Caroline Sullivan (7/10):

Este libro me fue regalado pocos meses después de publicarse pero no había encontrado el momento de leerlo hasta ahora. En lugar de ser una biografía al uso, recorriendo la vida del cantante desde su nacimiento y concediendo igual valor a sus vivencias personales como a sus logros musicales, este libro es más bien una enumeración y descripción de las canciones que había lanzado hasta el año en que este libro fue escrito. Así, cada capítulo se corresponde con un disco —hasta Divide (2017)— y cada apartado con una canción. Sobre estas, se explica la variedad de sonidos o géneros en los que se inserta, la historia de la que habla y el contexto en el que Ed las escribió. Es ahí donde se aprovecha para introducir breves apuntes sobre su vida, pero sin ahondar en ella como se haría en una biografía al uso. La narración no es completamente neutral, presenta en ocasiones un sutil sentido del humor.

Sí me ha servido para aprender un poco más acerca de cosas que solo sabía a un nivel muy superficial sobre él, como su carácter juerguista, bebedor y enamoradizo que se esconde tras esa imagen de chico bueno. Actualmente parece haber sentado cabeza tras convertirse en marido y padre —acontecimientos no contenidos en este libro pues fue publicado en el año 2018—, pero realmente choca ver lo propenso a las fiestas, desfases y borracheras que fue en su juventud.

Asimismo, sorprende aprender lo complicado que lo tuvo en sus inicios, buscándose la vida como músico amateur tocando y durmiendo en las calles cuando no tenía otro sitio donde hacerlo. También te explican incluso el significado tras algunos de los horrorosos tatuajes de colores que le decoran ambos brazos.

El libro es ilustrado, lo que le confiere un aspecto vistoso y ameno, aunque algunas de las fotos escogidas para decorarlo a veces resultan un tanto intrascendentales o pobremente escogidas. Como Swiftie que soy, me hizo especial ilusión que incluyeran fotos con Taylor Swift y menciones a su amistad con ella y cómo ella le acogió bajo su ala como telonero en su RED Tour, lo que supuso el impacto definitivo de Ed en el mercado estadounidense. También me alegró leer las palabras de afectuoso elogio que él tiene para ella. Sin duda se trata de mi amistad preferida de la industria musical.

 

Taylor Swift: The Whole story (2014) de Chas Newkey Burden (8/10):

Otro que tengo desde hace unos años y aún no había leído. Por extraño que parezca, Taylor Swift no cuenta con una biografía oficial (quizá abordar ciertos temas sería demasiado controvertido), por lo que esta es una de las varias que existen no autorizadas. Está documentada en bastante profundidad, estoy satisfecha con el trabajo de investigación que han hecho para ello. 

Está en inglés pero se entiende fenomenal si tienes un buen nivel, la redacción es clara y desprovista de términos complejos. Es casi todo texto, se echan en falta más fotos, pues solo tiene unas cuentas y son en blanco y negro, que no es que luzcan mucho que digamos, pues además el papel es mate, no satinado.

Abarca desde su más tierna infancia hasta el año 2013, por lo que ha quedado bastante desactualizado pues no recoge los diez años de carrera posteriores a eso. Explica cosas que casi todos los Swifties sabemos sobre ella (aviso de SPOILERS por si acaso), como que sus padres le pusieron un nombre neutro para que no fuese discriminada por su sexo en el mundo de las finanzas —que era al cual estaba supuesta a encaminarse pues a ello se dedicaban sus padres—, que creció feliz junto a su hermano en una granja de árboles de Navidad, que cuando le regalaron su primera guitarra al principio no la usó hasta que un informático que fue a arreglarle el ordenador le ofreció enseñarle unos acordes, que sufría bullying por parte de sus compañeros de clase, que convenció a sus padres para mudarse a Nashville bajo la firme convicción de que allí podría tener más posibilidades como artista country, que fue llamando puerta a puerta por las discográficas presentándose y ofreciéndoles escuchar su CD casero hasta que firmó su primer contrato, etc.

A pesar de haber sido Swiftie durante una década, he aprendido cosas nuevas sobre ella, como que de preadolescente cantó el himno nacional en un montón de partidos diferentes (yo pensaba que había sido en una única ocasión, aquella vez que conocemos todos los Swifties en que llevó aquel icónico atuendo de pantalones blancos, camiseta con la bandera estadounidense y una cinta del pelo roja), que su primera guitarra fue eléctrica y no acústica, que cantaba asiduamente en karaokes, que reservó el dominio taylorswift.com con tan solo doce años, o que apareció como modelo infantil en una revista. [FIN SPOILERS]

En esta biografía se la revela como una niña realmente decidida y cabezota, la cual, una vez decidió que quería ser cantante country, eso se convirtió en su objetivo vital y no escatimó esfuerzos en conseguirlo. Es raro ver a una niña siendo tan luchadora y persistente y eso me hace admirarla aún más. Ojalá yo hubiera luchado así desde niña por mis sueños en lugar de dejarme llevar por la corriente de mi entorno.

 

The Story of Taylor Swift (Revista de la colección Icons series) (7’5/10)

En un kiosco determinado de mi ciudad de vez en cuando reciben las revistas de la colección ICON, que dedica cada número a un artista diferente. Cada cierto tiempo vuelven a repetir artista actualizando la información. Son caras (casi 10 euros) y solo algunas veces las reciben en español, la mayoría son en inglés. La primera que vi una sobre Taylor no tardé en pedírmela como regalo de cumpleaños el año pasado. Esta en particular es de Febrero de 2022. Desde entonces he visto otras tres sobre ella pero no considero que compensé pagar tantas veces ese precio solo porque la información incluya una año más de carrera respecto a la que yo tengo.

La revista está profusamente ilustrada, aunque se agradecería que las páginas fueran satinadas en lugar de mate. Comienza hablando brevemente sobre su biografía y sus años de carrera hasta 2021 incluido. Después, aborda las causas sociales y donaciones que se le reconocen para después resumir sus amistades y romances. Por último, aborda sus premios, reconocimientos e influencia musical en otros artistas.

Aunque visualmente sea mucho más atractiva que la otra biografía, la profundidad y detalle de la narración de la primera me satisfizo mucho más.

 

Blackpink: Todo lo que debes saber para convertirte en una verdadera Blink (2020) de Adrian Besley (8/10):

Llevaba años detrás de este libro y al final acabé por adquirirlo gratuitamente gracias al saldo virtual que fui acumulando gracias a una iniciativa comercial de mi ciudad. Dado que el contrato de Blackpink con YG expiraba este verano y yo no veía nada claro que fueran a renovar, tenía un interés especial en leérmelo antes de una posible separación, pues leer una biografía sobre un grupo ya disuelto no deja de ser bastante deprimente. Además, sabía que podía aprender mucho sobre un grupo que llevo staneando 3 años pero del cual no considero saberlo todo, ni mucho menos.

La biografía me ha satisfecho en buen grado, si bien considero que podía haberse profundizado más en la vida previa de cada una de ellas antes de debutar como parte del grupo, pues era sobre lo que más me interesaba aprender más. La forma de redactar se notaba implícitamente enfocada a un público joven, lo que no deja de resultar un tanto insultante para lectoras adultas como yo.

Me interesaron mucho los primeros capítulos del libro, que no son específicos sobre ellas, sino sobre la industria del K-pop en general. Siempre se aprenden cosas nuevas que son aplicables para el resto de grupos aparte de Blackpink. El resto de capítulos del libro siguen la evolución de Blackpink desde antes del debut, cuando YG planeaba lanzar un grupo de chicas que sustituyera a 2en1 bajo el nombre provisional de Pink Punk y con en torno a 9 integrantes (entre ellas Miyeon de (G)I-idle), hasta el final de la gira internacional In Your Area World Tour, que terminó a comienzos de 2020. Por tanto, ya ha quedado un poco desactualizado.

Especialmente he aprendido cosas de sus primeros años, cuando yo aún no era Blink. Sin duda lo que más me impactó fue conocer que la consabida lesión que sufrió Jennie en el tobillo y que sigue dándole guerra a día de hoy no se produjo en 2018 como yo suponía (pues fue cuando los pesados insoportables de los haters empezaron a dar la tabarra acerca de su baile supuestamente perezoso y desganado), sino que el momento en el que se torció el tobillo por primera vez fue nada más y nada menos que el día en el que iban a hacer su gran debut televisivo en Inkigayo en agosto de 2016. Estaban ensayando su primera actuación ante las cámaras cuando sucedió y tuvieron que llevar a Jennie al hospital de urgencia, pero aun así regresó y actuó como la profesional que es. No es complicado imaginar el estado de nervios y ansiedad en el que debieron de estar tanto ellas como su equipo. Al parecer, debió de ser ese el célebre único momento en el que se sabe que Jisoo ha llorado.

Las últimas páginas del libro se dedican a cada una de las integrantes por separado, pero a mí me ha resultado bastante insuficiente la información que se proporciona sobre cada una de ellas. Tampoco comprendo la razón de situar estas páginas al final y no al comienzo como suele ser lo habitual en las biografías. Han preferido presentar primero la evolución musical del grupo que el pasado de las integrantes que lo componen. Un enfoque cuanto menos novedoso.

Aunque es una biografía ilustrada, con las fotos agrupadas y divididas en dos tandas diferentes, estas son realmente escasas, sin duda deberían haber incluido algunas más.

 

The Story of K-POP: The ultimate guide to the global phenomenon (Revista de la colección Icons series) (7/10)

Antes he hablado de esta colección de revistas que dedica cada número a un famoso diferente. Que yo sepa, este es el primer número que dedican no a un artista o grupo de forma individual, sino a un género en sí: el K-Pop.

Vi esta revista en el escaparate del kiosco durante meses sin decidirme a comprarla. Un día desapareció porque la habían devuelto y fue entonces cuando me arrepentí de no haberla comprado. Pregunté a los kioqueros si podían recuperar o bien esta o, preferiblemente, una que tuvieron sobre BTS durante menos tiempo. Tan solo pudieron traer esta de vuelta.

Por una parte, me interesaba su enfoque general y consideraba que podía aprender cosas nuevas sobre el K-Pop como género en sí. Por otra, era indudable que no podría profundizar sobre el tema y que la información sobre los principales objetos de mi interés (Blackpink, BTS y Mamamoo), sería sumamente superficial y escasa. Evidentemente, tenía razón (aunque sí que dedica a BTS y Blackpink cuatro páginas a cada uno en lugar de un par o un solo párrafo como se hace con el resto de grupos), pero, aun así, me resultó muy interesante su lectura (que llevé a cabo en unas pocas horas de una sola tarde). Como ya sabía, el K-Pop se divide en generaciones, cada una de las cuales abarca un lapso de tiempo y, por tanto, comprende a los grupos que debutan y tienen su período de actividad inicial dentro de dicho lapso. Pues bien, esta revista utiliza esa clasificación para estructurar la información. Analiza este género de música por generaciones y sirve de ayuda para encajar mejor en tu mente los artistas que pertenecen a cada una de ellas.

Si hay algo que me molestó bastante de esta revista, a parte del papel mate y la mala calidad de algunas de las fotografías, es que dichas fotos se repetían en muchas ocasiones. Si a lo largo de la revista se mencionaba varias veces al grupo Big Bang, por ejemplo, cada una de las menciones la acompañaban de la misma foto de ellos. Es algo que me parece bastante indignante y de un trabajo de investigación sumamente perezoso. Los grupos cuentan con un repertorio de fotos tan extenso que ni siquiera siendo el fan número uno de un grupo consideras que puedas llegar a verlas todas. No hace falta profundizar mucho para encontrar suficientes imágenes diferentes como para no tener que repetir ninguna.

Por tanto, si bien en lo referente al aspecto informativo no tengo queja, en el aspecto visual hay unas deficiencias bastante flagrantes.

 

Fuentes de las imágenes:

https://www.libreriaboticadelectores.es/imagenes/9788441/978844154026.JPG

https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwww.amazon.es%2FTaylor-Swift-Whole-Chas-Newkey-Burden%2Fdp%2F0007544219&psig=AOvVaw18FaBRoKRxsKyB3tk74aKJ&ust=1693754999380000&source=images&cd=vfe&opi=89978449&ved=0CAsQjhxqFwoTCOjjkZufjIEDFQAAAAAdAAAAABAn

https://www.yourcelebritymagazines.com/en-es/products/icon-series-magazine-feb-2022-taylor-swift-celebrating-10-years-of-red

https://www.agapea.com/Adrian-Besley/Blackpink-Todo-lo-que-debes-saber-para-convertirte-en-una-verdadera-blink-9788417968014-i.htm

https://www.magazinesdirect.com/images/covers/vlarge-BKZ-B5900.jpg

 

 

 

 

 

domingo, 13 de agosto de 2023

Opinión sobre la película "Barbie" (2023)

Calificación: 7’5/10. 3 estrellas de 5.

Cuando se supo que Margot Robbie iba a protagonizar una película acerca de Barbie no le concedí la más mínima importancia e interés y, por supuesto, jamás imaginé que el fenómeno iba a alcanzar unas dimensiones así.

Yo no tenía el más mínimo interés en ver esta película y no la hubiese ido a ver por mi cuenta, y me sorprendió enormemente constatar el entusiasmo que estaba despertando en todos mis compañeros de trabajo. ¿Era solo por moda? ¿Por no llevarse la contraria entre ellos?

Yo vi el tráiler y me pareció la típica chorrada americana, solo que esta vez sobre unos personajes que se llaman como muñecos para niños, pero sin un argumento identificable. Admitámoslo, el tráiler no podría estar peor planteado, no ayuda a hacerse una idea fidedigna de lo que realmente se va a ver ni explota las cualidades verdaderas de la película. Seguramente fue intencionado, para aumentar el efecto sorpresa, pero es un movimiento arriesgado teniendo en cuenta la importancia de los tráilers.

Sin muchas ganas reales me acabé apuntando al plan conjunto que había surgido en mi entorno de trabajo para ir a verla y para mi enorme sorpresa…

Me gustó lo suficiente como para incluso haber ido por segunda vez a verla.

Hay dos etapas diferenciables en la película. Durante la primera parte resulta ser, al menos al inicio, justo lo que pensabas que ibas a ver. Gente atractiva —bueno, unos más que otros— llamada Barbie o Ken que interactúan entre ellos en una dimensión que trata de recrear cómo es el ambiente en el que se mueven nuestras Barbies de juguete: no hay agua de verdad en los vasos o en la ducha, el contenido de los frigoríficos es un fondo plano, los pies de las Barbies están diseñados para caminar sobre tacones y por tanto cuando se quitan los zapatos sus pies se sostienen de puntillas, etc.

 

Si yo pensaba que iba a ser toda la película así, para mi sorpresa vino un giro que dotó a la película de un necesario argumento: nuestra Barbie principal —la estereotípica de piel blanca, ojos azules y pelo rubio interpretada de Margot Robbie— empieza a notar cambios en su cuerpo y sus pensamientos que amenazan en convertirla en un ser humano. Sumamente alarmada, corre a consultar a “Barbie rara” —una Barbie que vive marginada socialmente y repudiada por todos por su aspecto estrafalario y su tendencia a abrirse de piernas —literalmente, no figuradamente— porque la humana que jugó con ella no lo hizo adecuadamente.

No voy a contar más. Solo que uno de los Kens —Ryan Gosling— está muy pillado por ella, es bastante plasta y está dispuesto a seguirla a donde haga falta por un poco de atención. ¿A fin de cuentas, quién es Ken sin Barbie? (guiño aquí a quienes ya hayan visto la película, ellos entenderán mejor las implicaciones de esa frase).

 

Poco a poco, la película te va sorprendiendo para bien. De repente hay una trama que incluso tiene un sentido, de repente Barbie sale de su artificial caparazón y va a vivir aventuras y de repente te encuentras con que la película va dotándose de una profundidad inusitada hasta el punto que hace que se te salten las lágrimas. Como lo oís. Casi dos veces lloré a lo largo de la película.

En cuanto al humor, tiene algún que otro momento hilarante y agudo pero la trama no hubiera podido mantenerse solo de eso, por mucho que se hubiera vendido como una comedia ligera para todos los públicos. Honestamente, no es un tipo de comedia en la que te estés tronchando a cada minuto.

Por lo que realmente me ganó la película fue por su trasfondo y mensaje marcadamente feminista, muchísimo más de lo que nunca hubiera podido imaginar. Vale que se nota que han aprovechado el tirón que tiene este tema y que lo han explotado de una forma absolutamente descarada e incisiva porque sabían que de ningún otro modo una película así sería bien acogida… pero es que eso no supone ningún inconveniente para mí, porque no le resta ni un ápice de relevancia o veracidad al discurso que defiende. Son ciertas cada una de las palabras que uno de los personajes suelta por su boca en una intensa y conmovedora escena de discurso reivindicativo en la que tuve que hacer muchos esfuerzos por contener las lágrimas. 

Las muñecas Barbie son un juguete que en las décadas actuales ha empezado a estar muy denostado: muestran un modelo de cuerpo perfecto al que solo pueden aspirar los ángeles de Victoria’s Secret y debido a reiteradas quejas sobre que la Barbie estándar era blanca y rubia Mattel se vio obligado a diversificar a su muñeca y hacerla más inclusiva, haciendo cada vez más modelos de Barbie con tonos de piel y pelo distintos, incluso con más curvas, con profesiones que antes no estaban incluidas por no ser tan “chic”… pero nada era suficiente. Por mucho que te adaptes a los nuevos tiempos siempre habrá gente que considere que no estás haciendo lo suficiente por ser inclusivo.

Por eso mismo, hacer una película sobre una muñeca con tales connotaciones y encima centrándose en la Barbie estereotípica, la blanca, delgada y de pelo rubio, era una apuesta arriesgadísima y les podía haber salido el tiro por la culata.

La única forma de hacerlo bien y salvarse era hacerlo justo tal y como lo han hecho: darle la vuelta a la tortilla yendo “a full” con el discurso feminista y que termine pareciendo que Barbie es el juguete más feminista e inclusivo que existe. Y les ha salido bien.

Les ha salido tan bien que las ventas de este juguete se han disparado y esta muñeca comienza una nueva época de esplendor. Incluso hay camisetas de Barbie en las tiendas de ropa para aprovechar el tirón en una suerte de retroalimentación en la que tanto las camisetas se aprovechan del éxito de la película como la película se aprovecha de la promoción que le hacen las camisetas.

Porque hablemos de la promoción, porque esto está siendo a otro nivel, a una escala que ha adquirido unas proporciones que apuesto a que nadie esperaba. Se habla de la película en todos los medios de comunicación, aparecen vídeos sobre ella en todas las redes sociales, proliferan artículos sobre Barbie y se venden enseguida y absolutamente todo el mundo habla de ella o acude a verla al cine —incluso hay una regla no escrita que no sé de dónde salió de que hay que ir a verla vestido de rosa y el 85% de la gente lo cumple a pies juntillas—. Para colmo, algo que yo nunca había visto: al buscar imágenes para esta reseña me he dado cuenta de que solo con buscar “Barbie” en el buscador de Google salen fuegos artificiales de color rosa y el logo de Google y todos los resultados de búsqueda o etiquetas también aparecen de este color.

Si alguien esperaba que esta película resultara ser un fenómeno social y cinematográfico así yo desde luego no era esa persona. Y evidentemente y sin ninguna duda ese impacto no hubiese sido posible si el discurso feminista que explota no la hubiese dotado de esa profundidad que nadie esperaba en ella. Espero que nadie sea tan ingenuo como para pensar que la película hubiera funcionado igual de bien sin él, porque entonces directamente no hubiera tenido mucho que ofrecer.

Por último, comentaré que era una película que a priori todos pensábamos que por tratar sobre un juguete infantil iba a ser para niños, y que, sin embargo, ahora la gente está diciendo que es una película para una audiencia adulta. Sí y no. Desde luego, el trasfondo reivindicativo y sus implicaciones para el género femenino es algo que solo una persona adulta puede comprender realmente —y de hecho solo la mitad femenina de la población lo comprende a un nivel personal, por eso nosotras nos emocionamos con ciertas escenas y los hombres no—, pero a mí sin duda me parece muy conveniente que los niños la vean también porque así un mensaje tan necesario irá calando en ellos desde temprano, ya que envuelto en un envase tan atractivo, estético y colorido siempre se digiere mejor. Y si realmente no captan aún el mensaje tampoco pasa nada porque se queden con dicho embalaje, porque la película a nivel visual, estético y creativo es una maravilla que merece todos los premios que al respecto seguro van a darle. 

 

Fuentes de las imágenes:

https://cdn.cinencuentro.com/wp-content/uploads/2023/07/barbie-2.jpeg

https://cdn2.actitudfem.com/media/files/barbie-escasez-color-rosa.jpg

https://circusa.com/wp-content/uploads/2023/06/p-barbie.jpg

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sábado, 5 de agosto de 2023

Opinión sobre el disco "Speak Now (Taylor’s version)" (2023) de Taylor Swift

En 2019 Taylor anunció que, a raíz de la tremenda disputa que tuvo con su antigua discográfica —Big Machine Records— por haberle negado la compra de los derechos de sus propios álbumes y habérselos vendido en su lugar a uno de sus peores enemigos, Scooter Braun; ella se disponía a volver a grabar de nuevo sus seis primeros discos —pues si había algo que ellos no podían quitarle era la propiedad intelectual sobre las letras escritas por su propia mano—. No voy a entrar en más detalle en estas explicaciones porque a estas alturas todo el mundo conoce lo que ocurrió o puede leer más sobre ello en internet.

Speak Now (Taylor’s version) es la tercera regrabación que Taylor ha lanzado hasta ahora. Las dos primeras fueron en 2021, primero de su disco Fearless —lanzado originalmente en 2008— y después de RED —de 2012—. Los está estrenando en desorden respecto al orden original y, para distinguirlas de los álbumes originales, a todas las regrabaciones les añade “(Taylor’s version)” al título. A modo de aliciente, incorpora canciones que escribió en su momento para esos álbumes pero que fueron descartadas y nunca se incluyeron en el setlist final. A estas las llama “Vault tracks” —literalmente, “canciones del baúl”—.

No hice reseña de las dos regrabaciones anteriores porque, a fin de cuentas, salvo por los vault tracks, eran canciones que ya conocíamos. Pero Speak Now es especial para mí. Mi idea era limitarme a incluir esto en la publicación que acabo de subir sobre los mejores discos de la primera mitad del año 2023 (leer aquí), pero su extensión ha alcanzado unas proporciones tan descomunales que era inviable.


Desde que me hice Swiftie, Speak Now siempre ha sido mi álbum favorito, no solo de Taylor, sino en general. Le tengo muchísimo cariño y jamás habrá otro álbum que me llene como ese. Por eso esperaba la regrabación con especial ilusión. Por desgracia, no ha podido llegar en peor momento para mí. Lanzado en plena guerra europea por intentar conseguir entradas para su gira actual, no solo ha quedado eclipsado por los acontecimientos y no ha recibido la atención y dedicación que merecía por parte de la propia Taylor, de los fans y de los medios, sino que yo no he sido capaz de disfrutar este lanzamiento como merecía porque durante todo el mes de julio la ansiedad por las entradas me ha devorado y consumido por dentro, siendo absolutamente incapaz de pensar en otra cosa durante semanas.

Ver cómo ella ya ha pasado página y se ha olvidado de él —siempre ha ignorado muchísimo este álbum— y yo no he podido fangirlear sobre él como hubiera querido, me duele a un nivel personal y emocional.

Sin más preámbulos, esta regrabación me ha satisfecho en buen grado y eso ya es decir mucho. Al ser mi álbum favorito, evidentemente iba a ser más exigente. Temía constatar innumerables cambios en su forma de cantarlas —han pasado 13 años y su voz se ha hecho más grave y al parecer ha perdido un twang country que yo nunca le había detectado—, pero, aunque sí he notado su voz algo más grave en ciertos momentos y algunas inflexiones de voz (o maneras de cantar ciertas palabras) diferentes (algo que suele cabrearme), no ha sido en exceso. Pienso que ella ha tratado de aproximarse lo más posible al original y se lo agradezco.

Suenan especialmente fieles a la original Mean y Speak now, así como Long live, Ours y Superman. Sin embargo, me han decepcionado los evidentes cambios en Sparks fly y Haunted. Me molesta especialmente porque son de mis preferidas. Percibí ciertos cambios en la instrumentación en Mine, Back to december, The story of us y Last Kiss. Ninguna me gusta más que la original, pero en ciertas partes de Never grow up y Enchanted la voz de Taylor adquiere una nueva dulzura y suavidad realmente bellas.

Mejor no entro en detalle a comentar los cambios en Better than revenge porque es un tema que me ofende a nivel personal por ser mi canción favorita de toda su discografía y la más infravalorada que tiene. Esa canción era absolutamente perfecta tal y como era, aunque me alivió comprobar que debido a la absurda polémica respecto a la letra de la canción tan solo había cambiado una frase y no la letra entera o que no había eliminado la canción por completo como muchos pensaban que haría. ¿No se supone que el fin de las regrabaciones es que tanto ella como nosotros recuperemos sus canciones tal y como eran? Taylor ha cedido a la presión social y ha jugado a ser “políticamente correcta”. Pues vale, pero que no piense que voy a dejar de escuchar la original. Sorry, not sorry.

Esperaba con ilusión los vault tracks pues a fin de cuentas iban a ser canciones nunca escuchadas que casi formaron parte de mi álbum favorito, pero a la vez no quería tener expectativas altas para no decepcionarme. No me han defraudado en absoluto, lo que es un gran alivio. Y tuve claro mi ránking desde el principio, raro en mí:

1-I can’t see you

2-Castles crumbling

3-Electric touch

4-Timeless

5-Foolish one

6-When Emma falls in love

 

 

 

Electric touch (7/10): en una primera escucha me resultó un poco descafeinada, pero va ganando empaque. Era una de las que esperaba con más ganas porque me gusta el grupo masculino Fall out boy desde que los conocí por la propia Taylor. Precisamente por conocer la música que hacen ellos, más rock-punk que pop, esperaba que esta canción fuera bastante más rockera, algo que también hubiera encajado bien en el que sin duda es el disco de tintes más rock de Taylor. La letra se sentía demasiado suave y naive para que la cantara Patrick —las letras de Fall out boy son a veces un tanto crudas y explícitas— pero se entiende porque él no escribió este tema, sino Taylor hace años.

When Emma falls in love (5/10): es la única que sentí un tanto prescindible e irrelevante. Es linda pero sosa. Son mejores los versos que el estribillo.

I can’t see you: (8/10): me ha sorprendido muchísimo y para bien, no me esperaba una canción con este sonido en este disco. No suena nada Speak now en absoluto (¡suena muy sexy!), pero me gusta muchísimo aunque no me encaje en el disco. Los “ahh ahh” recuerdan a Mine pero de una forma bastante más sensual. ¿Podemos hablar de lo icónico que es el vídeo? Ni por asomo uno de los mejores, vale. ¿Pero el cameo de su ex Taylor Lautner? ¿Y las numerosas referencias a la era Speak Now y sobre todo al tour? *Cheff kiss*

Castles crumbling (7’5): me gusta mucho sobre todo por el mensaje. Me parece extremadamente triste que hace tantos años ya pensara así acerca de su fama y de su reputación. Tiene un aire “heartbreakingly hauntingly magical” como puso alguien en los comentarios de su precioso lyric video, de tintes muy Haunted.

Foolish one (6/10): no está mal, aunque no aporta gran cosa y se hace un poco larga. En este caso sí entiendo que fuera descartada. Suena su voz como si realmente la hubiera cantado en aquella época.

Timeless (6’5/10): la primera vez que escuche Speak Now (Taylor’s version) fue un poco una montaña rusa emocional y me emocioné en varias ocasiones y esta fue una de ellas. Más que nada por el lyric video, y porque desde las primeras imágenes del mismo me di cuenta que era una canción sobre cómo se enamoraron sus abuelos, con fotos de ellos. Reconocí a su abuela, la fallecida Marjorie Finlay, desde el primer segundo en la primera foto, pues Taylor ha escrito canciones sobre ella y publicado fotos suyas en más de una ocasión. Marjorie fue una bella cantante de ópera, así que ya sabemos de quién le viene a Taylor su talento artístico y su belleza.

En definitiva, estoy satisfecha con cómo ha resultado ser Speak Now (Taylor’s version) auditiva y visualmente. La sesión de fotos es preciosa y adecuada, pero hubiera agradecido otro vídeo musical. En un mes no lo habré escuchado más de unas cinco veces más o menos porque no quiero que pierda la magia y el encanto recién estrenado. No obstante, tengo una dolorosa espina clavada por el hecho de que las circunstancias que han rodeado su lanzamiento han sido enormemente desfavorables y yo no estaba en condiciones de disfrutar en su plenitud algo que llevaba esperando tanto tiempo.

  

Fuentes de las imágenes:

https://ca-times.brightspotcdn.com/dims4/default/ac8d91e/2147483647/strip/false/crop/8000x6244+0+0/resize/1486x1160!/quality/80/?url=https%3A%2F%2Fcalifornia-times-brightspot.s3.amazonaws.com%2F5e%2F16%2F299d4af84e8cb4bb4785964c0f06%2Ftaylor-swift-90-42-2.jpg

https://pbs.twimg.com/media/FzZlBEMaYAAhym_?format=jpg&name=large

https://images.perthnow.com.au/publication/C-11208394/afd0f00aafa15b6e85f09ab93c2ac6bee77aba12.jpg

https://www.discrepancy-records.com.au/assets/alt_10/WLF10426.jpg?20230714161111

https://pbs.twimg.com/media/F0Z_7PHaYAA30vv.jpg:large